Ante la escasez de maquinaria y la falta de apoyo oficial, familiares de las víctimas de los dos terremotos en La Guaira tienen que cargar con el peso económico de los trabajos de remoción de escombros y búsqueda de los cuerpos de sus seres queridos.
“Esto es horrible. En medio del dolor de la pérdida, tener que enfrentar toda la logística que conlleva tener que pagar a los obreros, y darles la comida e hidratación”, narra su calvario una venezolana que aún trata de recuperar el cadáver de su madre bajo los escombros de las residencias Bahía Mar en La Guaira.
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Ella reside en Estados Unidos y sus otros dos hermanos están en Chile y España. A la distancia, coordina las labores junto con los vecinos que están en el terreno. Relata que todos se han tenido que unir para cubrir el costo de la maquinaria que requieren.
“Las grúas del gobierno están destrozando la estructura del edificio y desmembrando los cuerpos. Tuvimos que alquilar una maquinaria telescópica por 11.500 dólares, sin incluir el oxicorte y el gasoil”, expone la mujer, que prefiere resguardar su identidad.
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Se vio obligada a abrir una cuenta en la plataforma de donaciones GoFundMe para seguir adelante. “Hasta las bolsas negras para los cadáveres las hemos tenido que comprar. Todo es un desastre, una tragedia natural, pero una calamidad inhumana por parte de los entes del gobierno”, señala.
Tan pronto pudieron, los esposos partieron de Bogotá, donde están residenciados, y se trasladaron hasta Playa Grande, en La Guaira. Dos escalas aéreas y 13 horas de carretera para llegar al estado declarado zona de desastre por el gobierno de Delcy Rodríguez.
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“Sabíamos que para el momento de los terremotos mis suegros se encontraban en el apartamento porque ellos estaban viendo el juego de Brasil”, comenta la señora que pide preservar su nombre. “En ese piso fallecieron seis personas, pero no los podían sacar porque había que romper el muro para entrar”.
Aunque la desesperación los empujó a tratar de avanzar por su cuenta, “entendimos que el objetivo principal era buscar máquinas”. Con eso en mente recorrieron el sector y así pudieron constatar la magnitud del cataclismo. “Todo el mundo estaba buscando máquinas, hablamos con operarios, algunos cobraban, otros no, pero tenían como prioridad salvar a personas vivas”.
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El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, indicó el sábado 11 de julio que en La Guaira hay 1 millón 280 mil toneladas de escombros. El balance oficial publicado el 12 de julio reporta 4.490 fallecidos, 16.740 heridos, 17.907 personas sin vivienda, 856 edificios afectados y otros 190 colapsados.
“Le escribimos al dueño de una máquina y nos ofreció vendernos una. Nos dijo: ‘El nuevo precio debido a la situación es de 78 mil dólares’”, describe y muestra la captura de pantalla de aquel intercambio. Los precios de alquiler por hora iban desde 1.800 dólares por una telescópica y 2 mil por una jumbo.
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Gracias a un amigo de México, consiguieron prestada una pequeña retroexcavadora para continuar con las labores y con el apoyo de rescatistas extranjeros y locales, pudieron recuperar los cuerpos de sus seres queridos.
“Las máquinas las pudimos conseguir mi esposo y yo a punta de contactos, sin pagar nada, solo 100 dólares a una ‘intermediaria’ que nos acosaba día y noche hasta que le pagamos”, describe.
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