Las calles de Riohacha, La Guajira, fueron escenario de una situación que ha generado fuerte rechazo en la comunidad. En las inmediaciones del Mercado Nuevo, transeúntes y comerciantes vieron una escena particular: un burro, amarrado de patas y recostado, era trasladado sobre el techo de un automóvil blanco, sin placas visibles, bajo el sol y a plena vista de todos.
La escena provocó desconcierto y generó una inmediata reacción ciudadana. “Debería amarrar al conductor allá arriba para que vea lo que se siente”, escribió una persona en redes sociales, reflejando el malestar compartido por decenas de usuarios.
El hecho puso de manifiesto la preocupación por el bienestar animal y la seguridad en la vía pública. Diversas voces advirtieron que esta práctica “podría poner en peligro la integridad del burro y generar riesgos para conductores, pasajeros y peatones”. La movilización se realizó sin atender a las condiciones mínimas que requiere el traslado de animales, lo que sumó indignación: “Eso no se hace con un animalito de cargas.!!”, lamentó otra ciudadana.
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El episodio ha reabierto el debate sobre el trato que reciben los animales de carga dentro de la ciudad. Voces ciudadanas y defensores del bienestar animal recordaron que, aunque el transporte y la comercialización de animales forman parte de la economía local, ninguna necesidad justifica procedimientos que causen dolor, miedo o lesiones. “Los animales sienten dolor y estrés”, fue el recordatorio que circuló en varios comentarios virtuales.
La indignación no se limitó al maltrato animal, también se centró en la omisión de las autoridades: “Los autoridades calladitos porque no hay billete por de medio”, reclamó un usuario, mientras que otro ironizó: “O sea que el carro lleva 2 burros en total… porque el conductor aplica para burro”.
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Hasta el momento, las autoridades no han emitido un pronunciamiento oficial sobre la identidad del responsable ni sobre posibles sanciones. La comunidad espera respuestas que permitan determinar si se vulneraron normas de protección animal o de tránsito, así como medidas para impedir que situaciones similares se repitan. “Que tristeza ver en pleno 2026 esta situación”, expresaron varios habitantes, mostrando el deseo de que el respeto a los animales sea una prioridad real y no solo un discurso.

Sujetar un animal a un vehículo en marcha constituye una infracción grave en Colombia, donde las leyes reconocen a los animales como seres sintientes y prohíben causarles sufrimientos injustificados. Esta acción implica un riesgo evidente para la integridad física y emocional del animal, por lo que la legislación contempla sanciones administrativas y penales.
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El marco legal colombiano establece, por ejemplo, que la Ley 1774 de 2016 prohíbe considerar a los animales como objetos y obliga a garantizarles condiciones que eviten el dolor o la angustia. Disponer el traslado de un animal fuera de la cabina o atado a un coche vulnera esta protección y se tipifica como maltrato.
Con la entrada en vigor de la Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, las condenas por violencia animal se incrementaron, permitiendo al Estado imponer penas de prisión de hasta 56 meses y multas que pueden alcanzar los 60 salarios mínimos legales mensuales vigentes. Así, cualquier forma de traslado que ponga en peligro a un animal puede derivar en consecuencias judiciales severas.
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El Código Nacional de Tránsito también sanciona a quienes transportan animales de manera insegura, facultando a las autoridades para imponer multas y retirar preventivamente el vehículo involucrado.
Frente a un caso de este tipo, la recomendación es documentar los hechos con imágenes o videos nítidos, donde se aprecie la placa y el maltrato, para reportar de inmediato a la línea 123 para intervención policial. Además, la denuncia formal se puede presentar ante el Grupo GELMA de la Fiscalía, tanto presencialmente como en línea.