La pretemporada de la Real Sociedad llega a su punto culminante. Tras semanas de ensayos, cargas físicas y pruebas de laboratorio, el conjunto dirigido por Pellegrino Matarazzo afronta su último y más exigente examen estival antes del inicio del campeonato liguero. La cita tendrá lugar hoy a las 15 horas en un escenario de auténtico lujo continental: Stamford Bridge, donde aguarda el Chelsea en la que será la prueba de fuego definitiva para calibrar el estado real del proyecto txuri urdin.

El duelo ante el trasatlántico británico eleva al máximo el nivel de exigencia para los donostiarras, que deberán medirse a una de las plantillas más potentes del planeta en el ensayo general previo al fuego real. Sin embargo, la gran atracción del choque no solo estará en el césped, sino también en los banquillos. El destino ha querido que al frente del conjunto londinense se encuentre una figura indisolublemente ligada a la historia txuri urdin: Xabi Alonso.
El técnico tolosarra, que asumió las riendas de los blues este mismo verano, vivirá un reencuentro de máxima carga emocional al enfrentarse al club donde se formó como futbolista, donde tocó el cielo y donde más tarde inició su andadura en los banquillos dirigiendo al Sanse con un histórico ascenso a Segunda División. Alonso conoce como nadie las tripas y la filosofía de Zubieta, lo que añade un picante especial al planteamiento de la tarde.

Para la Real Sociedad, el choque representa mucho más que un amistoso de renombre. Afrontar un envite de esta envergadura a escasos días del debut oficial permitirá a Matarazzo ajustar los últimos automatismos y comprobar la respuesta del equipo ante un rival que no concederá margen de error. Una prueba de nivel Champions, en la que ya se podrá probar como si fuera un duelo de liga, en el corazón de Londres, para bajar el telón a la preparación y medir las verdaderas aspiraciones del cuadro donostiarra de cara al apasionante curso que se avecina.