Publicado 31/08/2026 - 8:08 CEST•última actualización 8:28

Nepal enterró el lunes algunos de los cientos de cuerpos recuperados tras la devastadora riada que azotó la región del Himalaya la semana pasada, arrasando aldeas y causando una destrucción generalizada a su paso.

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En el distrito de Chitwan, en el centro-sur de Nepal, cientos de víctimas fueron enterradas en zanjas improvisadas que servían como tumbas provisionales, a la espera de su identificación. Esto provocó acusaciones por parte de los lugareños de que se estaban ignorando las tradiciones funerarias hindúes.

Funcionarios del Gobierno señalaron que la medida es necesaria debido a la gravedad de la situación, ya que se estima que las catastróficas inundaciones causaron la muerte de al menos 903 personas, cifra que podría aumentar drásticamente, dado que 4.247 personas más siguen desaparecidas.

Algunos de los cuerpos enterrados fueron arrastrados cientos de kilómetros por el río Bhote Koshi desde el epicentro de la inundación antes de ser recuperados en Chitwan.

Familias angustiadas abarrotaron los centros de rescate y los hospitales en busca de sus parientes desaparecidos, mientras que otras se enfrentaron a la ardua tarea de identificar cuerpos en morgues desbordadas.

Las autoridades llevaron a cabo el entierro provisional de cerca de 100 víctimas el sábado, según informaron funcionarios, mientras los equipos forenses luchaban por hacer frente a la situación. Un convoy de vehículos que transportaban cuerpos entró en una zona boscosa y frondosa, mientras una excavadora cavaba una amplia zanja en la tierra roja, ante la mirada de funcionarios y medios de comunicación.

Anil Thapa, inspector de Policía a cargo de la gestión de los cuerpos, indicó que se estaban tomando muestras de ADN a otros 50 cuerpos antes de su probable entierro el domingo.

La limitada infraestructura forense y la insuficiente capacidad de las morgues en el distrito dificultaron aún más los esfuerzos para gestionar la abrumadora cantidad de cuerpos recuperados tras el desastre, según informaron las autoridades.

La alta humedad y el calor sofocante aceleraron la descomposición, agravando la situación, ya que los expertos en salud advirtieron que dejar los restos expuestos podría aumentar el riesgo de enfermedades.

Mientras los supervivientes lidiaban con las consecuencias, las críticas a los entierros se intensificaron. Algunos residentes afirmaron que los fallecidos habían esperado días para recibir sus últimos ritos y que se les había negado la dignidad en la muerte. Familias que aún esperaban encontrar a sus parientes desaparecidos y algunas figuras públicas cuestionaron si las autoridades actuaron con demasiada rapidez.

El tema es particularmente delicado en Nepal, una nación predominantemente hindú donde tradicionalmente se incinera a los difuntos. Ruby Chaudhary, quien tiene dos familiares desaparecidos, afirmó que los entierros no deberían realizarse sin el consentimiento de las familias.

"Los difuntos merecen ser tratados con dignidad", dijo. "Nuestra tradición es incinerarlos a la orilla del río, rodeados de sus familiares más cercanos".

"La gente teme que esto pueda ser un entierro permanente, pero se trata solo de una gestión temporal", dijo Thapa. "Si alguien logra verificar la identidad posteriormente con la información disponible, podrá recuperar el cuerpo y realizar los ritos funerarios correspondientes".

Amrit Bahadur Rai, secretario de Relaciones Exteriores de Nepal, afirmó que el entierro temporal de cuerpos no identificados se llevó a cabo de acuerdo con los protocolos de gestión de desastres aceptados internacionalmente, incluidos los del Comité Internacional de la Cruz Roja.

"Las familias podrán cotejar los registros más adelante y se les permitirá exhumar los restos para realizar los rituales necesarios", declaró Rai en una rueda de prensa en la capital, Katmandú.

Fuentes adicionales • AP, AFP