Todos los parlamentarios socialistas se han congregado este lunes en el Congreso para escuchar las recetas del presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, para afrontar el último curso político de la legislatura. Un tramo final para el que el jefe del Ejecutivo ha pedido a los suyos "echar el resto" y un "esfuerzo adicional", pero en el que ha evitado despejar algunas de las principales incógnitas que tiene por delante. Sánchez se ha comprometido a "devolver la normalidad" a Ceuta, aunque sin fijar un horizonte temporal, y ha vuelto a garantizar que presentará los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2027, también sin concretar cuándo. Eso sí, frente a la sensación de fin de ciclo, Sánchez ha vuelto a proyectarse más allá de esta legislatura y ha insistido en su intención de gobernar hasta 2031. Por eso, ha pedido a los suyos que no pongan la mirada en el final del mandato, sino en el de "la década".
Frente a esas incógnitas, Sánchez sí ha definido con claridad el adversario frente al que pretende movilizar a sus filas. El presidente ha situado la batalla política más allá de la oposición nacional y ha señalado a "la internacional ultraderechista europea y la del otro lado del Atlántico", a la que acusa de "atacar" a España por sus "avances". "Cada día de avance es un día y un derecho ganado frente a los ultras", ha defendido ante sus grupos parlamentarios del Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo. Y ha recurrido al avance de la extrema derecha en Alemania para advertir de lo que está en juego: "Sajonia es un aviso, la amenaza ultra gana terreno".
Buena parte de su intervención ha estado dedicada, precisamente, a reclamar a sus parlamentarios ese "esfuerzo adicional" para apurar lo que queda de legislatura. Sánchez ha asegurado que el Gobierno presentará unos Presupuestos para 2027 centrados en la vivienda y los avances sociales, pero ha vuelto a esquivar el calendario pese a que el plazo constitucional para remitir las cuentas a las Cortes toca fin en octubre.
La misma falta de concreción se ha repetido al abordar la crisis de Ceuta, convertida en uno de los principales frentes del Gobierno en este arranque de curso. Sánchez se ha limitado a señalar que recuperar la normalidad en la ciudad autónoma es ahora una "prioridad" y ha prometido movilizar "todos los recursos del Estado" que sean necesarios. "Estoy convencido de que Ceuta recuperará pronto la normalidad", ha afirmado, sin precisar cuándo espera alcanzar ese objetivo. Sí ha sido más tajante al referirse al destino de las personas que han entrado en territorio español. Sánchez ha defendido que quienes tengan derecho al asilo "lo tendrán en España", en cumplimiento de la legislación, mientras que quienes no cumplan los requisitos "serán devueltos".
Pide "dejarse la piel" para sacar iniciativas en el Congreso
Sánchez ha tratado también de combatir la idea de una legislatura agotada exhibiendo el balance parlamentario de los últimos años. Ha cifrado en 74 las iniciativas aprobadas y ha reivindicado medidas como la ampliación a 19 semanas de los permisos de maternidad y paternidad, la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública o las reformas constitucionales acometidas. Pero, sobre todo, ha querido poner el acento en las leyes que siguen pendientes y ha reclamado a sus grupos que "se dejen la piel" para sacarlas adelante. Entre ellas ha citado el blindaje constitucional del derecho al aborto, la reducción de las ratios escolares, la penalización de las terapias de conversión, la protección de los menores o las normas sobre integridad pública y grupos de interés.
Los Presupuestos serán, en ese sentido, una de las principales bazas del curso, aunque lo cierto es que, a día de hoy, el PSOE sigue sin reunir los apoyos suficientes para aprobarlos. Sánchez ha situado la vivienda como su gran prioridad y ha avanzado que las nuevas cuentas incluirán también un incremento de la inversión social y el compromiso de avanzar hacia el 0,7% de la renta nacional destinado a cooperación. Consciente de que el Gobierno sigue sin tener asegurada una mayoría parlamentaria, ha pedido a sus socios un "ejercicio de compromiso" para sacar adelante las cuentas. El presidente ha aprovechado además para defender el nuevo modelo de financiación autonómica, pese al rechazo de todas las comunidades excepto dos.
La vivienda ha servido también a Sánchez para recuperar un tono más combativo contra el PP. Tras anunciar este mismo lunes la puesta en marcha de un nuevo portal de vivienda pública asequible, ha contrapuesto las políticas de su Ejecutivo con las prioridades que atribuye a la derecha y ha ironizado con quienes prefieren "comprarse un aticazo de 200 metros de terraza", en una alusión implícita a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
El presidente ha completado su hoja de ruta con la defensa de los derechos sociales y de una política exterior que, según ha reivindicado, mantenga una "voz propia" incluso cuando tenga costes. Ha prometido no aceptar retrocesos en feminismo, derechos sexuales y reproductivos o derechos LGTBI y, en el plano internacional, ha reafirmado el apoyo de España a Ucrania y a Gaza y su rechazo a cualquier vulneración del derecho internacional. Este ha sido uno de los hilos conductores de su discurso: presentarse como la "punta de lanza" de las políticas progresistas a nivel internacional, asegurando que cada iniciativa aprobada en el Congreso es un "día y un derecho más ganado frente a los ultras".