En enero de 2023 y luego de casi 70 años de historia, el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch) dio un paso simbólico, pero que bien resume los nuevos tiempos de una organización que hasta hace poco era predominantemente masculina. Hace tres años y por unanimidad de su pleno, la instancia añadió la palabra “rectoras” a su nombre.

La decisión se tomó a sabiendas de una realidad que no podía desconocerse: hasta 2004 ninguna mujer había sido parte del pleno y hoy, de 30 universidades que componen el Cruch, prácticamente un tercio son comandadas por rectoras. La diferencia es notoria.

Según información del propio consejo, la primera mujer en ser parte del consejo entre 2004 y 2008 fue Mónica Jiménez de la Jara, rectora en aquella época de la Universidad Católica de Temuco. Luego vinieron, nombradas por la entonces Presidenta Michelle Bachelet, Roxana Pey (2015 a 2016) y Teresa Marshall (2016 a 2019), ambas por la Universidad de Aysén.

Recién hacia 2019 algunas situaciones que parecían excepciones comenzaron a transformarse en cosa habitual, cuando ganaron por primera vez para una mujer en elecciones democráticas sus respectivas rectorías -pasando a ser parte del consejo- Natacha Pino (U. de Aysén), Marisol Durán (Utem) y Elisa Araya (Umce). Más adelante harían lo propio Rosa Devés (U. de Chile) y Luperfina Rojas (U. de La Serena). Algunas de ellas se mantienen hasta hoy tras haber sido reelegidas en sus cargos.

“La perspectiva de las mujeres debe estar presente en todos los espacios de la sociedad, incluidos los de toma de decisión. Esto no solo es un acto de justicia y reconocimiento, sino que enriquece el diálogo, las perspectivas y contribuye a la toma de decisiones para construir un futuro más equitativo”, señala desde la Umce la rectora Solange Tenorio, una de las últimas en sumarse al grupo y quien agrega que “nuestra mayor presencia en las rectorías también muestra a nuestras académicas, funcionarias y estudiantes un camino de trayectorias profesionales que ellas pueden seguir”.

Hace tan solo una década, suma, “este panorama era totalmente distinto en la educación superior y, sin duda, este cambio ha sido positivo, particularmente en instancias tan relevantes como el Cruch y el Cuech, el que hoy, por primera vez en su historia, es presidido por una rectora”.

Tenorio hace referencia a Marisol Durán, quien se transformó hace poco más de dos meses en la primera mujer en asumir como presidenta del Consorcio de Universidades Estatales (Cuech), compuesto por las 18 casas de estudio del país.

Durán, poco atrás, era parte de otro hito que se marcaba en mayo de 2022, cuando la participación de las mujeres en el Cruch alcanzaba el récord de cuatro participantes.

Pero rápidamente esas marcas se han ido quebrando una y otra vez: en enero del año pasado se alcanzaba una nueva cifra histórica, cuando siete universidades del Cruch contaban con una rectora en simultáneo: Devés (U. de Chile), Rojas (De La Serena), Araya (Umce), Durán (Utem), Fernanda Kri (De O’Higgins), María Cecilia Hernández (UC del Norte) y Marcela Momberg (UC de Temuco). Varias fueron las primeras en ocupar la rectoría de sus respectivas instituciones, con Devés marcando quizás si el hito más relevante en ese sentido en la Casa de Bello.

Su elección, vistos los recientes resultados de los comicios en la U. de Chile, parece no haber sido una casualidad: tras cuatro años de rectoría su sucesora es Alejandra Mizala, quien la reemplaza también en el Cruch desde este año, instancia donde nuevamente se rompe un récord de participación femenina, con nueve representantes de los 30 asientos de la instancia.

Además de Mizala, en la actualidad están sentadas en el consejo Hernández (UC del Norte), Rojas (U. de La Serena), Durán (Utem), Momberg (Uc de Temuco), Kri (U. de O’Higgins), Tenorio (Umce), Jaqueline Sepúlveda (U. de Concepción) y la recientemente electa Jennifer Peralta (U. de Tarapacá).

“Estamos viviendo un momento histórico. Tanto en el Cruch como en el Cuech existe hoy una importante presencia de mujeres rectoras en sus respectivos directorios. Lo que hoy celebramos no debiera ser una excepción ni un logro extraordinario, sino una expresión natural de una academia que reconoce el talento, el mérito y las capacidades de las personas. Sin embargo, hace sólo algunos años este escenario era impensado”, señala Peralta. Y se extiende: “Este avance es fruto del camino que muchas mujeres han abierto desde distintos espacios y responsabilidades, ampliando las oportunidades de participación y liderazgo para las nuevas generaciones y para todas quienes hoy contribuimos al desarrollo de nuestras instituciones y de la sociedad”.

Todo esto, claro, sin considerar que hay otras universidades que no son parte del Cruch, pero que también exhiben liderazgos femeninos. Por ejemplo, en el caso de las instituciones adscritas al sistema de admisión centralizado del Demre se cuenta a Pilar Romaguera (U. de las Américas) y Claudia Peirano (U. Santo Tomás), además de la subrogante Iria Retuerto en la U. Academia de Humanismo Cristiano. Por fuera de ese sistema de admisión también hay otras como Eva Flandes en la U. SEK o Francisca Ortega en la U. Miguel de Cervantes.

Según esta realidad, hoy una de cada cuatro universidades chilenas, cualquiera sea su origen, tiene una rectora al mando. Y eso, hasta hace poco, era una quimera.