(BUENOS AIRES).- Arturo Puig dejó a todos al borde de las lágrimas en Bondi Live, al hablar del fallecimiento de su amada Selva Alemán. En una desgarradora confesión, contó cómo transita el duelo: “Estuve 50 años, me explotó una bomba en la cara, no solo la extraño a ella como persona, como vivir el día, como vivíamos. También tuve que aprender lo de los bancos, ella me decía ‘andá al banco’… ahora no me manda nadie. Yo soy muy bruto con la tecnología. “Mi hijo está viviendo conmigo, estoy acompañado. Me mudé de la casa que compartimos y me cuesta mucho el departamento. Me cambió la vida de una manera impresionante. (Selva) se me aparece todo el tiempo, a veces escucho su voz, es muy, muy duro. Señales todavía no he tenido”.
Arturo Puig relató tiempo atrás los detalles que rodearon el fallecimiento de su esposa. Contó que Selva comenzó a sentir un dolor intenso en el estómago, un síntoma que fue subestimado por el médico que la atendió en su domicilio. Cuando el malestar se agravó, una ambulancia confirmó el diagnóstico de infarto y la actriz fue trasladada a un sanatorio, donde murió poco después.
La vida cotidiana después de la partida de Selva Alemán le exigió a Puig una serie de cambios. El actor explicó que la mudanza a una vivienda más pequeña respondió a una preocupación compartida con sus hijos, quienes temían por su seguridad ante la soledad. En lo profesional, solo aceptó regresar a los escenarios con el unipersonal Buenas palabras.
El intérprete definió a Alemán como “la mujer de mi vida, la mujer que más quise en toda mi vida” y subrayó la humildad con la que llevaba su talento. “Era tremenda, pero no era petulante con su talento. Tenía para decir: ‘Yo soy’, y no, no lo hacía”, expresó Arturo Puig sobre la actriz, a quien describió como una mujer de notable inteligencia, practicidad y sencillez.
Un vínculo forjado en la ficción
La historia entre Arturo Puig y Selva Alemán comenzó en 1974, durante la primera lectura de los guiones de la telenovela Fernanda, Martín y nadie más, en la casa de la directora Diana Álvarez. “El flechazo fue mutuo”, admitieron ambos años después. En ese momento los dos estaban en pareja, pero la conexión fue tan inmediata que Puig la definió como “un shock”. La relación se consolidó con los años y los llevó a compartir escenario en piezas como Cristales rotos, El precio y ¿Quién le teme a Virginia Woolf?.
Se casaron por civil el 30 de abril de 2001, el día del cumpleaños de ella, casi sin alharaca y con la sola compañía de familiares y amigos íntimos. “Ni siquiera teníamos intenciones de casarnos, pero un día estábamos charlando y dijimos: por qué no nos casamos, después de tanto tiempo”, reveló Arturo Puig. La elección de la fecha fue un guiño práctico para dos personas que, según confesaban, eran “un desastre” con las efemérides.
Poco después del fallecimiento de la actriz, Puig compartió en sus redes sociales una frase que resume el espíritu de la relación: “En el largo viaje siempre el amor”. Este 30 de abril, el actor volvió a escribir para dejar en claro que la memoria de Selva Alemán sigue intacta.
