
El dólar en Colombia siguió cerca de niveles que no se veían desde abril de 2019, después de varios días de baja y de una semana con volatilidad entre el 10 y el 14 de agosto. La divisa cerró la jornada del 14 de agosto en $3.127,20, con una caída de $0,31 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) del día, ubicada en $3.127,51. Durante la sesión tocó un máximo de $3.152,32 y un mínimo de $3.108,60.
Al cierre de esa jornada se habían hecho 1.411 transacciones por USD1.064 millones. Aunque en la semana del 10 al 14 de agosto hubo movimientos mixtos, analistas consideran que esa volatilidad fue normal dentro de una tendencia descendente más amplia. El 17 de agosto operó en modalidad next day, debido al festivo de la Virgen de la Asunción en Colombia, es una operación de compra o venta de divisas en la que el precio se pacta hoy, pero la entrega real del dinero (liquidación) ocurre uno o varios días hábiles después.
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Y es que el precio del dólar ya acumula pérdidas en lo corrido del año. Ese retroceso lo dejó en niveles de hace más de siete años y cerca de los $3.125 observados durante 2026.
La baja del dólar en Colombia se explica por una combinación de tasas de interés altas, entrada de capitales, contexto político e ingresos de divisas, según expertos que también consideran que la tasa aún podría bajar hasta $2.750 antes de un eventual rebote. Economistas coinciden en que el movimiento exige cautela, aunque difieren sobre los riesgos y sobre el momento para comprar dólares.

Para el economista Jorge Torres, la explicación central no está en un solo detonante. “No es magia, es un cóctel de tasas de interés alta, confianza política y flujo de divisas reales”, afirmó.
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Torres situó en primer plano las operaciones de arbitraje de tasas, conocidas como carry trade. Explicó que el Banco de la República mantiene una tasa de interés de alrededor del 12%, mientras la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) opera en un rango inferior (entre el 3.50% y el 3.75%). Dicho diferencial anima a inversionistas a endeudarse en dólares más baratos, traer esos recursos a Colombia, cambiarlos por pesos e invertirlos en títulos locales de mayor rendimiento. “Cada vez que entra ese capital, aumenta la oferta de dólares y el peso se fortalece”, dijo.
También vinculó la caída al contexto político reciente. La posesión de Abelardo de la Espriella como presidente el 7 de agosto, señaló, dejó una lectura favorable sobre el riesgo país, expectativas de ajuste fiscal y mayor apertura al mercado.
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A ese entorno sumó la cotización internacional del petróleo, cercana a USD90 por barril. Ese nivel elevó el ingreso de divisas por exportaciones energéticas y reforzó la oferta de moneda extranjera.
El Banco de la República anunció además un programa de compra de hasta US$4.000 millones para fortalecer las reservas internacionales. Según Torres, esa medida busca evitar que la tasa de cambio caiga “demasiado” y fijar un piso parcial en la baja del dólar frente al peso.

Al respecto, abordó los flujos asociados a economías ilícitas, aunque los dejó en un plano secundario dentro de la coyuntura actual. Señaló que las cifras exactas son difíciles de precisar, pero citó un estudio de la Universidad EAFIT sobre recursos del narcotráfico. Ese trabajo estimó en USD16.500 millones los recursos generados por esa actividad en 2024, equivalentes a cerca del 4,4% del Producto Interno Bruto (PIB).
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Añadió que parte de ese dinero retorna al país por criptomonedas, casas de cambio informales o esquemas de lavado, con efecto sobre la oferta de divisas. “No es un factor principal hoy, el carry trade y la confianza pesan más, pero sí un factor estructural”, sostuvo. También rechazó que una moneda fuerte sea, por sí sola, sinónimo de una economía más sana.
“No. Una moneda fuerte puede reflejar buenas políticas, pero también puede ser el resultado de tasas de interés muy altas que enfrían la economía o de un dólar global débil”, afirmó. Según él, el crecimiento debe leerse en variables como el PIB real, la productividad, el empleo formal y la inversión.
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Por su parte, el economista Andrés Moreno Jaramillo hizo un análisis distinto sobre la trayectoria que podría seguir la tasa de cambio. Aseguró que el dólar podría caer hasta $2.750, un nivel que no se veía desde abril de 2019.
“Viendo la caída del dólar por debajo de $3.100, niveles que no vemos desde abril de 2019, podemos revisar que entró a un canal que ya mostró en los años 2017, 2018, 2019, que va entre $2.750 y $3.100”, afirmó. Para el analista, ese rango marca una referencia histórica.
Moreno Jaramillo describió ese tramo como un canal amplio, pero advirtió que “para mí es un piso”. También dijo que ver al dólar por debajo de $3.100 abre una oportunidad de compra.
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Andrés Moreno Jaramillo, economista, dijo que “cuando el dólar baja, muchos lo ven como una mala noticia, pero para un inversionista puede ser una oportunidad” - crédito andresmania/Instagram
“No importa que baje a $3.000, no importa que baje a $2.900, pero estamos en ese canal y sentiría que es momento de empezar a diversificar en dólares”, recomendó. Añadió que el nivel de $3.000 operó de forma histórica como una barrera psicológica en el mercado colombiano.
Moreno Jaramillo identificó factores que podrían impulsar un rebote. Mencionó primero un “déficit fiscal altísimo” y unas finanzas públicas deterioradas tras el último ciclo político.
También advirtió que el Banco de la República podría haber llegado al fin de las alzas de tasas. “Pareciera que el Banco de la República ya no va a subir más las tasas de interés y las expectativas de que las baje el año 2027 y que los demás países las suban un poquito, puede generar alguna salida de flujos internacionales”, dijo.
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Su consejo fue entrar al dólar con prudencia y en varias etapas. También habló de un “gran momento para empezar a diversificar en dólares de a poco, de manera escalonada”.
Torres, por su parte, ligó cualquier decisión al uso que se dará a esos recursos y al plazo. Si alguien necesita dólares para viajes, estudios o importaciones en el corto plazo, ve un momento favorable para comprar; si mantiene divisas sin un destino inmediato y necesita pesos, considera razonable vender una parte.