El hotel La Rosa Dorada, ubicado en el barrio Siete de Agosto de la localidad de Barrios Unidos, en Bogotá, fue escenario de una investigación que reveló su uso como presunto centro de torturas y punto neurálgico de una organización dedicada al tráfico de estupefacientes conocida como Los Seguros.

De acuerdo con los detalles que se conocieron en rueda de prensa por parte de voceros de la Policía Metropolitana de Bogotá y la Fiscalía General de la Nación, el inmueble era el epicentro de operaciones de la empresa criminal que, además de comercializar drogas, recurría a la violencia extrema para intimidar y retener a sus propios integrantes.

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La investigación, que se extendió durante un año e incluyó labores de un agente encubierto, seguimientos e interceptaciones de comunicaciones, permitió desarticular la estructura y capturar a doce presuntos integrantes en Bogotá, Cúcuta (Norte de Santander) y Guainía.

Todos enfrentan cargos por concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, y permanecen con medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanzan los procesos judiciales, dentro de los detalles que se han descubierto una semana después de la operación, el 16 de julio.

Las autoridades desarticularon a Los Seguros tras una investigación de cerca de un año sobre tráfico de estupefacientes en el barrio Siete de Agosto de Bogotá - crédito MEBOG
Las autoridades desarticularon a Los Seguros tras una investigación de cerca de un año sobre tráfico de estupefacientes en el barrio Siete de Agosto de Bogotá - crédito MEBOG

El grupo, liderado por alias Marcela’ o La Madre, y coordinado junto a su hijo “Millos”, operaba con una estructura interna bien definida.

Otros integrantes, como “La Peliroja”, se encargaban de la administración del dinero, mientras que alias Rubén, “Pancho” y “Alejandro” coordinaban actividades logísticas y de distribución.

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Los presuntos expendedores capturados incluyen a alias Julieth, “Jhonatan”, “La Crespa”, “Karen”, “El Veneco” y “Nariz”.

El expediente judicial detalla que la organización obtenía cerca de 2,5 millones de pesos diarios mediante la venta de marihuana, bazuco y cocaína, tanto a transeúntes como a huéspedes de hoteles de la zona. Sin embargo, la violencia interna era parte fundamental del control, recurriendo a torturas con ácido, machetes y mangueras para castigar a quienes intentaban abandonar la estructura.

El hotel La Rosa Dorada, en estado de abandono, funcionaba como centro de acopio de drogas y, según las autoridades, también como lugar de torturas.

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No se ha especificado cuántas víctimas pasaron por el inmueble, pero el lugar quedó registrado como un punto clave en la operación de la banda.

Durante los operativos, además de las capturas, la Policía incautó ocho celulares, un DVR, una gramera, libros contables y registros vinculados a la actividad criminal. También decomisaron más de 22.000 cápsulas de bazuco, 3.600 cigarrillos de marihuana, dosis de cocaína y tusibi, panelas de bazuco, bolsas con marihuana, dos revólveres calibre 38 y munición.

Cae Los Seguros: la banda que usaba un hotel abandonado para guardar droga y cometer torturas en Bogotá - crédito MEBOG
La banda usaba un hotel abandonado para guardar droga y cometer torturas en Bogotá - crédito MEBOG

La investigación también identificó un gastrobar de la zona como punto de recolección de dinero producto de la venta de drogas, parte del esquema de administración de la organización.

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Según las autoridades, todos los capturados presentan antecedentes por delitos como hurto, tráfico de drogas, daño en bien ajeno, violencia intrafamiliar, homicidio y receptación.

Aunque la desarticulación del grupo representa un golpe importante contra el microtráfico en Siete de Agosto, la investigación continúa para esclarecer el alcance completo de las actividades del hotel La Rosa Dorada y el número total de víctimas de tortura y violencia.

En declaraciones a medios de comunicación, el secretario de Seguridad César Restrepo expresó que “la droga sigue siendo una de las amenazas más grandes que enfrentamos en la ciudad”, y agregó que como autoridad no solo se deben concentrar en “desarticular organizaciones dedicadas al tráfico y comercialización de estupefacientes, sino afectar todas las etapas del negocio”.

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“La cadena de las drogas, si no se golpea en todos sus puntos, seguirá fortaleciéndose y poniendo en riesgo la vida, la libertad y la integridad de los ciudadanos”, concluyó Restrepo, que junto al coronel Jhon Fredy Zambrano López, comandante encargado de la Policía Metropolitana de Bogotá, destacaron que seguirán los operativos para seguir impactando redes delictivas en la capital colombiana.