Óscar Maya Belchí
Los Ángeles (EE.UU.), 11 jul (EFE).- Luis de la Fuente vivió la rueda de prensa de la víspera del partido ante Bélgica con actitud desenfadada. Alegre, ajeno a la presión. La disfruta porque sus futbolistas nunca le han fallado. Reflejo de ello, Mikel Merino, quien firmó ante Bélgica este viernes en los Ángeles su tercer gol trascendental con la selección española.
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El gol de cabeza en cuartos de final ante Alemania en el minuto 119 de la Eurocopa de 2024 que ganó España, la definición con el interior de la pierna izquierda en el 91 contra Portugal en octavos del Mundial 2026 y el rechace que convirtió en gol en el 88 de los cuartos de este torneo ante Bélgica.
Tres goles. Tres clasificaciones para la siguiente ronda para España que llevan su nombre. El de un jugador de máxima confianza para Luis de la Fuente, a por el que iría a su casa “para llevarlo en brazos” si hiciera falta. Y, ahora, es su futbolista el que le lleva en brazos.
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Lo hace respondiendo a la confianza del técnico, que le ha ido dando minutos en todos los partidos del Mundial, y preparatorios, para que, después de una grave lesión en el pie que le tuvo sin jugar de finales de enero a finales de mayo, cogiera el ritmo de competición para ser clave justo a estas alturas del torneo.
Unos cuartos de final que eran el muro de España en el Mundial hasta que en 2010 los superó por primera vez, para ser campeona. Antes, cuatro eliminaciones en cuartos. Partidos que Luis de la Fuente recordó en la víspera, en una rueda de prensa de autor.
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“Sufría y disfrutaba. En mi casa éramos mucho de la selección, vivíamos intensamente los partidos, y también gozábamos con Eurovisión y el 'Un, dos, tres’”, declaró.
‘Un, dos, tres’, concurso histórico de la televisión de España que tuvo diez temporadas y que ponía a prueba la cultura, habilidades físicas y la suerte de los que participaban en él.
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Su frase más icónica, “Un, dos tres… responda otra vez”. Y, trasladado al fútbol después de que lo recuperase Luis de la Fuente: “Un, dos, tres… Mikel Merino otra vez”.
El guión se repitió. Mismo cambio y mismo protagonista para clasificar a España. Segunda ocasión en cinco días. “Pensé que no me iba a volver a tocar hasta dentro de mucho tiempo”, reconoció tras el partido.
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Y este segundo, ante Bélgica, más especial todavía. Con su mujer y su hijo, Marco, nacido el 9 de mayo, en Los Ángeles. Ambos llegaron a Estados Unidos gracias a que Mikel Merino clasificó a España para cuartos de final; ese era el plan familiar, al que él mismo se encargó de sumar, mínimo, ocho días, por el tercer y cuarto puesto, e incluso nueve, si España llega a la final del Mundial.
La gran fecha señalada en el calendario de España desde que se inició la concentración el día 30 de mayo. El objetivo estaba claro y no se ocultó: ganar el Mundial. Y, tras 40 días de concentración, está más cerca gracias a Mikel Merino.
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“Miro hacia atrás, veo a Mikel Merino y digo: ‘estoy tranquilisimo’”, la frase de Luis de la Fuente para definir sus dos últimas eliminatorias en el Mundial. EFE