“¿Saben qué pasará si no votan? Irán al infierno, y yo no quiero que eso pase", así fue como el presidente Donald Trump, que ofreció 5 mil pesos si mantenían la mayoría republicana, llamó a sus simpatizantes a votar en noviembre próximo.
Con la mano derecha levantada en un credo de lealtad al presidente estadounidense, Donald Trump, y con la promesa de ir a votar por los republicanos en las ‘midterm’, las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el partido en el poder cerró una inusual convención nacional republicana en Texas con la que buscan animar a sus bases para retener el control del legislativo.
“Por favor, levanten su mano derecha”, instruyó el mandatario a sus seguidores, en un corto discurso de cierre de la jornada. “Le juro al mejor presidente en la historia de Estados Unidos, que nos ama tanto que ni puede respirar, que iré con mi familia (...) a votar el 3 de noviembre”.
Este cierre maximalista hizo aún más explícito lo que las encuestas han anunciado por semanas: la probabilidad de una victoria demócrata en la Cámara Baja y una apretada contienda por el control del Senado (50/50, según el agregador de sondeos Decision Desk HQ).
La agenda de la convención, que fue apodada por el liderazgo del partido como ‘Trumpapalooza’, una especie de “carnaval” de Trump, estuvo centrada en alabar su Gobierno, sus logros y su misión cuasireligiosa de “salvar” el país de la “izquierda radical”.
Además de Trump, que habló ambos días de la convención, el primero en un discurso de casi dos horas, por el escenario del American Airlines Center en Dallas pasaron varios miembros de su gabinete, incluyendo los que ocupan puestos tradicionalmente alejados de manifestaciones de política partidista como el fiscal general, Todd Blanche, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
JD Vance arremete contra mexicano en discurso
El vicepresidente, JD Vance, también dio un discurso en la segunda noche, al igual que el gobernador de Texas, Greg Abbott, el senador Ted Cruz y varios candidatos republicanos al Congreso en estados considerados “bisagra” como Minesota o Nevada.
Vance pronunció un discurso nacionalista y nativista, centrado en la defensa de la clase media, la familia tradicional y lo que describió como el “derecho de nacimiento nacional” de los estadounidenses.
Además, retó a una persona supuestamente mexicana que se manifestó en las gradas, a quien le dijo que si tanto amaba su país se fuera allá, y que él le compraba el boleto de avión.
“Tenemos que enviar un mensaje este noviembre: el país no pertenece a los radicales, no pertenece a los burócratas y no pertenece al mejor postor”, afirmó Vance.
“Este país nos fue entregado por nuestros padres y por los padres de ellos. Recibimos este derecho de nacimiento nacional”, agregó.
JD Vance también desestimó las críticas a la guerra en Irán como una mera “cuestión política” y pidió a los republicanos que se oponen al conflicto que no entreguen el país “a un montón de gente loca”, en referencia al Partido Demócrata.
La guerra, uno de los asuntos más delicados para los republicanos de cara a noviembre, apenas tuvo espacio durante la convención, enfocada principalmente en la economía, la inmigración y la defensa de la gestión de Trump.