26 de septiembre, 2026 - 06h30

Directo al grano.

Uno. El Gobierno ha buscado en Asia apoyo para el sector eléctrico, sobre todo en energía solar y la transmisión, que es uno de los cuellos de botella. A propósito, es esencial avanzar en la interconexión con Perú (500MW), aunque se planifica recién para 2029. Seguimos teniendo la visión de inversiones estatales. ¿Cuándo empujamos de verdad la inversión privada, creando condiciones sanas?

Dos. El Gobierno ha planteado una meta de 500.000 barriles de producción petrolera para 2027 (ahora 450.000). Ojalá se cumpla, porque en los últimos 10 años, luego de alcanzar un tope de 550.000, ha habido muchos anuncios de 1 millón, 800.000, 600.000 y ninguno se ha concretado, incluyendo desde 2023 este mismo gobierno. Hay campos marginales, Sacha y algo más, y ojalá pudiéramos de alguna manera revertir lo del Yasuní luego del absurdo (¡sí, absurdo!) voto de los ecuatorianos en contra.

Tres. Sigue aumentando el apoyo americano a la lucha contra las mafias de las drogas. Inteligencia, material, tecnología e incluso devolución de algunos implicados en hechos graves. Es muy sano, y así continuar esta guerra interna que no se la puede ganar de manera tibia ni rápida.

Cuatro. El Banco Central ha revisado sus proyecciones de crecimiento para el 2026: sería 2,7 % en lugar de 2,5 %, un cambio que no es estadísticamente significativo, pero sobre todo es insuficiente incluso suponiendo pudiera estar alrededor del 3 %. Y lo más grave es que las proyecciones para los próximos años son similares. Si restamos el crecimiento poblacional, queda apenas 1,5 %. Y el objetivo, que he comentado en otras oportunidades, debe estar entre el 4 % y 5 %. Estamos lejos y hacemos muy poco para alcanzarlo.

Cinco. Los llamados grupos sociales han planteado una reforma de ley concreta sobre el sistema de pensiones del IESS. Muy bien que lo hayan hecho, porque así debemos avanzar, con propuestas concretas, que luego deben acompañarse de lo más difícil: dialogar con otros que piensan diferente. La propuesta mantiene en esencia el actual sistema, y propone encontrar fondos diversos para financiar su grave bache: pago de la deuda del Gobierno, que, incluso si la estimación de 27.000 millones fuera correcta, me parece contiene una confusión porque solo una parte de esto se relaciona al fondo de pensiones, mantener el aporte del 40 % del Gobierno que llegaría a absorber cantidades imposibles de cumplir (casi todo el IVA y renta), impuestos adicionales a las personas de mayor ingreso, sobre vehículos de mayor valor, a las empresas mineras/petroleras/eléctricas, a las empresas más grandes, a las plataformas digitales, a las de apuestas y más. No se reconocen los problemas estructurales del sistema, que irán creciendo con el tiempo, y solo se busca cómo extraer más recursos de financiamiento, sea privado o público (aunque recordemos que lo llamado “público” proviene de las mismas personas o empresas).

Seis. ¿Puede el Gobierno dejar de inventar tanta vacación! (20 de noviembre).

... Y un séptimo futbolero. Muy bien que el Muñeco Gallardo sea el DT de la Selección. Aporta mayor imagen, prestigio y experiencia, y ojalá calidad y resultados. Esencial: no dejarse manipular por los directivos, como sí ha sucedido con frecuencia. (O)