Con Philomena Cunk, el personaje de las series La Tierra según Philomena Cunk y La vida según Philomena Cunk, el autor de Black Mirror, Charlie Brooker, parecía decir, en 2023, “No se me ocurre un nuevo señalamiento en contra de la tecnología, y tampoco puedo añadir nuevas virtudes a los viejos usos y costumbres”. La serie y la película protagonizadas por Diane Morgan, muy parecida a Catherine Parkinson, la maravillosa comediante de It Crowd, vieja sitcom sobre el mundo de la informática, funcionan bajo la premisa de hacer juicios de valor sobre el pasado tan descabellados como sea posible, basculando caprichosamente con el presente. Un poco como Las tres edades de Buster Keaton o los sketchs históricos de los Monty Python. Pero en vez de ir por la recreación en clave de comedia, Brooker se montó sobre un formato que la BBC, su productora junto a Netflix, supo explotar gloriosamente, el documental en el que un especialista nos pasea por el mundo haciendo gala de su saber y su presupuesto. Cuando se mira todo en pantallas diminutas, a veces acelerado, acatando la oferta del algoritmo, Brooker rescata esa línea de producción a gran escala hoy en picada que, hace no mucho, apuntaló el trabajo de críticos geniales, como Waldemar Januszczak, y celebridades académicas como Mary Beard. Estuvo igualmente perspicaz al poner a su personaje a destrozar la obra de grandes artistas con el mismo desatino argumental del español Jesús Maestro, hoy de moda en X Argentina, aunque venga jodiendo hace años, o a increpar a sus entrevistados desde una posición pretendidamente feminista. En su presunta incoherencia, Philomena dice más de lo que parece, incluso por omisión, como cuando se mete con musulmanes y católicos.
La BBC apuesta nuevamente a poner en pantalla a Morgan (quien a su vez apostó a la escritura del guion junto a la australiana Sarah Kendall) con Ann Droid, sobre un robot que asiste a una viuda. Por estas horas, posteriores al cierre de nuestra edición, se está estrenando el primer episodio, de modo que este texto es también una apuesta. Es que con los gags del trailer, protagonizados por una máquina humanoide insoportable pero candorosa como C-3PO, y con la gran performance de Morgan a las órdenes de Brooker, alcanza para jugarle todas las fichas.