Un nuevo día puede entenderse como el camino hacia un nuevo comienzo. El título de la nueva película del Hombre Araña, que llegará a los cines argentinos el próximo jueves y a otros 78 mercados de todo el planeta durante todo el próximo fin de semana, aparece como una señal de significativos efectos para la industria del entretenimiento.
Muchos esperan que este lanzamiento se convierta en el punto de quiebre de la larga tendencia negativa a la que viene exponiéndose el cine de superhéroes y particularmente todo el gigantesco universo cinematográfico (MCU, por sus siglas en inglés) con la marca Marvel.
Cuando Marvel (todavía hoy poderosa a pesar de todo lo ocurrido en los últimos años) se sumó a Disney el primer día de 2010 no había techo ni límites para la expansión de este mundo de aventuras fantásticas. El símbolo de este poderío era la atracción irresistible que ejercía cada una de sus nuevas historias en los cines. Hasta el último minuto y más allá.
Las escenas post-créditos que anticipaban todo lo que estaba por llegar, descubría algún secreto guardado de los episodios anteriores o sugería alguna conexión inesperada entre historias hasta allí separadas se convirtieron en un artefacto novedoso de la cultura pop que lograba cambiar tendencias ancestrales. Antes de que Marvel impusiera el bonus de alguna nueva y sorprendente revelación al cierre de los títulos finales, ¿quién era capaz de quedarse atornillado en la butaca de un cine esperando que concluyera esa interminable secuencia de créditos?
Nadie debe ser más consciente que los ejecutivos y responsables artísticos de Disney y Marvel de la fatiga que viene arrastrando el género desde hace un buen tiempo. Seguramente por eso eligieron como punto de partida de la soñada recuperación el reencuentro de la audiencia global con el personaje sin duda más querido de la enorme comunidad marveliana.
El Hombre Araña, encarnado aquí por séptima vez por Tom Holland, es en la iconografía de Marvel un “vecino amigable” (Friendly Neighbor) y “tu amigo y vecino”. El precoz superhéroe de barrio que al mismo tiempo sigue siendo (así lo vemos desde el comienzo de sus aventuras, cuando Tobey Maguire era quien vestía ese traje) el destinatario de la más famosa frase de toda la historia del estudio, aquello de que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Se lo dijo a un sorprendido Peter Parker el tío Ben (Cliff Robertson) en la primera aparición del personaje, allá por 2002, retomando un antiguo dicho clásico.
Marvel carga desde los orígenes esa consigna sobre su espalda y la llevó del comic impreso al cine alcanzando en los comienzos un éxito colosal. Ahora, el estudio tiene plena conciencia del nuevo significado que adquiere el término “responsabilidad”. En este momento equivale al compromiso de retomar un vínculo de confianza con el público que viene extraviado desde hace tiempo.
Lo peor que puede pasar con una película de este tipo es aburrir al espectador. Y eso es exactamente lo que Marvel recibió de sus últimos lanzamientos. The Marvels, Capitán América: un mundo feliz, Thunderbolts y, en menor medida, Los Cuatro Fantásticos: primeros pasos resultaron decepciones mayúsculas, y no solo en las boleterías.
Estos fracasos produjeron un quiebre. Ahora, en vez de mirar el calendario de los próximos estrenos y entusiasmarse con lo que viene, la audiencia empezó a levantar la vista hacia atrás y decir que todo tiempo pasado fue mejor.
Por eso, la vuelta del Hombre Araña, un personaje que entre sus pares todavía sostiene una dosis inusual de frescura y magnetismo, es tan importante. Y por eso también podríamos ver desde el lugar de una estrategia deliberada la coincidencia temporal entre la llegada de Spider Man: Un nuevo día a los cines y la presentación del primer anticipo de Avengers: Doomsday, cuyo estreno está previsto para el 17 de diciembre en los cines locales.
El regreso de los Avengers, siete años después del monumental éxito de Endgame, quiere ser para Marvel casi como el momento de un nuevo ejercicio fundacional. Después de medio centenar de lanzamientos y presentaciones (entre películas, series y proyectos animados), todo indica que el MCU decidió regenerarse con una vuelta a cierta esencia originaria, junto a un descarte fundamental.
El regreso a las fuentes aparece representado en la resurrección (literal) de Steve Rogers, el Capitán América original que se había despedido del MCU con todos los honores en el final de Endgame y ahora está de vuelta con el mismo rostro de siempre (Chris Evans) tal como se ve al final de los dos minutos y medio del primer trailer de Doomsday.
También regresan los hermanos Anthony y Joe Russo, artífices de las dos películas previas de los Avengers (Infinity War y Endgame), ahora a cargo como directores de Doomsday y del siguiente episodio, continuación directa de lo que veremos en diciembre. Estamos hablando de Secret Wars, para cuyo estreno en los cines argentinos habrá que esperar exactamente un año: el 16 de diciembre de 2027.
Detrás de todo este ordenamiento cronológico ya definido aparece una rigurosa planificación a largo plazo diseñada por la mesa chica de Marvel, encabezada por su productor jefe de toda la vida, Kevin Feige. El hombre de la infaltable gorrita y además presidente de Marvel Studios dijo hace pocos días una frase sorprendente: “Estábamos en una sala de reuniones de Marvel Studios planeando películas hasta 2042. ¿Llegaremos a 2042? ¿Quién sabe? Pero así es como abordamos y planificamos la gran cantidad de historias potenciales en los cómics. Estamos en constante cambio y evolución, pero tener cierta guía nos ayuda a actuar con más propósito”.
Esta definición a largo plazo exige pasos y decisiones inmediatas muy cuidadosas para frenar el desgaste de tantos recientes pasos en falso. A mediados de abril, invitado a un festival de cine en Escocia, Joe Russo contó por primera vez que él y su hermano están trabajando en una versión reeditada de Avengers: Endgame que se estrenará en septiembre.
“Es de vital importancia reestrenar esta película y lo haremos con metraje que se sitúa en la historia de Doomsday que hemos añadido a Avengers: Endgame. Es la oportunidad para crear un puente de Endgame a Doomsday de una manera única”, explicó. Lo que los Russo quieren hacer es conectar directamente ambas películas y continuar la historia con una perspectiva que, al mismo tiempo, funcione como una suerte de relanzamiento completo del MCU.
¿Qué caracterizaría a esta próxima y nueva fase? En principio, hacer de cuenta que las películas que se estrenaron en los últimos siete años, entre Endgame y Doomsday, resultan irrelevantes para el futuro del MCU. Esto quiere decir, en otras palabras, que Marvel está dispuesto a despedirse definitivamente de la idea del Multiverso, que en los hechos resultó mucho más nociva que beneficiosa.
Visto desde esta perspectiva, Spider Man: un nuevo día aparece como una suerte de prólogo del gran plato fuerte, Doomsday, que Marvel prepara para proclamar el final de una etapa y el comienzo de otra. Pero no se tratará de una etapa cualquiera, sino lo que el estudio imagina como un reencuentro a lo grande con la audiencia perdida.
Si todo esto se confirma, Marvel habrá encontrado una oportunidad inmejorable para corregir errores y encaminar el rumbo desde el reconocimiento de un escenario muy desfavorable, complicado todavía más en los últimos años.
Hay más de una razón para entender esta crisis. Al desinterés del público por la insistencia en la fórmula del Multiverso (disparadora indiscutible de toda la fatiga que sufre hoy el género) se agregó la necesidad de reparar el daño provocado por la caída en desgracia del actor Jonathan Majors, cuyo ostracismo se profundizó después de haber sido declarado culpable de varios cargos de agresión y abuso contra su ex pareja.
Majors se enfrentó a esta realidad casi en el mismo momento en que Marvel proyectaba su encumbramiento como Kang, que iba a ser el gran villano de la siguiente fase del MCU. Ahora, ese lugar lo ocupa Robert Downey Jr., que pasó de ser uno de los héroes más admirados del MCU en Infinity War y Endgame (como Tony Stark-Iron Man) a instalarse en el lado oscuro de ese universo a partir de Doomsday (como el Doctor Doom).
Para que todo esto suceda y se ponga en marcha la nueva maquinaria todavía habrá que atravesar las últimas etapas de la saga del Multiverso. Esto es lo que sugiere, según algunos anticipos, la trama de Un nuevo día. Allí veremos a Peter Parker experimentando el impacto de haber recuperado su anonimato y transformarse en un completo desconocido para MJ (Zendaya) y Ned (Jacob Batalon).
En este nuevo escenario, nuestro héroe arácnido se las ve con viejos aliados (el Hulk de Mark Ruffalo) y nuevos adversarios como Punisher (Jon Bernthal) y Scorpion (Michael Mando). Marvel se reserva algunas apariciones sorpresa.
Los fans del Hombre Araña, un personaje que siempre se destacó por formar parte del universo central de las películas de Marvel, pero conservando cierta autonomía, también imaginan a partir de los giros de esta historia una proyección a mediano y largo plazo con otros capítulos que no tardarán en escribirse. En ese sentido, la muy buena repercusión de la versión animada (genéricamente conocida como Spider Verse) alienta expectativas de una expansión todavía mayor a la que hoy tiene. Son muchos los fans que sueñan con transformar a Miles Morales algún día en un personaje de carne y hueso.
Mientras tanto, Marvel y Disney se entusiasman con algunos números de reciente aparición. El primer anticipo de Avengers: Doomsday obtuvo nada menos que 503 millones de visualizaciones en sus primeras 24 horas en las redes. Quedó segundo entre los lanzamientos en su tipo más vistos de todos los tiempos, solo superado por... el trailer de Spider Man: un nuevo día (719 millones).
Aunque faltan cinco meses para el estreno de Doomsday, la venta anticipada de entradas lanzada por Disney ya recaudó solo en Estados Unidos casi 20 millones de dólares. Variety informó que las funciones en formatos preferenciales (Infinity Vision, suerte de variación del formato IMAX concebida por Disney) para los dos primeros días de estreno (17 y 18 de diciembre) ya están agotadas en el mercado norteamericano. Y las proyecciones de preventa duplican la cifra colosal (211 millones de dólares) alcanzada en igual lapso por Deadpool & Wolverine, el último gran éxito del estudio.
Marvel y Disney confían en lo que dijeron hace pocos días los hermanos Russo. Para ellos no hay tal cansancio o fatiga del público frente al cine de superhéroes, sino “una gran brecha generacional en la forma en que consumimos medios”. De un lado, dicen, están quienes se acostumbraron desde siempre a programar su salida al cine, inclusive con holgada anticipación. Y del otro, los más jóvenes, que hacen varias cosas al mismo tiempo, se alimentan de memes, frases de 100 caracteres a lo sumo o videos de 10 segundos en las redes”.
La propuesta es superar esa brecha, integrar públicos y recuperar la generación de expectativas presentando bajo un mismo techo a personajes de diferentes generaciones y capas de superhéroes de Marvel, desde el profesor Charles Xavier (Patrick Stewart) de los históricos X-Men hasta el casi inédito Gambit de Channing Tatum, pasando por Thor (Chris Hemsworth), Bucky Barnes (Sebastian Stan), Ant Man (Paul Rudd), Yelena Belova (Florence Pugh) y Vanessa Kirby (Sue Storm), entre muchos otros.
¿Y después? Quizás más de los Cuatro Fantásticos, de los Thunderbolts, de Pantera Negra, la aparición por fin del Blade de Mahershala Ali (el mayor fracaso de un lanzamiento de Marvel, admitido por el propio Feige), Armor Wars, Shang Chi, Daredevil... Para todo este nuevo comienzo, dicen en Marvel, hay tiempo hasta 2042.
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