GP Hungría F1

El británico exige igualdad de condiciones en la fábrica alemana

Russell y Antonelli juntos en Mercedes

Russell y Antonelli juntos en MercedesMercedes

Actualizado 21/07/2026 - 07:02CEST

El Gran Premio de Bélgica ha certificado un cambio de era definitivo en las entrañas de Mercedes y en la tabla del Mundial. Mientras Kimi Antonelli firmaba un fin de semana incontestable desde la pole hasta la victoria, el garaje de George Russell se convertía en un auténtico polvorín. Un fallo catastrófico en la unidad de potencia en la mismísima primera vuelta dejó vendido al británico en plena subida hacia Raidillon, desencadenando el toque con Lewis Hamilton y su posterior abandono. El resultado es demoledor: la brecha entre el jovencísimo líder italiano y Russell se ha duplicado hasta los 50 puntos, perdiendo además la segunda plaza del campeonato a manos de un Hamilton que sigue pescando en río revuelto.

"Era más lento que un F2"

La rabia de George Russell tras bajarse del coche no dejó títere con cabeza. El británico vivió momentos de auténtico pánico en un tramo donde levantar el pie es una quimera. "En la recta de subida mi batería estaba totalmente agotada; era más lento que un coche de Fórmula 2. Tenía cero por ciento de carga al llegar a la cima de Eau Rouge, fue algo realmente peligroso", disparó un furioso Russell, eximiendo de culpa a Hamilton por el impacto y apuntando directamente al corazón del equipo. Toto Wolff dio la cara de inmediato asumiendo el 'mea culpa' técnico: "Tuvimos un problema de software en la salida que afectó a todos los motores Mercedes. Es culpa nuestra al 100%", confiesa.

"Sólo pido tener el mismo coche que Kimi"

El enfado del británico no es flor de un día. Russell ya venía rumiando su frustración durante el fin de semana tras comprobar que su monoplaza adolecía de una misteriosa falta de velocidad punta respecto a u compañero, reviviendo los fantasmas de Silverstone. Su dardo a la directiva de la estrella no pudo ser más directo: "¿Qué le pido a mercedes? Sólo quiero una cosa: tener el mismo coche que Kimi. No necesito nada más". La respuesta a las quejas no se hizo esperar en el paddock. Tanto Max Verstappen como Charles Leclerc recordaron la complejidad de los controvertidos motores de 2026: "Bienvenidos a la F1 de 2026, a veces esto es una jungla", ironizó el de Red Bull—, mientras Wolff no dudaba en darle un tirón de orejas público a su piloto: "La mitad del problema ha sido la unidad de potencia, la otra mitad es trabajo del piloto. George todavía tiene que encontrar dos décimas en algunas curvas y un lenguaje común con el coche", comenta Toto con un mensaje que da de qué hablar.

Antonelli marca época 

El contraste entre ambos lados del box es desgarrador. Un Russell visiblemente "hastiado" empieza a asumir con resignación los continuos reveses de una temporada que se le escapa entre las manos. Por contra, la fe de Toto Wolff en el nuevo prodigio de la parrilla es ciega. "El grupo está compacto, pero veo a Kimi un paso por delante de todos los demás", sentenció el mandamás austriaco. Con el italiano consolidado en la cima con una ventaja sideral y demostrando una madurez insultante, las aguas bajan más turbias que nunca en Mercedes: Antonelli vuela firme hacia la corona mientras Russell se ahoga entre la desconfianza y los fallos mecánicos.