Quizá sea la tapa más icónica y el disco más influyente de todos lo tiempos. El 1 de junio de 1967 Los Beatles lanzaron el álbum ‘Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ que cambiaría la historia de la música. Su portada presentaba a 59 personajes de la cultura, tres de ellos deportistas, un ‘collage’ colorista que contenía 13 canciones que abrían la puerta al rock psicodélico.

La idea de ‘Sgt. Pepper’s’ surgió a muchos metros de altura cuando Paul McCartney volaba hacia Inglaterra y evocaba un dibujo de su edad infantil. Paul imaginó un disco distanciado de la ‘beatlemania’, con otro nombre y otro sonido, un nuevo ‘look’ que rompiera la rutina de los conciertos.

El grupo empezaba a estar cansado de los gritos histéricos y de las giras. La idea derivó en una imagen que reuniera personalidades de todos los ámbitos que formaran un gran mosaico.

El disco se realizó en los estudios Dos EMI de Londres en cinco largos meses y durante 700 horas de estudio. La discográfica se resistió a una portada que perjudicara la fama moderada del grupo. La autoría intelectual del diseño de la tapa estuvo a cargo de Peter Blake y su esposa Jann Haworth.

‘Sgt. Pepper’s’ ofreció por primera vez las letras de las canciones impresas. Las tapas se convertían en una carpeta donde se insertaban recortables con escenas del proyecto. Blake pidió a los miembros de los Beatles que propusieran el nombre de celebridades de todas las esferas y creencias para la foto de familia. Harrison propuso gurús orientales; McCartney a Fred Astaire, Aldous Huxley, Johnny Weissmuller…; Lennon a Karl Marx, Albert Stubbins, futbolista del Liverpool, Jesucristo, Gandhi y Hitler, los tres últimos vetados por EMI. Ringo no ofreció candidatos.

Los recelos de EMI fueron interminables. Así, exigió que una secretaria se encargara, vía teléfono, de solicitar la autorización de cada personalidad para evitar conflictos judiciales. Las posibles indemnizaciones correrían a cargo de los ‘Fab Four’. La actriz Mae West se negó a participar, pero accedió tras una carta personal del grupo. Shirley Temple exigió escuchar el disco antes y Marlon Brando estuvo cariñoso con la secretaria.

El ’collage’ juntó a 59 personajes con las caras recortadas detrás de los cuatro músicos de Liverpool. Éstos lucían bigote ‘hippie’ e iban uniformados con psicodélicos trajes militares de gala satinados provistos de hombreras charreteras. Sobre la palabra Beatles y escrito con flores rojas aparece una hilera de plantas de marihuana, un guiño a la contracultura de la época.

El mosaico se completó con ‘souvenirs’ naif y objetos con vínculo afectivo. John Lennon prestó un televisor portátil y un gnomo de jardín; Paul aportó una guitarra de flores y una muñeca de trapo de Shirley Temple con la leyenda ‘Welcome The Rolling Stones’, un eslogan para alejar los chismorreos de una mala relación. El Museo de cera Madame Tussaud cedió figuras de su colección privada (los Beatles, Diana Dors, Dr. Livingstone…)

En el grupo aparecen Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Bob Dylan, Marylin Monroe… No todos son relevantes a ojos del gran público. Elvis Presley, el ‘Rey del rock’ fue orillado por su indiscutible fama. Entre el gentío se esconden tres deportistas: Albert Stubbins, goleador olvidado de posguerra de los ‘reds’, Johnny Weissmuller, campeón olímpico y Tarzán en el cine (“Yo Tarzán, tu Jane”) y Sonny Liston, campeón de los pesados que aprendió a pegar en un penal.

Stubbins fue ídolo del padre de Lennon. Tras marcar goles en el Newcastle cuando lo permitían las bombas de la segunda Guerra Mundial, fue figura en el Liverpool. El 1 de maro de 1947 ejecutó su obra maestra sobre el hielo del estadio. Un lanzamiento en plancha le hizo aterrizar varios metros sobre el duro hielo logrando el gol que daba el ascenso a los ‘reds’ tras 24 años.

A los 9 años Weissmuller contrajo la polio. Pudo sufrir una parálisis pero el médico le recomendó la natación y descubrió ser un gran nadador en el lago Michigan. Entre París-24 y Amsterdam-28 ganó cinco medallas de oro. Su 1,90 y su agilidad le ayudaron a conseguir el papel de Tarzán que pintaba para Clark Gable. Hizo 12 películas entre lianas, gritos selváticos y su compañera ‘Cheeta'.

Vintage/1978

Una moneda decidió la derrota del Barça
ante el Bastia en l’Alguer

En el verano de 1978 el FC Barcelona jugó varios amistosos antes de empezar la Liga, entre ellos ante el histórico SC Bastia que disfrutaba de sus mejores años. El equipo de Córcega venía de jugar una impresionante Copa de la UEFA en la que cayó en la final ante el PSV tras dejar en la cuneta a Sporting de Portugal, Newcastle, Torino, Carl Zeiss y Gasshopper. El partido se había organizado por iniciativa de la municipalidad de l’Alguer donde sus habitantes mantienen vínculos con Catalunya y una variante del catalán. Dos horas antes del inicio el amistoso corrió peligro de no jugarse por lo que la directiva del nuevo presidente Josep Lluís Núñez y la organización se pusieron a discutir de nuevo el precio del simbólico choque con la mediación de Pere Pi-Sunyer Bayó, conseller d’ Ensenyament i Cultura de la Generalitat restablecida en 1977. Los 4.000 asistentes dejaron 3,5 millones de pesetas. El mal estado del campo y la discreta iluminación no motivaron al equipo de Müller. Tras el 0-0 final una moneda al aire declaró vencedor a los locales.