Crisis en la frontera
El Gobierno escucha ahora los avisos para evitar otro cruce masivo en la frontera

Un militar español en la fontera de Benzú (Ceuta) realiza labores de vigilancia.ELENA IRIBAS
Actualizado Miércoles, 23 septiembre 2026 - 01:54
Audio generado con IA
La incertidumbre se ha apoderado de los vecinos de Ceuta, que afrontan este miércoles con expectación y dudas. Este 23 de septiembre se celebran elecciones en Marruecos, 52 días después del intento de violación de la soberanía territorial de España y con un nuevo llamamiento al cruce a territorio nacional. Pero esta vez todo es diferente. Como ha constatado EL MUNDO: el Gobierno sí ha hecho caso de las alertas en esta ocasión y han trabajado varios ministerios de manera coordinada para desplegar sus capacidades y garantizar la integridad territorial de Ceuta.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha desplegado una ofensiva diplomática por varias vías. Por un lado, el ministro, José Manuel Albares, ha mantenido varias conversaciones con su homólogo, Nasser Bourita, incluso han fijado una reunión bilateral en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas. Además, a la Embajada han dado orden de lanzar mensajes en redes sociales recordando que cruzar a España no da derecho a quedarse en territorio europeo. «El acceso a España de manera irregular a través de Ceuta y Melilla no te otorga el derecho de acceder a la Península Ibérica, permanecer en España o circular libremente dentro de la Unión Europea», recordaban en un tuit que apenas ha tenido 1.440 visualizaciones al cierre de esta edición. Pero aparte de ese mecanismo, diplomáticos destinados en Rabat han pedido a los medios de comunicación del país que desalienten este cruce masivo y no amplifiquen bulos.
Por otro lado está el trabajo de los distintos servicios de información españoles. Según ha sabido este diario, lo que se maneja es que Marruecos está vez sí reforzará la frontera y la gendarmería que tanta pasividad mostró el pasado 30 de julio se empleará en contener a las personas que, según distintas fuentes, ya estarían acercándose a Castillejos. Aunque hay llamamientos en redes a cruzar de nuevo, según se ha analizado, es una actividad «más desestructurada» que el 29 de julio.
Pero pese a las garantías que parece ofrecer Marruecos en esta ocasión, el Gobierno parece tomarlas con cierta desconfianza, pues son conscientes de que el vecino utiliza la migración como llave de cambio. Así, durante una entrevista en Al Rojo Vivo, el jefe de la diplomacia española se apresuró a matizar que él podía hablar de la actuación de España, no de la de Marruecos, aunque transmitió un mensaje de tranquilidad de cara a esta difícil jornada. Por la tarde, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció por primera vez que Rabat «falló» en la frontera tras semanas definiéndolo como un socio fiable: «Hemos pedido a Marruecos respuestas y acciones porque está claro para nosotros que su mecanismo de control fronterizo falló», afirmó en una entrevista con CNN.
Mientras tanto, en Ceuta nadie sabe con seguridad qué ocurrirá hoy. Las dos posibles zonas de acceso a España por vía marítima mantienen dos imágenes distintas: normalidad en El Tarajal, por donde entraron 70.000 inmigrantes el 30 de julio, y presencia militar en Benzú. A las seis de la tarde, el paso fronterizo del Tarajal presentaba una imagen aparentemente rutinaria, salvo por la situación de los flotadores colocados como extensión del espigón, que habían comenzado a fallar, por lo que Interior tuvo que anunciar una inversión para alargar 100 metros más el espigón y dificultar el paso a nado.
La imagen cambia en Benzú. En este extremo de la frontera sí existe presencia militar visible. Varios vehículos VAMTAC permanecían estacionados en las inmediaciones y los militares realizaban labores de vigilancia. Desde sus posiciones observan con prismáticos los montes próximos a la frontera, concretamente, las faldas de la zona montañosa conocida popularmente en Ceuta como «la Mujer Muerta», una formación rocosa cuya silueta recuerda a un cuerpo femenino tumbado.
«Yo no creo que vaya a pasar nada. Ya está la gente sobre aviso», dice Mustafá, un taxista de la ciudad. Pero su argumento contrasta con la intranquilidad de otro vecinos de Ceuta como María, que habla de «incertidumbre total». «Dependemos de que Marruecos no decida abrir su frontera, si decide abrirla, no vamos a tener nada que hacer». Se lamenta. «Si vuelven a entrar miles de inmigrantes no nos va a quedar otra que marcharnos. Esto va a ser como una guerra», insiste. Una situación en la que viven centenares de caballas desesperanzados desde que su normalidad terminó el pasado 30 de julio.