
El dólar estadounidense cerró la jornada del 29 de julio de 2026 en Colombia en un promedio de $3.207,45, lo que representó una subida de $1,58 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se ubicó en $3.205,87. Según informó la plataforma Set-FX, durante el día se negociaron más de USD1.271 millones en 2.078 transacciones, con un precio de apertura de $3.212,00, un mínimo de $3.193,00 y un máximo de $3.217,88.
En la última semana, el dólar estadounidense experimentó un descenso del 0,85%, mientras que su evolución interanual refleja una caída del 15,18%. El tipo de cambio del dólar estadounidense a peso colombiano continúa su tendencia negativa, con dos días consecutivos de descenso.
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Por su parte, la volatilidad actual se sitúa en 4,03%, significativamente por debajo de la volatilidad de referencia del 13,21%, lo que sugiere un entorno de estabilidad en el mercado cambiario.

Dicho movimiento se registró luego de que, en el frente internacional, el mercado estuvo atento a la decisión de política monetaria de la Reserva Federal (FED). En una votación dividida, la entidad mantuvo la tasa de interés en el rango entre 3,50% y 3,75%.
Por medio de un comunicado breve, la entidad señaló que la decisión respondió a que la inflación continúa por encima de la meta del 2,0%, situación que refleja, en parte, choques de oferta.
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A nivel local, el Gobierno radicó el proyecto de ley de competencias que buscará reglamentar la reforma al Sistema General de Participaciones (SGP) aprobada en 2024 y definir la distribución de recursos y responsabilidades entre la Nación y las entidades territoriales.

Sobre lo que pasa con el dólar en Colombia, el chief business officer de la fintech latinoamericana Global66, Rodrigo Lama, dijo que es una semana importante donde la evolución del conflicto geopolítico y comercial decidirá si seguirá siendo el factor de primer plano, o si los resultados de las cifras macro dictarán la pauta.
Como escenario favorable para monedas emergentes como el peso colombiano, se esperaba que la FED mantuviera, como lo hizo, tasas con un tono neutral o levemente dovish, el PCE de junio sorprendiera a la baja y el PIB segundo trimestre mostrara desaceleración. Así las cosas, según el experto, “el mercado podría revertir el repricing hawkish de las últimas semanas, el dólar podría profundizar su apreciación hacia $3,150 o $3,200″.
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Entretanto, un escenario adverso para monedas emergentes habría sido que la FED hubiera subida tasas 25 puntos base o mantuviera un tono explícitamente hawkish, el PCE resulta neutral o al alza y el PIB del segundo trimestre mostrara resiliencia. “El dólar podría revertir su apreciación hacia $3,280 o $3,350”, indicó.
“Para ambos escenarios, la evolución del conflicto geopolítico actúa como variable amplificadora: una desescalada sostenida en Medio Oriente podría profundizar los movimientos favorables para las monedas emergentes más allá de los niveles proyectados, mientras que una nueva escalada podría acelerar la presión sobre el tipo de cambio independientemente de lo que digan los datos macro“, afirmó el experto de la fintech Global66.
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La reciente apreciación del peso frente al dólar generó un doble impacto en la economía colombiana. La reducción en la cotización del dólar facilita la importación de maquinaria, tecnología y materias primas, pero al mismo tiempo disminuye los ingresos de los sectores exportadores. Así lo advirtió la presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), María Claudia Lacouture, quien alertó sobre los riesgos que enfrenta la competitividad del país.
Según explicó la dirigente, el actual contexto económico se caracteriza por el aumento de los costos laborales, energéticos, logísticos y tributarios, además de la persistencia de la incertidumbre regulatoria. Dijo que “un dólar más barato tiene dos caras. Por un lado, reduce el costo de importar maquinaria, tecnología, materias primas y algunos bienes de consumo. Eso puede beneficiar a algunas empresas y hogares. Pero por el otro lado, disminuye los ingresos en pesos de quienes exportan”.
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Señaló que es necesario que el país actúe con urgencia y en dos frentes. “En lo inmediato, se debe construir herramientas que acompañen urgente a los exportadores, especialmente a los sectores sin incentivos en empleo, para evitar que pierdan mercados que tomó años conquistar”, sostuvo. Recalcó que estas medidas son insuficientes si no se abordan los problemas estructurales que encarecen la actividad exportadora.
Dentro de los factores que afectan la competitividad de Colombia, Lacouture mencionó:
- Energía costosa.
- Infraestructura insuficiente.
- Inseguridad.
- Dificultad de acceso al crédito.
- Lentitud en las aduanas.
- Inestabilidad jurídica.
- Excesiva carga de trámites.
Según la directiva, esta combinación de obstáculos “reduce los márgenes, frena la inversión y debilita la capacidad de competir”.
Para Lacouture, la solución requiere una agenda público-privada enfocada en reducir el costo país, incorporar tecnología, fortalecer el talento humano y promover la innovación. “No podemos administrar el dólar, pero sí podemos administrar nuestra competitividad”, afirmó. Subrayó que el objetivo es que Colombia logre exportar más por su productividad y capacidades, y no solo por una tasa de cambio favorable.
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