0:000:00
El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial
Las erupciones del Anak Krakatoa, registradas entre el viernes por la noche y el domingo por la noche, mantienen en jaque a varios aeropuertos de Indonesia. Entre ellos el de su capital, Yakarta, que permanecerá cerrado al tráfico aéreo hasta las seis de la tarde del lunes, por lo menos, junto a otros seis aeródromos. El ministro de Transportes, Dudy Purwagandhi, ya ha advertido de que las condiciones meteorológicas cambiantes no garantizan un pronto retorno a la normalidad. Cosa que hasta ahora solo ha sucedido en uno de los ocho aeropuertos inicialmente afectados, en Sumatra.
Las columnas de humo y ceniza escupidas por el Anak Krakatoa (Hijo del Krakatoa) alcanzaron los 15.000 metros de altitud en el este de Sumatra y los 6.000 metros en el oeste de Java. Estas condiciones han provocado retrasos o cancelaciones en 2.300 vuelos desde el domingo, afectando a 270.000 pasajeros, tanto en trayectos internacionales como nacionales.

Las comunicaciones en el mayor archipiélago del mundo se han visto así gravemente trastornadas y la falta de visibilidad en Yakarta, centro neurálgico de la red, ha llevado a desviar varios vuelos a ciudades del oeste de Java, como Semarang y Surabaya, así como a Bali.
El el aeropuerto de Yakarta, Carlos Zabala, de 24 años, se quejaba este lunes a la agencia Reuters por los retrasos en el primer trayecto de su vuelo de retorno a España, así como por la falta de claridad de los operadores: “Solo nos dicen que tenemos que esperar y esperar y esperar”. Un chocolatero francés, Baldwin Jehanno, que este lunes debía volar a un congreso en Singapur se desesperaba ante France Presse: “En lugar de suspender el vuelo... lo retrasan hasta el jueves, cuando ya no me sirve para nada”.
En el caso de vuelos entre aeropuertos de la isla de Java, muchos pasajeros están aceptando el canje de pasajes aéreos por billetes de autobús, mientras que la compañía de ferrocarriles estaría aumentando la capacidad o frecuencia de sus convoyes.

En la capital indonesia, donde la calidad del aire llevaba varias semanas empeorando por una ola de incendios en Borneo, una película de ceniza recubre suelos, fachadas y parabrisas. Por todo ello, Yakarta es una de las ciudades que ha empezado la semana suspendiendo las clases presenciales, sustituyéndolas por videoconferencias, mientras se multiplican los casos de tos. Todo ello mientras se aconseja a la población el uso de mascarillas.
El Anak Krakatau, que mostraba signos de actividad desde julio, entró en erupción a última hora del viernes (sábado en Europa), lanzando rocas incandescentes a 700 metros de altura. También proyectó una colada de lava en la isla deshabitada del mismo nombre, en el estrecho de Sunda, entre Sumatra (la mayor de las islas indonesias) y Java (donde se encuentra Yakarta). Aunque la última erupción se registró el domingo antes de las 9 de la noche, la posibilidad de nuevos sobresaltos “es elevada”, según la agencia de vulcanología.
Cenizas y tos
Las escuelas de Yakarta sustituyen las clases presenciales por videoconferencias
El Anak Krakatoa es uno de los volcanes herederos del famoso Krakatoa, que en 1883 provocó una de las mayores explosiones jamás registradas, amplificada por los inicios de la prensa de masas. No solo se escuchó a 3.000 kilómetros, sino que dejó unos 35.000 muertos. También hundió gran parte de la isla de Krakatoa, dividiéndola en varios islotes, uno de los cuales es el del Anak Krakatoa. El desmoronamiento de parte del volcán del mismo nombre, en 2018, provocó un tsunami que causó otros 429 muertos y miles de desplazados.

Cabe decir que Indonesia se encuentra en el llamado Anillo de Fuego, que encadena zonas sísmicas y de actividad volcánica, con 130 conos activos.

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.