
Aunque Alianza Lima es el candidato principal para levantar el título nacional a fin de año, a partir de su éxito inesperado en el Torneo Apertura 2026 al consagrarse ganador, tuvo que picar mucha piedra y sobre todo superar toda clase de obstáculos, los cuales pusieron en jaque a Pablo Guede.
Un episodio funesto, sin embargo, estuvo muy cerca de dinamitar la administración de Guede: el escándalo de índole sexual de tres futbolistas en la pretemporada en Montevideo. Aquel suceso, deshonroso para la institución por donde se mire, ocasionó que el entrenador aplicara mano dura con la salida irremediable de Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña, efectivos claves en su proyecto.
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A todas luces, la decisión fue la mejor tanto por el bienestar del club ‘íntimo’ como por el cumplimiento de las normas disciplinarias. Meses después de ese capítulo sombrío, junto a otros que enardecieron a los hinchas, el entrenador argentino se abrió con La Palabra en Juego a través de una profunda reflexión.
“Cinco meses de Alianza Lima es lo que le pase a un entrenador en 10 años”, partió diciendo Guede, añadiendo que ante los palos [golpes], se unían más y uno no los podía dejar solos".
“Se generó una simbiosis, se generó una confianza, un saber estar en los momentos difíciles. Eso es muy difícil porque ante todo lo que nos pasó, lo más fácil es tirar la toalla, y no fue fácil”, amplió Pablo.
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El estratega de Alianza Lima, en línea con eso, ponderó la cohesión irrestricta del plantel frente a la problemática, una característica de la que se siento orgulloso. “Eso nos unió mucho más, porque nosotros habíamos hecho una muy buena pretemporada, los chicos estaban súper confiados en el trabajo que uno propuesto y creían en eso, que era el camino para poder lograr a fin de año el campeonato”, cerró.

Al haber perdido considerablemente terreno en la Liga 1, Alianza Lima optó por recurrir a un entrenador de metodología moderna, pero sobre todo de mano dura. Fue entonces cuando los estamentos de la institución cerraron filas para contratar a Pablo Guede.
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Al argentino no le preocupó la sequía de títulos del club ni mucho menos las exigencias de los simpatizantes; de hecho esa presión lo motivó para acordar su llegada a Matute: “Vine para ser campeón. No hace falta que me lo digan, porque vine para lograrlo”.
Su arribo a La Victoria, eso sí, no hubiese sido posible sin el tándem Navarro, al que le tiene mucho respeto. “Los Franco son de fútbol. Yo al viejo, como le digo, la verdad es que me veo súper identificado con él cuando hablamos de fútbol”, consignó Guede.
Al hilo amplió “es un gran entrenador. Ahora él es director de fútbol, ¿sabes? Siempre existe ese diálogo conmigo. Me siento con él y después con Franquito; entre los tres hablamos del tema de los fichajes, que es cuando más nos tenemos que pelear”.
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Pablo Guede, quien antes de situarse en los banquillos realizó una decorosa trayectoria como futbolista por España, cuenta con una destacada hoja de vida como director técnico, en la que sobresale su experiencia en Colo Colo al coleccionar varios trofeos.
Su propósito, ahora, es llevar a la gloria a Alianza Lima con un fútbol reconocible y atractivo, toda vez que su nombre pueda entrar en la historia de una institución que lucha por volver al sitial máximo en Perú.