Y al octavo día, José Mourinho explotó contra los árbitros. Después de tres meses ejerciendo de Bambi en sala de prensa, el entrenador del Real Madrid entró al cuello contra el colegiado de campo (Ortiz Arias), de VAR (Trujillo Suárez) y el Comité Técnico de Árbitros después de la derrota en el Metropolitano. No levantó la voz, pero sí su discurso. Y mucho. “Quien tiene que estar feliz, al margen de la gente del Atlético, es el comité de designación arbitral. Ha sido todo muy extraño”, soltó al inicio de una intervención casi monotemática.

AtléticoATL
2Grimaldo 52' (p),Jonathan David 58'


Real MadridREA
1Huijsen 51',Rüdiger 88'

Final
El luso, como en los viejos tiempos, se sentó ante los periodistas con un folio donde llevaba impresas las dos grandes quejas de los blancos: dos posibles rojas a Kang-in Lee, por una entrada por detrás a Valverde, y a Cuti Romero, por una plancha en la rodilla de Bellingham (el argentino se llevó la amarilla después de que el VAR avisara al árbitro porque en un primer momento había amonestado al inglés). Ambas acciones ocurrieron en la primera parte, aún con 0-0.
“Lo primero es que una semana antes ya se sabía quién es el colegiado cuando, según me dicen, es 24 horas antes. Después, es un árbitro de 41 años sin internacionalidades, así que no será un gran árbitro. El pobre no ha podido con la presión. Es una presión de los años ochenta, que hoy se ve poco. Y luego el señor Trujillo, en el VAR, lo ha llamado a la primera roja [la de Cuti Romero], pero pienso que no lo ha hecho en la segunda [la de Kang-in Lee], que es todavía más grave. Tiene una historia muy completa como VAR en los partidos del Madrid. Sin ir más lejos, Real Sociedad en la Copa, Osasuna, Girona… Si del pobre árbitro se puede decir que no tiene experiencia, con este señor no hay presión en Las Rozas. O hay presión y nosotros no sabemos...“, deslizó el entrenador del Madrid, mirando hacia arriba después de una jornada que lo deja a seis puntos del Barcelona y con la temprana sustitución (minuto 54) de otro flojo Vinicius.
Mou negó que la mano del caso Negreira se encuentre detrás de la Liga (“si no está [él], no está manchada por Negreira”, afirmó), y afirmó que no quiere decir que el torneo esté “preparado”; pero sí dejó caer su duda sobre la limpieza de la competición. “Yo pensaba que llegaba a una Liga diferente a la que dejé, pero me han dicho que no y me han explicado por qué”, apuntó. “Hay cosas que se han visto las últimas semanas… En este estadio, el gol anulado a Osasuna es para reír, el penalti en San Sebastián es para reír, el penalti del Barcelona es para reír… Son cosas acumuladas”, incidió.
Sobre la pena máxima y roja a Huijsen que supuso el 1-0, Mourinho respondió un cuarto de hora después del encuentro que no había visto las imágenes. “Pero [esa acción] fue en el segundo tiempo. En el primero, hablamos de un derbi de 11 contra 9 [por las dos posibles rojas al Atlético]”, denunció.

El nuevo entrenador blanco aseguró en su primera rueda de prensa que creía en la honestidad de los árbitros españoles y, desde entonces, ha mantenido un tono calculadamente reposado, aunque siempre con algún recado. “¿Ninguna pregunta sobre los penaltis?“, les soltó a los periodistas el lunes, en referencia a los penaltis pitados al Barcelona y Atlético. ”Es un poco extraño que una semana antes ya sabíamos el árbitro", avisó este sábado, en la previa del derbi. Hasta que este domingo se produjo su gran descarga, en la que también se quejó de las decisiones del pasado martes en Elche.
“Esta combinación de un pobre árbitro que solo ha hecho partidos pequeñitos y el señor del VAR, que tiene una gran historia contra el Real Madrid… Enhorabuena al comité de designación arbitral. Con las dificultades que hemos tenido 11 contra 10, nos podemos imaginar cómo hubieran sido 50 minutos de 11 contra 9“, insistió.
La vía de fuga de Vinicius
Todo su discurso apuntó al colegiado, que en el descanso expulsó a dos asistentes (el madridista Pedro Luis Ferreira y el rojiblanco Ignacio Pablo Vercellone; los dos por provocar un enfrentamiento colectivo entre jugadores y técnicos), y al estamento arbitral. Sobre su equipo, no tuvo ninguna queja. “Me gustó en el primer tiempo, de gran clase y personalidad. El partido se podía perfectamente ganar en el segundo”, analizó sobre un tramo en el que el Madrid solo hizo un tiro a portería, uno de Güler, antes de que el turco, inexistente, fuera relevado junto a Vinicius después del 1-0 y quedarse con diez.
La sustitución del brasileño, que se retiró manso al banquillo en lugar de Yan Diomande, fue la otra gran cuestión que se escondió detrás de la rajada del técnico. Otra tarde intrascendente del brasileño lo devolvió a corrales antes que nunca en una cita de este tonelaje. Una gran vía de fuga en un equipo que, además, se marchó del Metropolitano con la lesión de Valverde, que sufre un traumatismo severo en el tobillo izquierdo, según el parte médico del club.
El mensaje del luso empezó y terminó por el árbitro. “Los chicos se van tristes, pero con el abrazo de su entrenador. Respeto mucho lo que sienten en el campo. No es fácil estar ahí como están ellos. El segundo tiempo fue muy difícil. Me gustó el orgullo, la determinación y es un buen feeling para mí no estar decepcionado con los jugadores, no tener nada que reprocharles”.
“Si nos dejan en paz y competir en igualdad de condiciones, falta mucho [en la Liga]”, concluyó Mourinho en la tarde en la que volvió a sacar las garras. El folio que mostró a la prensa con las dos posibles rojas lo dejó en la mesa para que lo viera Simeone.