La gestora de fondos de inversión Panza Capital observa con temor la explosión de las inversiones en compañías vinculadas a la inteligencia artificial (IA). Su presidente y principal gestor, Beltrán de la Lastra, cree que esta moda del mercado bursátil “es una burbuja de manual” y que las valoraciones de fabricantes de chips (como Nvidia, TSMC o SK Hynxs) o de los grandes desarrolladores de centros de datos (Amazon, Meta, Alphabet...) son “absolutamente desmedidas”. ¿Su alternativa? Ladrillos y promotoras inmobiliarias.

Para de La Lastra, el impacto que tendrá la generalización de la IA en la economía mundial va a ser “significativamente positivo”. Ahora bien, ese beneficio global no debería ocultar que “algunas de las empresas que están ahora en la carrera pueden acabar desapareciendo, como le pasó a Yahoo con la fiebre de las puntocom”.

Para el inversor, la situación de la Bolsa está siguiendo los mismos pasos de otras grandes revoluciones industriales, en las que un grupo de empresas invierte de forma desaforada para convertirse en líder del sector emergente. “Se va a cumplir la teoría de la destrucción creativa: primero con una fase de burbuja económica por el exceso de llegada de capital a las nuevas empresas y luego una crisis al estallar las burbujas”, reflexiona De la Lastra.

Uno de los síntomas de ese flujo brutal de capital es cómo los grandes jugadores están levantando dinero por todas partes. Alphabet (matriz de Google) y Oracle han emitido bonos —pese a tener una posición financiera boyante— y la coreana SK Hynxs ha emitido acciones en la Bolsa de Estados Unidos.

“Para estas empresas puede tener sentido invertir cientos de miles de millones de euros y así no perder esta carrera despiadada, pero para el inversor que entra ahora es una decisión bastante irracional”, sentencia el fundador de Panza Capital.

Otra señal de lo recalentado que está el sector es lo ocurrido con los centros de datos. Solo en 2026 se espera que las grandes tecnológicas destinen más de 750.000 millones de dólares para construir estas grandes fábricas de procesamiento algorítmico. “La construcción en sí, no es muy diferente de la clásica inversión inmobiliaria, para un almacen, pero mientras en esos proyectos se espera un retorno del 4%, aquí se está pagando más del 16%, algo disparatado”, reflexiona De la Lastra.

Vuelta al ladrillo

El efecto contagio de la sobrevaloración de la IA ha llegado a algunas partes de la cartera de Panza Capital. La construcción masiva de centros de datos ha disparado las cotizaciones de compañías de componentes electrónicos como ABB o Schnider. “Al final, hemos tenido que vender, no porque no nos gusten estas empresas, sino porque las valoraciones son absurdas”. ABB cotiza a 40 veces beneficio, “pero no beneficio normal, sino un beneficio ya muy excepcional por la fuerte demanda de estos componentes”.

En medio de este maregnum de la IA, los gestores de Panza Capital han vuelto los ojos a algo tan básico como la construcción de viviendas. “Hay una escasez evidente en todo el mundo”, explica Beltrán de la Lastra. “A pesar de que la macroeconomía ha aguantado bien a las tensiones geopolíticas, la oferta de vivienda no termina de arrancar, en parte por la incertidumbre sobre las políticas de tipos”.

Esta situación ha hecho que muchas empresas vinculadas al sector de la promoción y construcción de casas cotice a precios muy bajos. La gestora ha invertido en la promotora inglesa Berkeley —“¡que cotiza a cinco veces beneficio!“—, así como en la estadounidense NVR —“que tiene una estructura de capital muy, muy ligera”. El inversor recuerda que la gran compra realizada por Berkshire Hathaway tras la jubilación de su fundador, el mítico Warren Buffett, ha sido adquirir la promotora Tylor Morrison.

“La materias primas para construir casas han aumentado y los costes de financianciación también, pero antes o después volverán a venderse viviendas, porque estamos en unos niveles bajísimos”, explica De la Lastra.

Además de constructoras, los fondos de Panza también tienen en cartera fabricantes de ladrillos —“estuve la semana pasada con el jefe de Forterra y no deja de comprar acciones”—, en el fabricante suizo de sanitarios Geberit y en la empresa de materiales aislantes Rockwool.

La gestora, especializada en la llamada “inversión en valor”, también tiene posiciones en la aerolínea Ryanair o en la empresa de tiendas de ropa Next.