Por Knarik Papoyan & Euronews Russian

Publicado 10/09/2026 - 13:28 CEST

Los aeropuertos rusos cerraron temporalmente en 993 ocasiones en agosto, una media de 32 veces al día, a medida que las operaciones con drones ucranianas obligaban a cerrar repetidamente el espacio aéreo en todo el país.

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Los datos del sector muestran que fue el mes con más alteraciones para la aviación civil rusa desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania a principios de 2022. Según la empresa de seguridad aérea Osprey Flight Solutions, en agosto se impusieron restricciones en 32 aeropuertos, entre ellos Moscú y San Petersburgo.

En el conjunto del verano se registraron 2.182 cierres, una cifra que ya supera el total anual de 2025. El medio de investigación ruso 'The Insider' calculó que los cierres de agosto fueron más de seis veces superiores a la media mensual de 2025.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió el 1 de septiembre a las aerolíneas y a las aseguradoras de que el espacio aéreo ruso "se está volviendo totalmente inseguro" para la aviación civil.

"En Ucrania no queremos que se pierdan vidas inocentes. Por eso advertimos a nuestros socios: los días de seguridad en los cielos de Rusia se han acabado", afirmó Zelenski.

Andriy Zagorodnyuk, exministro de Defensa ucraniano, afirmó que el objetivo no es atacar aviones civiles sino generar una incertidumbre duradera. "Ucrania no busca derribar aviones civiles, pero está haciendo que el cielo de Rusia sea inseguro para volar", declaró la semana pasada a 'Ukrainska Pravda'.

La causa inmediata de los cierres de aeropuertos es la activación del protocolo que Rusia denomina "Kover", palabra que en ruso significa "alfombra", un procedimiento de Defensa aérea diseñado para emergencias excepcionales que obliga a dejar en tierra o desviar todo el tráfico civil cuando se detecta una amenaza de dron en la zona.

El analista militar Mykhailo Samus, del Centro para Estudios del Ejército, la Conversión y el Desarme, señaló que los cierres de aeropuertos forman parte de una estrategia más amplia de desgaste económico, junto al aumento de las primas de seguro, la retirada de compañías extranjeras y la reducción de la movilidad interna. "Los cierres de aeropuertos son la nueva realidad de la aviación rusa", afirmó.

Imposible despegar o aterrizar

El ministro ruso de Transporte, Andrey Nikitin, aseguró que no se permitirían alteraciones significativas en la aviación civil, pero los datos operativos desmienten esa afirmación. En los tres primeros días de septiembre se cancelaron en Rusia una media de 86 vuelos diarios, según FlightRadar24, un nivel comparable a los peores momentos de agosto.

En las noches más graves en torno a Moscú se retrasaron o cancelaron entre 77 y más de 100 vuelos en una sola madrugada.

Los pasajeros han documentado con detalle las interrupciones en las redes sociales y en los medios regionales. "Llevamos una hora sentados en el avión, Vnukovo ha cerrado, nadie explica nada", escribió un pasajero en Telegram.

Otro usuario publicó: "Pulkovo no deja salir el vuelo, Moscú no lo recibe". Un tercer pasajero contó: "El panel en línea está todo en rojo, es imposible despegar o aterrizar".

Algunas aerolíneas extranjeras que siguieron volando a Rusia después de la invasión a gran escala han ajustado desde entonces sus rutas o han suspendido operaciones.

Según los medios especializados del sector, los cambios han afectado a Pegasus, Flydubai y Air India. El número de pasajeros en la ruta Moscú San Petersburgo ha caído entre un 20% y un 23%, mientras que la demanda ferroviaria ha aumentado aproximadamente un 20% en respuesta.

El medio de investigación 'Agentstvo' ha señalado que las perturbaciones en la aviación se solapan con las presiones sobre otros sectores de la economía rusa, entre ellos la reducción de la capacidad de refino de petróleo, el aumento de los costes logísticos y las interrupciones en las operaciones de almacén provocadas por los ataques con drones ucranianos contra instalaciones industriales.