Pocas veces una reina llegó al trono con tanto peso sobre sus hombros. Durante más de dos décadas, Mette-Marit de Noruega fue el símbolo de una monarquía moderna y abierta: si Harald V había abierto el camino al defender su derecho a casarse con una plebeya, Sonja Haraldsen, ella llevó esa transformación un paso más allá al ingresar en la familia real siendo madre soltera de un hijo, Marius Borg Høiby, y con un pasado salvaje que muchos consideraban incompatible con la Corona.

Un recuerdo de su infancia, en el colegio

Hacer frente a la opinión pública no fue fácil, pero el amor fue más fuerte y durante años ella y Haakon Magnus (desde ahora Haakon VIII) vivieron felices. Sin embargo, cuando debería estar disfrutando de su nuevo rol como reina consorte, los problemas no le dan tregua. En junio se sometió a un trasplante por la fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018 y todavía continúa recuperándose. De hecho, no pudo acompañar a su marido cuando juró como nuevo monarca ante el Parlamento y fue su hija, la princesa Ingrid Alexandra, quien ocupó su lugar.

Con Morten Borg, padre de su primer hijo, Marius, cuando ya convivía con Haakon

A los problemas de salud se suman otros frentes que sacudieron a la familia real y la pusieron bajo una atención incómoda. Por un lado, la situación judicial de su hijo mayor, que cumple prisión domiciliaria con tobillera electrónica en el Palacio de Skaugum tras ser declarado culpable de treinta y cuatro delitos, entre ellos dos cargos de violación. Por otro, el renovado interés en su antigua amistad con Jeffrey Epstein. Aunque ya había pedido disculpas en 2019, Mette-Marit volvió a hacerlo a principios de este año, después de que salieran a la luz nuevos documentos que la relacionaban con el financista.

Marius juega con una alfombra de oso ante la atenta mirada de su mamá, el príncipe Haakon y los reyes Harald y SoniaAll Over Press - Hulton Archive

QUIÉN ES METTE-MARIT

Mette-Marit Tjessem Høiby nació el 19 de agosto de 1973 en Kristiansand, una ciudad del sur de Noruega que forma parte de lo que algunos llaman la “Riviera noruega” por su clima más templado que el del resto del país. Fue la menor de los cuatro hijos del periodista Sven Olaf Bjarne Høiby (fallecido en 2007) y de Marit Tjessem, empleada de un banco. Siempre le gustaron los deportes, aprendió a navegar a corta edad y era una gran jugadora de voley (tiene los títulos de árbitro y entrenadora).

Un retrato oficial, con traje de gala de Peter Dundas y tiara de diamantes y amatistas, regalo del rey Harald a la reina Soniakongehuset

Según ella misma contó en algunas entrevistas, su infancia estuvo marcada por dificultades familiares. Cuando tenía 11 años, sus padres se separaron, un hecho que la afectó profundamente, y que la dejó al cuidado de su mamá. También relató que, aunque compartían salidas a cazar, hacían esquí alpino en invierno o cazaban cangrejos en verano, la relación con su padre tuvo muchos altibajos.

Con el pelo más oscuro y pañuelo en la cabeza, en su adolescencia

En 1990, a sus 16 años, se mudó a Wangaratta, Australia, para hacer un intercambio escolar. Y a su vuelta empezó la fase más caótica de la vida de MetteMarit. “Era la joven más obediente del mundo, muy amable, completamente dentro de los límites establecidos. Pero en algún momento no pude más, o al menos no podía estar a la altura de las expectativas que los demás tenían de mí”, reveló en una entrevista concedida en 2019, a propósito de la publicación de Homeland and other Stories, una antología de relatos y ensayos que coeditó junto al escritor Geir Gulliksen (es una apasionada de la lectura y la literatura).

En televisión, durante su paso por el reality de TV Norge en donde buscaba pareja

Y siguió: “Empecé a ver que mi infancia estaba haciendo algo conmigo y pasé por una fase en la que tenía tanto dolor que necesitaba salir y lo hacía con rabia y tristeza”. Y, con mucho valor agregó: “Siempre sentí que tenía algo que esconder cuando era pequeña porque mis amigos no sabían que mi padre era alcohólico”.

LA MADRE SOLTERA Y EL PRÍNCIPE AZUL

Durante ese período oscuro de su vida, que incluyó fiestas, alcohol, drogas y vínculos poco recomendables, formó parte de La casa del placer, un programa de TV Norge donde los participantes buscaban pareja. Tras romper con el empresario John Ongby, catorce años mayor que ella, conoció a Morten Borg, un joven DJ que estuvo preso por tráfico de drogas. En ese momento ella trabajaba como mesera y tuvieron un romance muy breve que terminó después de que ella quedara embarazada.

En 2001, en una entrevista previa a la bodaAll Over Press - Hulton Archive

De esa relación nació en 1997 su primogénito y Mette-Marit asumió la maternidad en solitario, aunque mantuvieron contacto por la crianza de su hijo. Un par de años después, la vida la cruzó con el amor de su vida. Haakon y Mette-Marit se conocieron a fines de los años noventa gracias a amigos en común, durante el Festival Quart, el mayor evento de rock de Noruega. Sin embargo, tuvieron que pasar algunos años para que el destino los reuniera nuevamente y surgiera entre ellos una historia de amor. “Hay algunos períodos de mi vida, quizá en mi primera fase con Haakon, en los que todavía no puedo pensar sin tener que vomitar porque fue muy duro, había mucha presión y llegué sin ninguna experiencia”, se sinceraba la entonces princesa heredera en el programa de Kass Furuseth. Durante este período afirmó sentir “mucha pena” por ella misma por los juicios públicos a los que estaba siendo sometida y que la hicieron avergonzarse de su propio pasado.

Un posado del matrimonio real en 2023 junto a uno de sus perros en Skagaum, donde viven. Desde 1929, los príncipes herederos reciben este palacio como regalo de bodas. Los reyes Harald y Sonia vivieron en la mansión desde 1968 hasta 2001, cuando se casaron Haakon y Mette-Marit, pero los entonces príncipes herederos no se mudaron hasta 2003, cuando terminaron las reformaskongehuset

COMPROMISO Y PERDÓN

Poco después se fueron a vivir juntos a un departamento. Todavía no estaban comprometidos, pero según una reseña publicada días atrás en NKF, los directores de los principales medios fueron convocados a palacio en octubre de 2000 para explicarles qué pasos se seguirían en caso de que se produjera el compromiso en algún momento.

Poco antes de 2000, tomando un café en el parque. Esta fue la primera vez que la pareja se dejó fotografiar. Muchos años después, Mette-Marit lo recordó como el día en que se comprometieronHEIKO JUNGE - NTB scanpix

La charla se interpretó como una confirmación y los paparazzi corrieron a buscarlos. Ellos, en lugar de esconderse, salieron a caminar, tomaron un café en el parque, y se dejaron fotografiar sin decir una palabra. Una escena que alguna vez Mette-Marit recordó como “el día de nuestro compromiso”. Las críticas fueron tan intensas que el príncipe pidió públicamente “comprensión”, y su prometida pidió perdón públicamente por su pasado alocado.

Con trajes típicos, celebrando el Día Nacional en familiaRagnar Singsaas - WireImage

“Yo estaba en un ambiente donde se rompen muchos esquemas y, la verdad, lo siento. Tuve experiencias por las que pagué muy caro. Para que no haya dudas sobre mi posición hoy, me gustaría aprovechar esta oportunidad para condenar las drogas, pero por mucho que quiera, no puedo recuperar ni cambiar el pasado”, expresó Mette-Marit.

Mette-Marit es una ávida lectora. También en Skagaum, posó en 2023 en el living anterior a su bibliotecakongehuset

LA PRIMERA BODA REAL DEL SIGLO XXI

El 25 de agosto de 2001 la pareja ingresó a la Catedral de Oslo tomada de la mano para protagonizar la primera boda real del siglo XXI. Él vistió uniforme militar, mientras que ella deslumbró con un diseño clásico creado por el modisto noruego Ove Harder Finseth, inspirado en el vestido que había llevado la reina Maud, bisabuela del príncipe, el día de su casamiento con el rey Haakon VII.

La imagen en el balcón de la flamante princesa heredera con su hijo (hoy con prisión domiciliaria) fue toda una novedad. La fiesta fue en el Palacio RealPool - Getty Images Europe

Como toque final, lució una tiara de diamantes de 1910, obsequio de sus suegros, quienes se habían convertido en un gran sostén durante los momentos más difíciles. Entre los ochocientos invitados, de los cuales sólo la mitad asistió al posterior banquete, hubo miembros de distintas casas reales europeas, soberanos y representantes de la realeza.

El 25 de agosto de 2001 se casaron en la Catedral de Oslo y celebraron con un banquete en el Palacio RealCORNELIUS POPPE - NTB scanpix
Un retrato oficial compartido por la Casa Real. Vestidos de gala, Mette-Marit decoró su diseño de Peter Dundas con la tiara que llevó el día de su casamiento y que está realizada en platino, oro blanco y diamantes agrupados para crear veintitrés margaritas en cuyos centros hay un diamante de talla brillantekongehuset

También estuvo presente Morten Berg, padre de Marius, el hijo de la novia. Con apenas 4 años, el niño participó como paje y, más tarde, acompañó a los recién casados al balcón del palacio para saludar al público, dejando una imagen inédita para la realeza. Los hijos de la pareja llegaron algunos años después: en 2004 nació la princesa heredera Ingrid Alexandra, y en diciembre de 2005, Sverre Magnus.

Durante el funeral íntimo de Harald V. El Rey y la princesa heredera encabezan el cortejo que incluyó a la princesa Marta Luisa con sus tres hijas, al príncipe Sverre Magnus, Marius Borg Høiby, y las reinas Mette-Marit y Sonia. El hijo mayor de la flamante Reina reapareció en el funeral íntimo de Harald V gracias a un permiso especial de la policíaLise √Öserud

En 2021, adelantándose a las celebraciones por sus veinte años de matrimonio, Haakon y Mette-Marit concedieron una entrevista a NRK en la que recordaron los inicios de su relación. “La brillante chica sureña me impresionó. Me gustaba hablar con ella y me sentía seguro cuando estábamos juntos. El hecho de que tuviera un hijo pequeño me hizo dar cuenta de que no tenía miedo a asumir ese tipo de compromiso y responsabilidad”, reveló el príncipe. Mette-Marit, por su parte, resumió aquellos primeros sentimientos con una frase sencilla: “Me vio. Me entendió. Y me abrazó”.

En junio se sometió a un trasplante por la fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018 y todavía continúa recuperándose. Por eso no acompañó a su marido en la jura ante el ParlamentoLise √Öserud
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