Nicole Sepulveda tiene 25 años, es hija única y actualmente reside en Ecuador. Durante meses, su vida se transformó en un laberinto de incertidumbre y búsqueda incansable. En un relato concedido en exclusiva a Infobae, la joven detalló la historia de su padre, John Jairo Sepulveda, un exsoldado pensionado y retirado del Ejército Nacional de Colombia de 43 años, cuya búsqueda de un mejor futuro económico lo llevó al epicentro de la guerra en Europa del Este.

La travesía de John Jairo comenzó a gestarse a principios de año. Atraído por la promesa de un contrato laboral lucrativo, una importante suma de dinero y supuestos beneficios, aceptó trasladarse a Rusia.

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“Mi papá sabía que viajaba con la intención de incorporarse al ejército ruso; sin embargo, lo que él no sabía eran las condiciones reales ni la gravedad de lo que estaba sucediendo allá”, explicó Nicole a este medio. Según la información preliminar que recibió antes de partir, desempeñaría funciones de apoyo logístico como motorizado.

El 27 de marzo de 2024, Jairo abordó un vuelo desde el Aeropuerto Internacional El Dorado en Bogotá con destino a Estambul, Turquía, para posteriormente hacer escala hacia Moscú.

Viajó acompañado por un antiguo compañero del ejército colombiano. Ninguno dominaba el idioma ruso, una limitación crítica que complicó cada paso de su estadía. Sin entender la lengua ni descifrar los textos, firmó contratos redactados íntegramente en ruso cuya letra chica y condiciones reales desconocía por completo.

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Jairo Sepulveda, ciudadano colombiano reportado fallecido el 17 de julio de 2024 y hallado posteriormente con vida como prisionero de guerra.
Jairo Sepulveda, ciudadano colombiano reportado fallecido el 17 de julio de 2024 y hallado posteriormente con vida como prisionero de guerra.

A su llegada a territorio ruso, el panorama distó ampliamente de lo ofrecido. Tras recibir un adiestramiento militar exprés de tan solo diez días, él fue enviado al frente de batalla. La última comunicación directa que Nicole sostuvo con su padre ocurrió el 15 de mayo de 2024, fecha en la que prácticamente desapareció para su familia.

A partir de ese momento, el teléfono enmudeció. La falta de señal en zonas de conflicto parecía una explicación lógica al principio, pero con el transcurrir de las semanas el silencio se tornó insoportable.

Poco después, la familia recibió noticias del compañero de viaje de John Jairo, quien había resultado herido en combate y se encontraba hospitalizado en Moscú.

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Bajo constantes amenazas para evitar la filtración de información a familiares o prensa, el soldado comunicó una trágica versión: John había fallecido en la trinchera durante la denominada “Operación Vivaldi”.

La zozobra escaló a niveles oficiales a través de una mujer identificada como Verónica García, quien intermedió en el reclutamiento asegurando trabajar para el ministerio. Ante las constantes peticiones e insistencia de Nicole, el 17 de julio de 2024 esta persona le confirmó formalmente a la familia que su padre había muerto en combate.

Captura del mensaje enviado el 17 de julio de 2024 a la hermana del padre de Nicole por la intermediaria Verónica García, en el que afirmaba falsamente que John Jairo Sepulveda había fallecido en combate.
Captura del mensaje enviado el 17 de julio de 2024 a la hermana del padre de Nicole por la intermediaria Verónica García, en el que afirmaba falsamente que John Jairo Sepulveda había fallecido en combate.

No obstante, nunca entregó un certificado de defunción original o documento legal que lo acreditara, e instaba insistentemente a la joven a viajar a Rusia a recuperar el cuerpo de su padre.

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Pese al dictamen oficial y al impacto emocional de la noticia, el instinto de Nicole la impulsó a seguir buscando a través de redes sociales, grupos de Telegram y comunidades de familiares de desaparecidos.

La confirmación real llegó mediante un chatbot de búsqueda de prisioneros en Ucrania: John Jairo no estaba muerto. Había sido capturado el 26 de mayo de 2026 por tropas ucranianas durante su primera misión militar y trasladado a un centro de detención como prisionero de guerra.

Días después, la confirmación visual fue irrefutable. A través de un video difundido en redes sociales y un registro grabado enviado directamente a Nicole desde el chatbot, vio a su padre vistiendo uniforme de cautivo, declarando ser colombiano y confirmando que permanecía prisionero en Ucrania desde el 26 de mayo.

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En la grabación, el exsoldado clama por ser incluido en un canje de prisioneros para ser devuelto a casa.

John Jairo Sepulveda Calderón, originario de Armenia, Quindío, Colombia, se identifica como un soldado de la Federación Rusa. En este video, declara haber sido hecho prisionero y expresa su deseo de ser parte de un intercambio.

Frente a la parálisis institucional y las respuestas ambiguas de las cancillerías latinoamericanas, Infobae consultó al abogado peruano Percy Salinas, experto en la documentación y defensa legal de casos de combatientes latinoamericanos en el conflicto ruso-ucraniano.

En declaraciones exclusivas concedidas a Infobae, el jurista precisó el marco legal internacional que rige sobre estos combatientes capturados en combate:

“Según la norma internacional, un combatiente detenido en una situación de guerra es considerado prisionero de guerra y queda sometido al fuero militar. En Ucrania, estas personas enfrentan procesos judiciales bajo acusaciones que contemplan la participación en hostilidades o traición”, puntualizó el especialista.

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De acuerdo con el jurista las repercusiones jurídicas contemplan tres escenarios posibles para los capturados:

Salinas fue enfático al señalar las falencias de las cancillerías latinoamericanas al desestimar los registros audiovisuales difundidos en redes como pruebas insuficientes.

Para el especialista, las familias no necesitan desplazarse a la zona de conflicto ni realizar viajes costosos, ya que los procedimientos formales se gestionan de manera virtual.

El exsoldado colombiano John Jairo Sepulveda, reclutado para combatir con el ejército ruso en Europa del Este. Su familia lo creyó muerto hasta que reapareció en un registro de prisioneros.
El exsoldado colombiano John Jairo Sepulveda, reclutado para combatir con el ejército ruso en Europa del Este. Su familia lo creyó muerto hasta que reapareció en un registro de prisioneros.

“Lo primordial en estos casos es obtener lo que legalmente denominamos la ‘prueba de vida’ por los canales oficiales. Se debe presentar un trámite documentario estructurado ante el Ministerio de Defensa de Ucrania y las embajadas correspondientes (como las sedes diplomáticas concurrentes situadas en Estambul).

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Una vez que el gobierno ucraniano responde formalmente ratificando la detención, la fecha exacta de captura y el estado del proceso judicial, la Cancillería del país de origen tiene la obligación constitucional de activar las acciones diplomáticas necesarias para solicitar la repatriación o asistencia consular del compatriota”, detalló el abogado a Infobae.

Hoy, Nicole continúa enviando solicitudes a la Cancillería de Colombia, la Cruz Roja Internacional y la Defensoría de Ucrania. Su único objetivo es obtener el documento oficial que certifique el paradero de su padre y permita iniciar las gestiones diplomáticas para traerlo de regreso a casa.