Los vecinos de un sector de El Mondongo podrán volver a dormir un poco más tranquilos desde ahora porque luego de la nota publicada ayer en EL DIA, la policía desarticuló una banda que operaba en el llamado "pasillo narco" de La Plata. Fueron 5 meses de denuncias, llamados a la Policía, peleas casi a diario y un incesante movimiento de personas a cualquier hora. Incluso los denunciantes sostenían que el presunto vendedor señalado sería una persona conocida en el barrio y con antecedentes penales.
Finalmente anoche se llevó a cabo un amplio operativo policial en el domicilio apuntado, ubicado en 65 entre 120 y 121, que terminó con seis personas aprehendidas y el secuestro de cocaína, marihuana, un arma de fuego y una importante suma de dinero en efectivo. El procedimiento se llevó adelante en el marco de una investigación por presunta comercialización de estupefacientes.
El allanamiento se ordenó luego de una investigación iniciada en junio a partir de información aportada por vecinos de la zona. Como se informó, según consta en la causa, los investigadores habían detectado movimientos compatibles con la venta de drogas en un pasillo de ese sector.
Una investigación que comenzó por denuncias de vecinos
De acuerdo con las actuaciones, personal policial comenzó a realizar tareas de campo después de recibir información sobre dos hombres que presuntamente se dedicaban a comercializar sustancias prohibidas en el lugar. Durante la vigilancia, los efectivos habrían observado reiterados movimientos de personas que ingresaban al pasillo y permanecían allí durante pocos minutos antes de retirarse. La investigación determinó que las operaciones se realizaban bajo la modalidad conocida como "pasamanos".
Las maniobras fueron registradas mediante imágenes obtenidas durante las tareas investigativas y, con esos elementos, se avanzó en la identificación de los presuntos responsables de la venta. Según la investigación, los principales sospechosos eran Jonathan Emanuel Lan, de 35 años, y Diego Damián Soto, de 30, ambos con antecedentes judiciales. Los investigadores también señalaron que en el lugar se habría utilizado a menores en situación de vulnerabilidad para advertir sobre la presencia de vehículos desconocidos o patrulleros.
Siempre de acuerdo con las actuaciones policiales, al punto investigado concurrían además personas que trabajaban como cuidacoches o limpiavidrios en las inmediaciones y que, en algunas ocasiones, habrían intercambiado dinero u otros elementos por drogas.
Cocaína fraccionada, marihuana y un revólver
Con la evidencia reunida durante la investigación, la Justicia autorizó el allanamiento del domicilio. El operativo permitió secuestrar unos 60 gramos de cocaína, distribuidos en aproximadamente 80 envoltorios, y alrededor de 1,5 kilos de marihuana en flores. También fue encontrado un revólver calibre .32, con la numeración suprimida y municiones en su tambor, además de una balanza de precisión que habría sido utilizada para el fraccionamiento de las sustancias.
Entre los elementos incautados había también tres teléfonos celulares y dinero en efectivo. Según el reporte, se contabilizaron alrededor de $170.000 en billetes de baja denominación, otros $110.000 en billetes de $1.000 y $2.000, y unos $120.000 que se encontraban dentro de bolsas plásticas. Otro de los elementos secuestrados fue una bicicleta de carbono de la marca Pegaso, cuyo valor estimado en el procedimiento fue de unos $4 millones.
Lo cierto es que tras el ingreso de los efectivos, que quedaron filmados y se puede ver en el video que acompaña esta nota, fueron aprehendidos Lan y Soto, señalados en la investigación como quienes estarían a cargo de la presunta comercialización de drogas en el lugar. Además, otras cuatro personas que se encontraban en el domicilio al momento del procedimiento también fueron aprehendidas. Se trata de Agustín Maximiliano Rivero, de 25 años; Claudio Joaquín Sánchez, de 35; Oscar José Morera, de 32; y Gastón Smith, de 30, según consta en el reporte policial al que accedió EL DIA. Vale mencionar que estas cuatro personas habrían intentado obstaculizar el procedimiento durante el ingreso de los efectivos.
La causa fue caratulada como tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y quedó bajo intervención de la UFI N° 18, a cargo del fiscal Hugo Tesón, y del Juzgado de Garantías N° 1, a cargo del juez Guillermo Atencio.
Los seis aprehendidos quedaron a disposición de la Justicia y deberán comparecer en las próximas horas, mientras continúa la investigación para determinar las responsabilidades de cada uno.
Una problemática más amplia que azota a La Plata
El caso se suma a una serie de denuncias que este diario viene reflejando en las últimas semanas sobre distintos sectores del barrio. El último operativo que desbarató una organización acusada de comercializar cocaína en la denominada Zona Roja volvió a poner en agenda una problemática que los frentistas sostienen desde hace décadas: el preocupante avance del narcomenudeo y sus consecuencias en la vida cotidiana.
En esta oportunidad, el reclamo apunta a un pasillo situado en 65 entre 120 y 121. Los frentistas aseguraban que realizaron reiteradas denuncias ante las autoridades y que, pese a ello, la situación continuaba sin cambios. Según afirmaron, la presencia policial suele responder a llamados por disturbios, aunque sostienen que las intervenciones no lograron modificar el panorama. Es por eso que el operativo de anoche lleva alivio a un barrio que vivía con miedo. “Ya no se puede vivir así. No es un problema de una sola familia; toda la cuadra está cansada”, resumió uno de los vecinos al explicar por qué decidieron volver a visibilizar el caso.
Siempre de acuerdo con el relato de los habitantes del sector, el lugar se transformó en un punto de encuentro donde son frecuentes el consumo de drogas en la vía pública, las discusiones, las peleas y otros episodios que alteran la tranquilidad del barrio. “Hay personas consumiendo a cualquier hora, gente orinando en la calle y durante la madrugada también se producen robos a quienes pasan por la zona”, describieron. Para muchos, el mayor temor era que la violencia continúe creciendo y termine derivando en hechos todavía más graves.
“QUEREMOS VIVIR TRANQUILOS”
El reciente reclamo encuentra puntos de contacto con otros episodios ocurridos en El Mondongo.
Días atrás, una investigación de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas permitió desbaratar una organización acusada de vender cocaína en la denominada Zona Roja. El operativo terminó con tres detenidos y el secuestro de más de dos kilos de cocaína, un arma de fuego, dinero en efectivo y elementos utilizados para fraccionar estupefacientes.
La pesquisa concluyó que la organización utilizaba el trabajo sexual como pantalla para comercializar droga en la vía pública y, según estimaron los investigadores, el cargamento secuestrado podía transformarse en más de 53 mil dosis, con un valor de venta superior a los 538 millones de pesos.
Ese procedimiento volvió a darle fuerza a un reclamo histórico de los vecinos, quienes desde hace años sostienen que la problemática excede ampliamente la prostitución callejera y que alrededor de esa actividad se consolidaron distintos circuitos vinculados al narcomenudeo, la violencia y la inseguridad. De hecho, muchos frentistas ya comenzaron a referirse al sector como la “Zona Blanca”, en alusión al incesante movimiento de cocaína que, según denuncian, se registra durante las noches.
En ese contexto, incluso fue presentado en el Concejo Deliberante un proyecto para declarar el “Estado de Alerta por Narcomenudeo” en El Mondongo, con el objetivo de reforzar los controles y recuperar el espacio público.
Ahora, la denuncia de los vecinos de 65 entre 120 y 121 vuelve a reflejar una preocupación similar. Aunque se trata de un punto distinto al de la Zona Roja, los frentistas advierten que el problema comienza a extenderse hacia otros sectores del barrio y reclaman una intervención sostenida antes de que la situación termine completamente fuera de control.
“Lo único que queremos es volver a vivir tranquilos”, fue el mensaje con el que resumieron un reclamo que, aseguran, lleva mucho tiempo esperando respuestas.
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