Amigos, estoy seguro de que pueden visualizar la sonrisa en mi cara al escribir estas líneas. Vencer es una sensación maravillosa y vencer al eterno rival, todavía más. Mi opinión sobre el partido está alineada con las palabras de mi querido Manolo Lama, a quien mando un fuerte abrazo: “El Atlético de Madrid ha ganado justamente al Real Madrid porque ha tenido más intensidad, ha metido más la pierna, ha tenido más fútbol y ha generado más oportunidades”. Con un clarísimo hombre del partido: Don Giuliano Simeone, con quien iría hasta el fin del mundo. Forzó el penalti, provocó la roja, dio la asistencia, evitó una ocasión clarísima de Mbappé en el último minuto…¿qué más pedirle? Le doy nota 10, porque no hay nota 11, que sino se la daría también. Matrícula de honor. En mi equipo siempre.

También quiero destacar la seguridad de que nos aporta Grimaldo desde los once metros; Jonathan David y su 'flechita para arriba', como dirían los chavales en los videojuegos; la inteligencia de Kang-In Lee con el marcador a favor; y el dominio de nuestro eterno capitán Koke cuando entró al campo. Habría sido redondo que Julián marcase. No pudo ser, pero la afición le recompensó sus intentos. Añadiría unos elogios a los madridistas: Bellingham, que es un auténtico fuera de serie; el paradón de Courtois que evitó una potencial goleada, y el desparpajo de Diomande. Me es inevitable admirar a un regateador.

¡Olé, Olé, Olé, Cholito Simeone!

Respecto a la polémica arbitral, lo realmente novedoso es que sean los merengues quienes se quejen. Dicho esto, las dos decisiones de las que se lamentan eran francamente grises: podrían haber sido perfectamente tanto expulsión como no expulsión. Habría respetado en ambos casos cualquier interpretación del árbitro. Ahora bien, lo que no me genera el mismo respeto son los lamentos de cierto sector de la prensa, a los que no vi pronunciarse hace unos meses por el pisotón de Trent a Dolan ante el Espanyol, un acción muy similar a la del Cuti. Parece que algunos solo son mártires de la justicia arbitral cuando les conviene. Nada que no sepamos ya. Por nuestra parte: a seguir trabajando, trabajando y trabajando. Enhorabuena Cholo (y Cholito), enhorabuena a todos nuestros cracks y enhorabuena a la mejor afición del mundo. ¡Aúpa Atleti!