14/09/2026
Actualizado a las 09:23h.
La forma en la que la sociedad se alimenta ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Cada vez más personas se alejan de los productos primarios y cada vez ganan más protagonismo las tiendas y supermercados. Especialmente, las grandes superficies que terminan imponiéndose incluso a los pequeños comercios.
Estos establecimientos aportan algunas ventajas como precios más ajustados normalmente y, sobre todo, una gran variedad de productos, algo contra lo que las pequeñas tiendas no pueden competir. Sin embargo, también tienen algunos puntos desfavorables.
Uno de esos contras es que, al ser espacios tan grandes, todos sus procesos se encuentran factorizados e industrializados. Por lo tanto, es mucho más difícil conocer el origen de los alimentos, algo a lo que cada vez más personas dan una mayor importancia.
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Este se ha convertido en un tema muy sensible actualmente, sobre todo para aquellos que sienten una conexión más directa y especial con el mundo animal. Estar más sensibilizados con este tema lleva a tener el bienestar animal cada más presente en nuestros actos cotidianos, incluido el llenado de la nevera.
Por ello, los clientes tienen cada vez un mayor interés en saber de dónde proceden la carne, la leche o el pescado que compran. Pero si hay un producto que en este caso se lleva la palma son los huevos. Cada vez más personas le preguntan a su supermercado de donde proceden los huevos que luego ven en sus lineales. Un debate en el que se ha visto inmerso de manera reciente el gigante nacional por excelencia: Mercadona.
¿De dónde proceden los huevos de Mercadona?
Tanto es así que la compañía valenciana ha decidido aclarar de manera pública cuál es el origen real de los huevos que comercializa. Una iniciativa con la que también pretende ahuyentar los bulos que han circulado alrededor de la empresa, lanzados por aquellos que pretenden desprestigiarla contando, supuestamente, verdades incómodas.
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El principal eje de debate eran las gallinas criadas en jaula. Respecto a esto, la empresa valenciana ha señalado que se encuentran en un proceso de cambio profundo que han definido bajo la premisa «estamos en plena transición».
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Lo primero que Mercadona ha dejado claro es que un cambio tan brusco no se puede llevar de la noche a la mañana. Más teniendo en cuenta la enorme cantidad de producto que mueve y comercializa una empresa tan grande. La estrategia actual pasa por eliminar la venta de huevos de gallinas enjauladas.
El objetivo es llegar, de forma progresiva, a un surtido que provenga al 100% de sistemas de cría alternativos, ya sean gallinas de suelo, camperas o ecológicas. Es lo que se llama la adopción del modelo 'cage-free'.
Sin embargo, esto no es gratis, ya que implica una reestructuración logística y económica masiva de sus proveedores actuales. Mercadona estima el gasto, o inversión, en unos 400 millones de euros, tal y como recoge el medio 'Directo al paladar'. Algunos de esos proveedores deben adaptar sus instalaciones y procesos productivos para cumplir con los estándares de bienestar que exige la nueva sensibilidad de los clientes. Pero, eso sí, sin comprometer la seguridad alimentaria ni encarecer el precio final.
El problema ahora de este gran cambio es encontrar el equilibrio entre las expectativas éticas de los clientes con los costes de producción. Mercadona considera que este proceso debe ser sostenible y responsable. Sin embargo, el riesgo es que, desechando producto y reduciendo la cartera de proveedores, se puede caer en problemas como el desabastecimiento o un encarecimiento desorbitado de un producto básico de la cesta de la compra hasta que el proceso esté más avanzado y estandarizado.
- Mercadona