El funcionario tiene aún mucho que explicar. La ciudad lo exige.
12 de julio, 2026 - 00h02
Es preocupante que haya existido “pánico”, “terror” entre los funcionarios municipales que rodeaban al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, al momento de su detención por supuestos delitos cometidos presuntamente también fuera de sus funciones y de la sede municipal, pero que involucran afectación al Estado. Es una revelación que deja entrever razones ocultas para sentir tales emociones y temer que las autoridades amplíen sus acciones.
El país ha escuchado esos términos de boca de la alcaldesa que subroga a Alvarez, la concejala Tatiana Coronel, quien salió a hacer frente a declaraciones por vía telemática que el ex hombre fuerte municipal Fernando Cornejo, mano derecha del alcalde, hizo ante una comisión legislativa, en las cuales él se desmarca de cualquier irregularidad (en su oficina fue descubierta la sala espejo de las cámaras de seguridad, según las autoridades). Pero también, en la misma alocución, se desmarca de Coronel e insinúa que no estaba lista para el cargo y por eso prefirió irse.
Ella ha salido al paso para aclararle que, aunque le pidió quedarse a afrontar el difícil momento de tener a la máxima autoridad municipal detenida, él decidió irse casi de inmediato, y así ella se quedó allí sin contar con la ayuda de quien “abandonó el barco” al primer escollo. Dadas las importantes áreas de seguridad, urbanismo, mercados, aseo de calles que tenía como hombre de confianza del alcalde el investigado Cornejo, ¿por qué se fue demostrando pánico y terror, como afirma la alcaldesa subrogante? ¿A qué temía entonces con tanto apuro? ¿Qué es lo que él conoce y los guayaquileños aún no de lo que venía siendo la administración municipal, como para que entre en crisis y se vaya de esa manera?
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Ya la sola revelación de Cornejo en la Asamblea de que sí se reunió por Zoom para recibir instrucciones de Rafael Correa en acciones de seguimiento con cámaras deja todo el espacio para sospechar cuántas cosas hizo, o permitió, con recursos municipales. El funcionario tiene aún mucho que explicar. La ciudad lo exige. (O)

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