Elegir un producto menstrual también implica pensar en cuánto representa su uso a largo plazo, dice Catalina Vaca, socióloga y representante de Plan Internacional en Ecuador.

Toallas sanitarias, tampones y copas menstruales tienen diferencias en costos, duración y frecuencia de uso que pueden influir en el gasto acumulado durante la vida fértil.

¿Qué aspectos deben compararse para determinar cuál producto menstrual resulta más económico a largo plazo: precio, duración, frecuencia de uso u otros factores?

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No basta con mirar el precio de compra, hay que considerar cuánto dura el producto, cuántas unidades se necesitan por ciclo, la frecuencia de recambio, el acceso a agua y privacidad, el costo de lavado o descarte y las preferencias de cada persona.

Los productos desechables tienen un costo recurrente; los reutilizables requieren una inversión inicial mayor, pero pueden usarse durante años. Una copa menstrual reutilizable puede durar entre cinco y diez años si se usa y cuida adecuadamente.

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Si una mujer utilizara exclusivamente toallas sanitarias, tampones o una copa menstrual durante toda su vida fértil, ¿cuánto gastaría aproximadamente con cada opción?

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No existe una cifra universal, porque cambian los precios, el número de ciclos y la cantidad de productos utilizados. Sin embargo, usando precios de referencia actuales en Ecuador, el gasto acumulado con toallas o tampones desechables puede alcanzar varios miles de dólares a lo largo de décadas, mientras que una copa menstrual implica compras mucho menos frecuentes.

Por ejemplo, actualmente una copa menstrual ronda los $ 29, mientras que paquetes de toallas y tampones requieren reposición en cada ciclo.

Esta referencia debe tomarse solo como una estimación ilustrativa, porque durante el ciclo menstrual también existen periodos sin menstruación, como embarazo, lactancia o uso de algunos anticonceptivos hormonales.

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Además del costo, ¿qué ventajas y desventajas tienen las toallas sanitarias, los tampones y la copa menstrual en términos de salud, comodidad e impacto ambiental?

Las toallas sanitarias son fáciles de usar y no requieren inserción, pero generan residuos y representan un gasto recurrente. Los tampones son discretos y útiles para actividad física o natación, pero requieren colocación correcta y recambio regular.

La copa menstrual es reutilizable, puede recolectar más flujo y genera menos residuos, aunque requiere aprendizaje, acceso a agua limpia y privacidad para su manejo, es una opción segura cuando se utiliza correctamente.

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Desde el punto de vista ambiental, la evidencia disponible muestra que los productos reutilizables pueden reducir de forma importante la generación de residuos frente a los productos de un solo uso.

¿En cuánto tiempo una copa menstrual recupera la inversión inicial frente al gasto mensual en productos desechables?

Depende del precio de la copa y del gasto mensual previo en productos desechables. Con precios actuales observados en Ecuador, la inversión puede recuperarse aproximadamente dentro del primer año de uso, especialmente si antes se utilizaban varios paquetes de toallas o tampones por ciclo.

Más que fijar un número exacto de meses, el mensaje importante es que la copa tiene un costo inicial mayor, pero su vida útil de varios años puede convertirla en una opción económicamente favorable a largo plazo.

¿Qué factores deberían considerar las mujeres antes de elegir un producto menstrual y por qué no existe una única opción ideal para todas?

La elección debe considerar comodidad, cantidad de sangrado, edad, actividades diarias, costo, acceso a agua y baños, privacidad, condiciones para lavado o descarte, cultura y preferencias personales. No existe una opción ideal para todas porque las condiciones de vida, los cuerpos y las experiencias menstruales son diferentes.

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Por eso, la gestión menstrual digna no consiste en promover un producto específico, sino en garantizar información y opciones suficientes para que cada persona pueda elegir de manera segura, informada y autónoma. La OMS plantea precisamente que la salud menstrual requiere acceso a productos, información, agua, saneamiento y condiciones que permitan estudiar, trabajar y participar plenamente.

¿Existe alguna legislación o reglamento en Ecuador que tenga que ver con la gestión de la menstruación en espacios de trabajo o educativos?

En Ecuador no existe actualmente una ley nacional específica vigente que establezca de manera general una licencia menstrual o la provisión obligatoria de productos menstruales en todos los centros educativos y lugares de trabajo.

Sí existe un antecedente legislativo importante: el Proyecto de Ley de Salud e Higiene Menstrual, debatido en la Asamblea Nacional en 2022, planteaba acceso progresivo a productos, educación menstrual y atención prioritaria para estudiantes de instituciones públicas, usuarias de servicios de salud en situación de vulnerabilidad y personas privadas de libertad. Sin embargo, el informe para segundo debate consideró técnicamente inviable continuar el proyecto en esos términos por razones competenciales y presupuestarias.

El reto en Ecuador es avanzar desde iniciativas y contenidos aislados hacia una política integral de salud menstrual que articule educación, salud, agua y saneamiento, acceso a productos y condiciones dignas en escuelas y espacios de trabajo. (I)