Un hombre agachado en una pista de atletismo roja se toma el tobillo con una mano mientras expresa dolor en el rostro.

Un deportista se sujeta el tobillo con expresión de dolor tras sufrir una lesión en el tendón de Aquiles en una pista de atletismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tendón de Aquiles soporta la fuerza que permite caminar, correr, saltar y cambiar de dirección.

Un aumento repentino de intensidad, la falta de movilidad en el tobillo o iniciar el ejercicio sin preparación pueden elevar el riesgo de lesión.

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Una rutina breve de calentamiento ayuda a activar pantorrillas, pies y tobillos antes de someterlos a cargas de impacto.

Vista de perfil de una pierna y pie humanos con efecto de rayos X, mostrando los huesos y un tendón de Aquiles roto, resaltado en rojo brillante.
Una imagen médica de rayos X muestra una ruptura del tendón de Aquiles en el tobillo izquierdo, resaltada en rojo intenso, con los huesos y tejidos circundantes en tonos azules y morados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), un calentamiento previo recomendado para preparar al cuerpo para el ejercicio y ayudar a reducir el riesgo de lesiones es el siguiente:

Hazla durante 8 a 12 minutos antes de correr, saltar, jugar futbol, hacer pierna o cualquier entrenamiento con impacto.

La idea es elevar la temperatura corporal y preparar tobillo, pantorrilla y pie antes de exigirlos.

1. Activación general — 3 a 5 minutos

Elige una opción de bajo impacto:

Empieza suave y aumenta poco a poco. Evita pasar de estar en reposo a hacer sprints, saltos o series pesadas.

2. Movilidad de tobillo — 1 minuto por lado

Círculos de tobillo

Rodilla hacia la pared

3. Activación de pantorrilla y Aquiles — 2 minutos

Elevaciones de talón con ambos pies

Mantén el peso repartido entre el dedo gordo y el resto del antepié. No rebotes ni dejes caer los talones.

Elevaciones con rodillas flexionadas

Esta variante activa más el sóleo, músculo que también transmite carga al tendón de Aquiles.

4. Preparación dinámica — 2 a 3 minutos

Si tu entrenamiento incluye carrera o saltos:

Si hay rigidez, dolor o molestias en el tendón, omite los saltos y quédate con caminata, movilidad y elevaciones controladas.

5. Series de aproximación

Antes de cargar pesado en sentadilla, peso muerto, prensa o elevaciones de pantorrilla, haz 1 o 2 series con poco peso. Antes de correr rápido, realiza progresiones de 20 a 40 metros, sin llegar a máxima velocidad.

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Infografía con ilustraciones de personas realizando ejercicios de calentamiento, movilidad de tobillo y elevación de talones.
Una infografía de Infobae detalla una rutina de calentamiento de 8 a 12 minutos para preparar el tendón de Aquiles antes de realizar entrenamientos de alto impacto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si tienes dolor al levantarte, rigidez que no cede al calentar, engrosamiento del tendón o dolor al hacer elevaciones de talón, baja la carga y consulta a un fisioterapeuta o médico del deporte.

Las elevaciones de talón progresivas suelen formar parte del trabajo de fortalecimiento, pero la rutina debe ajustarse si ya existe tendinopatía.

El tendón de Aquiles es una banda fuerte de tejido que une los músculos de la pantorrilla —gastrocnemio y sóleo— con el hueso del talón, llamado calcáneo.

Permite apuntar el pie hacia abajo y elevar el talón. Por eso interviene al caminar, correr, subir escaleras, saltar y ponerte de puntas.

Es el tendón más grande y resistente del cuerpo, pero recibe mucha carga. Puede irritarse o lesionarse si aumentas de golpe la intensidad del ejercicio, corres con fatiga, haces muchos saltos o tienes poca fuerza y movilidad en pantorrilla y tobillo.

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El dolor suele sentirse en la parte posterior del tobillo, arriba del talón. Si hay un chasquido repentino, dolor intenso o incapacidad para apoyarte o ponerte de puntas, requiere valoración médica pronta.

Primer plano de un fisioterapeuta ayudando a un deportista sentado con un ejercicio de banda de resistencia para su pie y tobillo lesionados.
Un deportista realiza ejercicios de rehabilitación para su tendón de Aquiles, asistido por un fisioterapeuta en una clínica especializada, buscando su pronta recuperación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una lesión del tendón de Aquiles puede ir desde una irritación por sobrecarga —tendinopatía— hasta un desgarro parcial o una ruptura completa. Los riesgos dependen de la gravedad y de que se atienda a tiempo.

De acuerdo con información del departamento de difusión de los hospitales de la Universidad de Cambridge, entre las principales consecuencias que puede tener una lesión en la zona se encuentran las siguientes:

Busca atención médica urgente si sientes un chasquido o golpe súbito detrás del tobillo, dolor intenso, hinchazón rápida, incapacidad para ponerte de puntas o para impulsar el pie al caminar.

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También es urgente si, durante la inmovilización, aparece dolor o hinchazón inusual en la pantorrilla, falta de aire o dolor de pecho.