Los jugadores de la selección francesa celebrando un gol ante Marruecos (Reuters/David Butler Ii)

Los jugadores de la selección francesa celebrando un gol ante Marruecos (Reuters/David Butler Ii)

El fútbol es eso que no entiende de razones ni justicias. Tampoco de datos o estadísticas. No hay nada justo a la predicción cuando el balón comienza a rodar sobre el terreno de juego. Pero sí que sirven para conocer de cerca la potencia del rival y ahí Francia tiene todas las de ganar. Los números, no solo les acompañan, sino que son su mejor arma antes del encuentro ante España de semifinales del Mundial. Unos datos con los que meter el miedo en el cuerpo al enemigo y comenzar a calentar el duelo.

Francia llega a la semifinal del Mundial mostrando una superioridad clara y sostenida a lo largo del torneo, lo que la coloca como la gran favorita para medirse ante España. El recorrido del equipo dirigido por Didier Deschamps ha estado marcado por victorias incuestionables y un rendimiento colectivo que ha ido de menos a más, consolidando su imagen de potencia futbolística en todos los aspectos del juego. Los galos han dejado atrás a cada uno de sus rivales en los 90 minutos reglamentarios, mostrando una autoridad que se refleja en los marcadores y en el desarrollo de los partidos. Han dejado patente que es esa pegada, el físico y la calidad individual lo que les ha permitido estar un paso por delante de los rivales a los que se han enfrentado.

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Francia es la única selección que ha logrado ganar todos sus partidos en el tiempo reglamentario. Seis de seis. Se ha impuesto a Senegal, Irak, Noruega, Suecia, Paraguay y Marruecos, unos encuentros con los que ha sumado un total de 16 goles, lo que arroja un promedio de 3,3 goles por encuentro. Los inicios suelen ser complicados, como le ocurrió a Francia ante Senegal, en un duelo donde fue de menos a más. Poco a poco, los de Deschamps han ido puliendo esos pequeños detalles para llegar a los cuartos de final ante Marruecos y firmar un encuentro sin peros.

Los jugadores de Francia celebrando un gol ante Paraguay (Reuters/Kyle Ross)
Los jugadores de Francia celebrando un gol ante Paraguay (Reuters/Kyle Ross)

El dominio francés no solo se aprecia en el marcador, sino también en la posesión del balón, ya que cuenta con una media del 53%. Un dato que evidencia su capacidad para controlar el desarrollo de los encuentros y adaptarse a contextos de juego más pausados y de elaboración. La selección no solo se siente cómoda contraatacando, sino que también sabe hacerse dueña del balón y del ritmo del partido. Además, tienen un 90% de precisión en sus pases.

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En el apartado individual, la delantera francesa destaca por su eficacia. Kylian Mbappé lidera la tabla de goleadores con ocho tantos y protagoniza una lucha directa con Messi y Haaland por la Bota de Oro y por el récord de máximo goleador en la historia de los mundiales. Dembélé, por su parte, ha aportado cinco goles y dos asistencias, participando directamente en siete de los 16 goles del equipo, incluyendo un triplete ante Noruega. Barcola y Doué también han contribuido al caudal ofensivo. Olise, aunque no ha marcado en lo que va de torneo, se ha convertido en el máximo asistente, con cinco pases de gol, quedándose a solo una asistencia del récord de Pelé en 1970.

El funcionamiento colectivo de Francia es igualmente destacado. Es el equipo que más remata en el torneo, con 110 disparos en seis partidos y 47 de ellos dirigidos a portería, lo que la convierte en una selección a tener en cuenta respecto a su ofensiva. Es ese acoso y derribo contra la portería rival lo que les ha llevado a estar entre los cuatro mejores que luchan por alzarse con la copa. Los centros al área aparecen como otra de las armas francesas. 99 centros al área, de los cuales 29 son de Dembélé. Aunque la velocidad y los balones a la espalda rival se presentan como puntos a tener en cuenta: 2.020 desmarques; 594 a la espalda de la defensa, 775 por delante de la zaga rival y 651 entre líneas.

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Los datos no mienten. Francia se presenta como un rival muy complicado. Este martes, España tendrá que plantarle cara y poner sus estadísticas en la mesa. Los datos numéricos se medirán sobre la mesa, las selecciones sobre el terreno de juego. Será en este de donde saldrá el primer finalista del Mundial. En el verde, 22 jugadores y un único ganador.