Karim Adeyemi (24 años) se muestra tranquilo, con aparente lentitud. Te atiende con calma. Está aclimatándose a su nuevo equipo. Se define como una persona que se deja llevar por lo que llaman ‘flow’. Fluye. Es en cierto modo introvertida. En la estancia del Barcelona en Saint George’s Park se deja ver a menudo con Ter Stegen, con quien coincidió en la selección alemana. Quiere regresar al equipo con Jürgen Klopp y está convencido de que lo conseguirá, a poco que tenga minutos en el Barça y sepa aprovecharlos. Y, vistas las circunstancia, los tendrá. No en vano puede decirse que es un fichaje ‘de entrenador’.

Adeyemi es una apuesta segura de Hansi Flick. Segura, porque tiene calidad y experiencia y el técnico sabe perfectamente cómo hacerlas lucir sobre el campo. Es una apuesta de aquellas “de rendimiento inmediato”, como en su día se popularizó tras una rueda de prensa de Zubi, porque Flick le conoce y sabe qué puede sacar de él y cómo hacerlo.

Los contrastes de Karim

El contraste de Adeyemi es evidente: calmado, casi lento fuera del campo, pero una flecha dentro de él. Se transforma en cuanto pone los dos pies en el césped y le sale toda la velocidad, que él mismo destaca como su mejor arma, aunque reitera que no es la única. Sabe qué hacer con el balón en cuanto le llega. Y también es jugador proactivo: busca el espacio, no espera a que le llegue.

De momento, va bastante a la suya, ensimismado en sus pensamientos. Concentrado. No habla castellano, entre otras cosas porque nunca ha sentido pasión por aprender idiomas y apenas han transcurrido tres semanas desde que llegó a Barcelona. Todo se andará. De origen humilde, en casa hablaba en inglés con su padre, inmigrante nigeriano, y alemán con su madre, rumana.

Mañana tendrá sus primeros minutos con la camiseta del Barça, ante el Birmingham City. El equipo se prepara y ayer, a mediodía, se incorporó Raphinha a la expedición. El brasileño, como capitán, fue uno de los que dio la bienvenida a Adeyemi. Precisamente, Raphinha juega en una de las demarcaciones que puede ocupar el alemán, que se mueve por cualquier de las tres posiciones de ataque, aunque su predilecta es el extremo derecho, por donde por ahora se mueve Lamine. Afirma no temer a la competencia del considerado heredero de Messi, no solamente en el Barça sino también en el mundo. En dos semanas serán compañeros de equipo.

Todavía sin los mundialistas que llegaron a los partidos de la ronda final, Adeyemi se siente muy bien recibido por el vestuario, un vestuario con gente de su misma edad o muy parecida. Preparados para marcar una época en el Barça.

Tan veloz como es el delantero alemán en el campo se movió Deco en el mercado. De forma discreta, sin levantar la liebre, el director deportivo hizo su trabajo una vez Flick había hablado con Karim. Le bastó una llamada del que fue su entrenador en la selección alemana para verse ya vestido de azulgrana. Adeyemi, con solamente un año de contrato por delante, hizo saber al Borussia Dortmund que quería fichar por el Barcelona. Y el conjunto alemán reaccionó con el mismo ‘flow’ que su jugador. Sin dejarse llevar por la histeria, accedió a negociar. Y todo fue tan rápido como lo es Karim en el campo.