—No tuvimos a la selección en el Mundial, pero sí un gran equipo que nos representó de muy buena forma —enuncia con legítimo orgullo Roberto Tobar, a punto de invitar al escenario de TNT Sports a Cristián Garay, José Retamal, Miguel Rocha y Juan Lara. A fin de cuentas, el jefe arbitral del fútbol chileno apostó por ellos en un escenario adverso y después se ha ocupado de guiar sus pasos.
De manera concreta es el caso de Cristián Garay, quien cuatro años atrás integraba el listado de catorce despidos que presentó el argentino Javier Castrilli y en cambio ahora, recién de regreso en el país, le cuesta dar crédito a lo que hicieron: FIFA hace algo más de un mes lo designó para dirigir el compromiso en que uno de los anfitriones, el seleccionado de Canadá, aplastó a Qatar seis tantos a nada. Nada menos que el primer partido mundialista de un réferi chileno en doce años.
Satisfecho, orgulloso, Garay lo comenta con el diario pop.
—¿Cómo fue medirse, en lo personal, con la élite?
—¡Bua! Una tremenda experiencia. Y entender que tampoco estamos tan lejanos, que los árbitros chilenos no estamos lejanos. Que los árbitros sudamericanos no están lejanos a lo que se espera del fútbol. Porque, en el fondo, se esperan muchas cosas del arbitraje, hacerlo perfecto. Que el arbitraje en el Mundial tiene que ser perfecto, y no estamos tan lejos de eso. Tenemos la preparación, el apoyo, un equipo completo detrás nuestro. Al final es sólo trabajo y experiencia.
—Los sueños, me imagino, ahora son otros. Más altos.
—Siempre hay que tratar de llegar lo más alto posible. O sea, a mí me encantaría hacer historia. ¿Por qué no poder arbitrar una final de un Mundial? Pero para eso tengo que trabajar, buscar, mejorar. Y todo lo que dependa de mí, entregarlo. Entonces, hay que tratar de aspirar a más. Ser un poco más positivo a la hora de pensar y querer buscar nuestros sueños.

—¿Habrá más presión sobre ti después de tu participación en el Mundial?
—Sí, pero yo creo que nosotros convivimos fecha a fecha con la presión. La gente va a esperar a que uno tenga arbitrajes perfectos. Lamentablemente somos humanos, pero obviamente vamos a tratar de hacerlo con la humildad que me caracteriza, y con las ganas y el esfuerzo por querer hacerlo mejor y hacer justicia.
—De las reglas del Mundial que se aplicarán en el fútbol chileno, ¿cuál crees que va a ser la más beneficiosa para el juego?
—Netamente las pérdidas de tiempo, o sea, todos los cambios como el saque de banda, saque de esquina. Todas esas reglas para corregir las sustituciones que se demoran. Créeme, es un acierto pero total. Lo vimos reflejado en el Mundial y lo vamos a ver reflejado en la Copa Libertadores y en nuestra liga. Los jugadores van a entender y no van a querer estar con un jugador menos, entonces al final entendamos también que los árbitros no queremos buscar eso (dejar a los equipos con uno menos), no vamos a andar cinc-cuatr-tr-dos (ensaya una cuenta regresiva muy rápida)... no, no es eso, se busca que ellos mismos agilicen el juego, y el reglamento nos da una herramienta para decir ok, ¿no lo quiere agilizar? Tengo esto, lo utilizo y voy a cambiar. Va a ser muy bueno.

Juan Lara, en tanto, de vez en vez se pregunta cómo ese zaguero central rústico, más de lo que hubiera querido, en su afán por permanecer dentro del planeta fútbol, derivó árbitro profesional y, ya allá, en el Mundial más hiperbólico de la historia, fue requerido hasta en doce ocasiones.
—A Roberto (Tobar) se le inflaba el pecho de orgullo por su representación de Chile en el Mundial. ¿Cómo lo tomas tú?
—Siento mucho orgullo. Pero por supuesto que todos los que pertenecemos al fútbol chileno queremos que nuestra selección sea parte del Mundial. Ahora nos tocó representar sólo a nosotros, pero ojalá el próximo estar nosotros como árbitros y también nuestra selección. Sería hermoso.
—Claro, un sueño… ¿qué otro sueño te planteas en este camino?
—Hay sueños y metas, a corto, mediano y largo plazo. Primero, el fútbol es fin de semana a fin de semana, así que a seguir trabajando en nuestra liga. La idea es también seguir trabajando en Copa Libertadores, Copa Sudamericana, y que eso dé frutos para poder ir a un nuevo Mundial.

—Cristián nos decía que incluso se le aparecía como sueño una final del Mundo, ¿te pasa también?
—Sí, por supuesto que sí. Soñar con una final, seguir soñando con nuevos objetivos. Es parte del desarrollo de todo deportista volver a plantearse metas.
Por lo pronto, lo que sigue para Lara y Garay es el retorno de la Liga de Primera. Lara se desplazará en las próximas horas a Chillán para dirigir el domingo, en el Bicentenario Nelson Oyarzún, el Ñublense-Palestino. Y un poco más tarde será el turno de Garay, quien se hará cargo del que acaso sea el partido más atractivo de la jornada, Audax Italiano vs. Universidad de Chile.