01/09/2026 a las 08:15h.
WG Company es una marca 'streetwear' donostiarra que hace prácticamente todo en su estudio ubicado en el barrio de Intxaurrondo: diseño, patronaje, corte, costura y acabados salen del mismo taller, sin fábricas externas de por medio. Detrás están Ignacio y Juan, dos hermanos que llevan ese espacio como quien lleva un laboratorio. «Cuando haces todo tú mismo, no hay ninguna parte del proceso que sea desconocida. Cada decisión es nuestra y cada error también, y eso nos obliga a conocer la prenda de verdad», explican.
En octubre presentan Indigo Collection, un homenaje al origen del vaquero como ropa de trabajo. El proyecto, sin embargo, estuvo a punto de no completarse: la fábrica de 'denim' que iba a vestir toda la colección, EVLOX fundada en 1846, en Bergara, cerró sus puertas a mitad de la producción tras 180 años de historia. «Tuvimos que ir a la feria de 'denim' de Milán para poder seguir con la colección», cuentan. Encontraron un proveedor de Portugal, pero la anécdota resume bien de qué va WG Company: un proyecto que se construye a base de imprevistos, oficio y tozudez, y a la cual le hicieron un homenaje, ya que para ellos tiene un sentido especial.
De la energía al criterio
WG no empezó así. La marca nació en 2022, pero un año después los hermanos decidieron parar. «Teníamos más ganas que criterio, era energía sin método», reconocen. Aquel parón, lejos de ser un fracaso, se convirtió en la etapa que hizo posible el proyecto actual: viajaron a ferias de moda en París, Milán y Madrid, aprendieron patronaje y costura de la mano de Álvaro, de @majestic_north, con quien hoy comparten estudio, y montaron un taller propio equipado para no depender de fábricas externas.
«Necesitábamos libertad a la hora de hacer 'samples', no podíamos mandar a que hicieran en fábrica un sample, que no nos gustase, y seguir probando», cuenta Juan, que es quien lleva la parte más manual: bocetos, patrones, costura. Ignacio, por su parte, se ocupa de la planificación, la gestión y la comunicación. «Antes teníamos ganas; ahora tenemos criterio», resumen sobre la diferencia entre el WG de 2022 y el de hoy.
Series cortas, cero excendente
Esta firma no fabrica en masa ni tiene intención de hacerlo, al menos no todavía. Trabajan con series limitadas o bajo 'preorder', lo que evita producir de más. «Al conocer el origen, sabemos de dónde viene cada material, quién ha tocado cada prenda y por qué está hecha como está. En producción en masa esas respuestas no se controlan tanto», explican. Usan, por ejemplo, pieles que son subproducto de la industria alimentaria en lugar de descartarlas, curtidas de forma responsable: «Una buena pieza de cuero dura décadas, adquiere una parte de ti con el uso y forma parte de varias etapas de tu vida, eso es darle a la moda sostenibilidad».
Ese proceso lo muestran también en redes, a través de WG LAB y WG DAILY, donde graban el taller en marcha. «El proceso es parte del argumento y sentimos que a las personas les gusta ver que también hay personas detrás de los proyectos, es una prueba de honestidad y de valor real», mencionan.
Indigo Collection
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La colección que estrenan en octubre no es solo la última novedad del catálogo: es una declaración de principios. Indigo Collection rinde homenaje al 'denim', ya que «no nació como moda, sino como ropa de trabajo: la llevaban mineros, obreros y campesinos porque era la tela que aguantaba, la que no se rompía, la que podías usar todos los días durante años». El nombre viene del tinte índigo, uno de los colorantes más antiguos que existen, responsable de que el vaquero se destiña con el uso y «cuente tu historia».
‘Summer collection’ de la firma.
(WG Company)
Los hermanos citan como referencia la tradición japonesa, que tomó el vaquero de trabajo estadounidense y lo convirtió en objeto de artesanía, tejido en telares antiguos y teñido con índigo natural. «Cogieron una prenda humilde y a través del oficio consiguieron que ahora sea uno de los tejidos más deseados», apuntan. Es exactamente lo que persiguen con esta colección: recuperar el 'denim' como prenda honesta, la antítesis del usar y tirar.
El giro con EVLOX (la fábrica de Bergara fundada en 1846, a media hora en coche de su taller) acabó dándole a la colección un significado que no buscaban: un homenaje involuntario a una de las fábricas de 'denim' más históricas de Europa.
Patrones de la firma.
(WC Company)
Crecer sin dejar el talller
De cara al futuro, Ignacio y Juan no descartan externalizar parte de la producción en talleres de confianza (ya han hecho pruebas en Donostia y en la zona de Oporto) para poder crecer sin saturar su propia capacidad. Pero hay un límite que no piensan cruzar: «Hay una parte que nunca saldrá del taller: las piezas más especiales, las numeradas, las únicas. Esas las seguiremos haciendo nosotros, a mano, de principio a fin».
Ser hermanos, dicen, es la mayor ventaja del proyecto: «Hay una confianza que no se construye con nadie más: podemos discutir fuerte por una decisión y seguir trabajando un minuto después». También la mayor dificultad, porque el proyecto entra en casa y cuesta apagarlo. Entre medias, un taller a media hora de una fábrica centenaria que ya no existe, y una colección que llegará en octubre cargada, sin quererlo, de historia.