Un mini huracán mediterráneo ha puesto en alerta a las autoridades en el litoral catalán. Lo de mini no resta peligro al potencial destructor del meteoro, que ha provocado el envío de una ES Alert y la suspensión de actividades en la zona, entre ellas la marcha contra la crisis de la vivienda que estaba provista para la tarde este sábado en Barcelona.
En los móviles en las comarcas del litoral y prelitoral catalán (a excepción de las Terres de l'Ebre) ya ha sonado la alerta enviada por Protección Civil; también en los de todas las comarcas de Girona y el Moianès (Barcelona), ante la posible formación del minihuracán mediterráneo, que podría dejar 200 litros por metro cuadrado en 6 horas en algunos puntos. Salvador Illa, el presidente de la Generalitat catalana, ha convocado una reunión de los servicios de emergencia
Protección Civil ha pedido restringir "las actividades que impliquen movilidad" desde las 20.00 de este sábado hasta este domingo a las 14.00.
Los medicane (el término proviene de unir los términos Mediterráneo y huracanes) son fenómenos meteorológicos que se desarrollan en el Mar Mediterráneo. Son objeto de debate por parte de la comunidad científica al existir confusión sobre si realmente son ciclones tropicales, ciclones subtropicales o bajas polares. Debido al clima seco de la región, son infrecuentes, solo 100 de estas tormentas entre 1947 y 2011. Ninguna agencia monitorea oficialmente su formación y desarrollo, como sí ocurre con los huracanes.
La amenaza no es nueva. Ya en 2023 hubo una alerta por la formación de uno en el Mediterráneo, que finalmente no se concretó. En ese ocasión, Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), explicó a 20minutos que su denominación "no quiere decir que sean auténticos huracanes, pero sí comparten algunas características con ciclones tropicales".
Los medicane o medicanes (término castellanizado que prefiere la Fundeu) son áreas de bajas presiones mediterráneas pequeñas pero, "en general, pueden generar un impacto enorme porque pueden dar lugar a vientos muy muy fuertes, superiores a los 120 e incluso 150 o 180 kilómetros por hora, y a precipitaciones torrenciales de gran intensidad con acumulados en 24-48 horas incluso cercanos a los 500, 700 o cerca de 1.000 litros por metro cuadrado en dos días".
"Son perturbaciones que pueden dar lugar a una gran adversidad", explicó Del Campo.
Para que se forme un medicán ha de darse una DANA o una borrasca con aire frío que dan lugar a la formación de grandes núcleos tormentosos con núcleo cálido e incluso con un ojo central. "No son formaciones muy frecuentes, como mucho se forman uno o dos al año, pero pueden ser muy destructivos", afirma Del Campo.
Similitudes con los huracanes
El experto indicó que los huracanes mediterráneos comparten algunas características con los ciclones al uso. "Tienen un ojo central sin nubosidad y las nubes están dispuestas alrededor de este ojo central libre de nubes, al igual que sucede con los huracanes".
Otro aspecto es que "el núcleo del huracán y de los medicanes contiene aire más cálido que el de su entorno y esto es lo contrario de lo que sucede en las borrascas típicas que nos afectan normalmente, las DANAS, que en muchas ocasiones contienen un aire más frío que el de su entorno".
El centro más cálido se debe "a la gran cantidad de calor que se libera cuando se forman las enormes tormentas que tienen lugar en esa zona central del área de bajas presiones. Del Campo apuntó que "se libera una gran cantidad de calor al condensarse el vapor de agua y formarse las grandes nubes de tormenta. Por eso se forma un núcleo cálido".
Medicanes anteriores
Aunque los medicanes no son habituales en el Mediterráneo, cuando lo hacen se suelen formar en el otoño, cuando más caliente está el agua del mar después del verano.
Los primeros ejemplos destacables se remontan a septiembre de 1969 en Malta, a enero de 1982 en Libia o a principios del otoño de 1983 en Túnez. Más recientemente, un medicán nombrado como Qendresa se formó en el Mar Mediterráneo el 7 de noviembre de 2014.
Después llegó el ciclón Numa en noviembre de 2017 sobre las islas británicas a partir de los restos de la tormenta tropical Rina.
En septiembre de 2020 se formó un medicán bautizado como Ianos que tuvo consecuencias catastróficas en Grecia y sur de Italia.