Hay historias que parecen empeñarse en retrasar su final feliz. La de Yenna es una de ellas. Esta perra mestiza de nueve años estuvo a punto de encontrar hogar en varias ocasiones, pero ninguno de aquellos intentos llegó a materializarse. Hoy comparte su vida con Carlos y Paula en Madrid, una familia que no entiende el día a día sin ella.

Según relatan sus dueños en Pasaporte mascota, Yenna llegó a sus vidas gracias a un vecino cuya perrita acababa de tener cachorros. Uno tras otro, sus hermanos fueron adoptados, mientras ella seguía esperando una oportunidad.

"Primero fue una señora que vivía sola y que la quería adoptar, pero al final no se decidía. Después una pareja quería darle una nueva vida, pero la chica se quedó embarazada y decidió que no era el momento de tener un perro", explican. Finalmente, el destino llamó a la puerta de Carlos. "Y de repente apareció en los brazos de Carlos, su papá, que la quiso desde el momento en que la vio. Fue un flechazo y desde entonces no se han separado".

Un año después llegó Paula, que también cayó rendida ante los encantos de la perrita. Desde entonces, los tres forman una familia unida en la que Yenna se ha ganado el papel de protagonista gracias a una personalidad tan activa como peculiar.

Es una perfecta rastreadora y una perrita frutera

Sus dueños la describen como una perrita "aventurera, enérgica, muy activa, simpática y muy selectiva con nuevos amigos perrunos (también humanos)". Entre sus habilidades destaca su excelente olfato, que la convierte en una rastreadora nata, y una afición gastronómica poco habitual para muchos perros: la fruta. 

"Es una perfecta rastreadora y una perrita frutera", cuentan. La sandía, el melón y el melocotón están entre sus alimentos favoritos, mientras que las zanahorias se han convertido en su tentempié predilecto.

Yenna disfruta especialmente de los paseos por el campo y de descubrir senderos nuevos cada vez que sale de vacaciones con sus dueños. Aunque, según reconocen entre risas, también sabe hacerse notar cuando le conviene. "Hay veces que se hace la 'victimilla' por la calle y cuando llega al jardín se pone a correr como loca detrás de su pelota".

Pese a alguna que otra muestra de carácter, como cuando se vuelve "algo gruñona cuando está encima de nuestra ropa", sus tutores aseguran que es una perra feliz que ha dejado una huella profunda en sus vidas, sobre todo, con su superpoder, el de dar "lametazos infinitos". 

Su importancia, de hecho, va mucho más allá de los paseos y los juegos. Según explican, Yenna llegó en un momento especialmente complicado para Carlos. "Con ella daba largos paseos y aprendió a querer sin condiciones. Cada día aprendía y sigue aprendiendo algo nuevo con ella".

Con el paso del tiempo, también se convirtió en un apoyo fundamental para Paula durante la pérdida de tres gatos. La convivencia y el tiempo compartido han fortalecido todavía más ese vínculo. "Con el tiempo y con el aprendizaje los tres nos hemos convertido en un equipo y en una maravillosa familia".

Con ella daba largos paseos y aprendió a querer sin condiciones. Cada día aprendía y sigue aprendiendo algo nuevo con ella

La historia de Yenna demuestra que, a veces, ser la última en encontrar hogar no significa llegar tarde. En su caso, significó llegar exactamente al lugar donde la estaban esperando.

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