“Tenemos un gran futuro, mejor futuro que presente”. Diego Milito había pronosticado, la semana pasada, un porvenir más grato, pero el ahora se encarga de darle un baño de realidad al presidente de Racing, quien otra vez fue insultado en el Cilindro de Avellaneda, donde los hinchas presenciaron otra derrota (la quinta en ocho fechas) que dejó último al equipo de Juan Pablo Vojvoda. En la madrugada del lunes, el entrenador “institucional” –tal como lo bautizó Milito- fue consultado por primera vez sobre su continuidad: “No me pongo plazos, pero acepto la realidad”.
Del “salto de calidad” prometido en las elecciones, al salto a los sótanos de las tablas. Así transita este temporada muy pobre Racing, que quedó en el fondo de la zona B del Clausura, con 5 puntos en ocho jornadas, acumula siete fechas sin victorias (sólo superó a Gimnasia, en la primera) y, además, cayó al 24° lugar de la tabla anual, con 26 puntos en 24 partidos disputados. En lo futbolístico, a la Academia no le dan los números ni los rendimientos: el derrumbe es cualitativo y cuantitativo.
El cuadro es abrumador. Del póster de campeón de la Copa Sudamericana 2024 y de la Recopa 2025, los títulos que significaron el cierre de la presidencia de Víctor Blanco y el inicio de la gestión de Diego Milito, respectivamente, Racing convirtió lo que Milito había denominado “el piso” de sus objetivos en algo ahora inalcanzable. Por primera vez después de 12 temporadas consecutivas con presencia en certámenes internacionales, la Academia depende de ganar un título este año para no pasar 2027 presenciando desde el sillón las copas que hasta hace muy poco protagonizaba.
La Copa Argentina, en la que se cruzará con Boca en los cuartos de final, el domingo 27 de septiembre, supone ser el camino “más corto” hacia esa posibilidad de no guardar el pasaporte el próximo año. Sin embargo, el cálculo de imponerse en tres partidos en los que ni siquiera es obligatorio ganar en los 90 minutos también tambalea ante la realidad de un equipo que combina dos factores alarmantes: es un tembladeral en defensa y le cuesta horrores hacer un gol.
Las cifras son elocuentes: en el Clausura recibió 13 goles y sólo mantuvo la valla invicta una vez (ante Rosario Central, en la segunda fecha), mientras que en ofensiva su anemia se grafica en apenas siete conquistas anotadas en ocho partidos. Duván Vergara, ante Tigre, fue el único delantero que consiguió aportar un tanto en el certamen, mientras que el resto de los atacantes no pudieron sacudir las redes rivales (sí anotaron un tanto en la Copa Argentina Adrián Martínez y Tomás Conechny).
“No soy del tipo de personas que ante la dificultad imaginan que nada va a cambiar o que todo está perdido. El panorama es oscuro, pero me rebelo ante esa realidad. No voy a quedarme tirado, hay que levantarse”, contestó Vojvoda en la conferencia de prensa posterior a la derrota cuando le preguntaron si había elementos para pensar como un escenario “realista” conseguir la Copa Argentina. A sabiendas de que la estadística atenta contra la paciencia a su ciclo, el técnico dijo sentirse respaldado por Milito y el plantel: “Siento el apoyo de los jugadores y de la dirigencia, pero ese apoyo debemos replicarlo en el campo con resultados”.
Racing no sólo sufre la falta de pólvora en el área rival, ya que en la defensa los cambios de zaga se tornaron moneda corriente. Marcos Rojo es el que más jugó desde el arranque en este Clausura (seis veces), mientras que sus acompañantes variaron: Nazareno Colombo jugó en las primeras tres fechas del Clausura, hasta que un error garrafal ante Tigre lo empujó a pedir la salida del club (continúa en el plantel); mientras que Marco Di Césare disputó desde el arranque el estreno de Vojvoda (en la Copa Argentina, frente a Defensa y Justicia) y se fracturó ante Argentinos (en la cuarta fecha).
En tanto, los juveniles Mateo Martínez y Gonzalo Escudero también fueron parte de este semestre con rendimientos correctos (jugaron juntos como titulares frente a Independiente Rivadavia), mientras que Matías Pérez, refuerzo proveniente de Cerro Porteño, debutó en la caída con Atlético Tucumán, como acompañante de Rojo. Así como la rotación de nombres (por distintos motivos) denota una dificultad para establecer una dupla, hay un problema de raíz más profundo: Racing queda muy mal parado en distintas situaciones y eso no sólo tiene que ver con los apellidos de los protagonistas.
Un síntoma de confusión fue el doble cambio que introdujo a la media hora del partido ante el Decano, cuando Vojvoda sacó a Ulises Ortegoza y Matko Miljevic para incluir a Matías Zaracho y Gastón Lodico, respectivamente. Si el mediocampo es el corazón del juego, este Racing es digno de una consulta al cardiólogo. “Los jugadores son profesionales y comprenden que todos nos equivocamos; yo no me hago a un lado de eso. Si veo que algo no funciona, cambio enseguida. Y aunque se enojen por salir, el martes tendrán que entrenar nuevamente”, explicó el técnico de Racing sobre las llamativas variantes y sus posibles repercusiones.
Milito valoró públicamente a Vojvoda, a quien también en la interna mencionó a sus más próximos como un entrenador que necesita tiempo para desarrollar una idea, pero las urgencias, las derrotas y los insultos conspiran contra los plazos pretendidos por el presidente. Racing visitará a Huracán el domingo, a las 21.30, en un duelo que se erige vital para la continuidad del técnico.
“El técnico sigue”, le aseguraron fuentes dirigenciales a LA NACION durante la mañana del lunes. Sin embargo, en el caso de que Vojvoda no lograra revertir este presente sombrío, en la mitad albiceleste de Avellaneda hay otra pregunta inquietante: ¿Quién tendría la “espalda” para afrontar este contexto?
Vojvoda no fue el plan A de Milito, ya que Nicolás Diez era el candidato que más seducía al presidente académico, pero contratarlo implicaba que él rompiera su contrato con Argentinos. Luis Zubeldía, con pasado en Racing, amplia experiencia y un perfil que también cuadraba por su histórica promoción de talentos de inferiores, está sin trabajo, pero sus objetivos –según pudo averiguar LA NACION- están orientados a la continuidad en el fútbol del exterior.
En esa misma perspectiva que Zubeldía figura Sebastián Beccacece, técnico elegido por Milito cuando fue director deportivo de la Academia, a quien ponderaba no sólo por su clara idea de juego, sino también por el interés en intentar darle desarrollo a valores de la cantera. Después de su paso por la selección de Ecuador, con la que llegó a protagonizar el último Mundial, Beccacece también se encuentra sin equipo.
El otro entrenador sin empleo y con un nexo con Racing es Eduardo Coudet, de reciente traumática experiencia en River, del que se fue luego de sufrir la eliminación en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Chacho fue el conductor de la extraordinaria formación académica que brilló y se coronó en la Superliga 2018/19 y que también alzó el Trofeo de Campeones 2019, cuando Milito era director deportivo.
No obstante, la visión de ambos no siempre coincidía. Cuando Coudet visitó el Cilindro como técnico de River, este año, recibió una plaqueta en reconocimiento a su gran paso por la Academia, pero los encargados de dársela fueron el vicepresidente segundo, Martín Ferré, y Diego Raiman, uno de los vocales. No estuvo Milito, quien sí había bajado el césped este mismo año cuando le dieron a Costas un reconocimiento por sus 200 partidos dirigidos en la institución.
“Es un momento muy difícil para los jugadores, para la institución y para mí. No voy a ocultar mis responsabilidades, soy el mayor responsable de lo que pasa dentro de la cancha”, había concluido Vojvoda sobre el impacto de sus determinaciones, aunque la reacción popular dejó en claro que él no está en la cima del reparto de culpabilidades en ese momento: Milito, insultado otra vez desde distintos sectores del estadio (como había pasado ante Tigre), es el principal apuntado y responsable por lo que ocurre.
Para Vojvoda “no existe una fórmula mágica” para retomar la senda del triunfo, algo que resulta obligatorio para este Racing tan golpeado, pero anhela que la rabia de los hinchas, a los que entiende en su dolor, derive en una respuesta “con rebeldía” de sus dirigidos.
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