Los activos financieros de la Argentina culminaron el noveno mes de 2026 con un marcado deterioro en todas sus líneas. El escenario bursátil arrojó fuertes retrocesos para las acciones locales, a la par de un salto superior al 18% en la prima de riesgo soberano. La combinación de menores niveles de actividad económica a nivel doméstico y mayores exigencias de tasas en el plano internacional golpeó de lleno las valuaciones corporativas y de la deuda pública.

En medio de las tensiones en los mercados de renta variable y fija, el sector cambiario transitó el período con extrema tranquilidad. El presidente Javier Milei ingresa de esta manera a un período clave de su gestión con el dólar bajo control, de cara a un cuarto trimestre de 2026 que servirá de base económica para el año electoral y para el tránsito de sus aspiraciones de reelección. Esta dinámica del peso convivió con el ingreso sostenido de divisas por parte del sector energético y con el cierre de la tercera revisión del programa vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Fuera de las fronteras nacionales, Wall Street también atravesó jornadas de alta volatilidad y ajustes en sus principales indicadores de referencia. Los datos de inflación en Estados Unidos, sumados al persistente nivel de los rendimientos de los bonos del Tesoro, condicionaron el apetito por el riesgo global e impactaron de forma directa sobre los activos de mercados emergentes como la Argentina


Riesgo país y bonos


El indicador de riesgo país elaborado por la banca JP Morgan registró un salto del 18,6% a lo largo de septiembre y cerró el mes en los 607 puntos básicos. El avance mensual alejó las expectativas gubernamentales de quebrar la barrera de las 400 unidades para facilitar un eventual retorno a los mercados internacionales de crédito.

En el segmento de renta fija, los títulos soberanos en dólares (US$) sufrieron fuertes correcciones a la baja. El bono AL35D lideró las pérdidas con un desplome mensual del 7,6%, en compañía de las caídas del AL41D (7,0%) y el AE38D (6,3%). Los instrumentos más operados de la plaza, como el AL30D y el GD30D, anotaron retrocesos más moderados del 1,5%.

En contrapartida, los títulos emitidos en moneda local lograron sortear el pesimismo inversor, con avances del 3,6% para el TX28 y del 2,4% para el TX26.

Respecto a la suba del riesgo país, Javier Milei lo atribuyó al escenario financiero global y a la incertidumbre respecto al futuro de la economía: «La tasa de interés está influída por lo que está sucediendo en el exterior. Por otro lado, la máquina de impedir y los que quieren que se rompa todo, influyen en el riesgo país. Lo que nosotros tenemos que hacer es sostener las reformas estructurales», afirmó.

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Qué pasó con el Merval y los títulos locales en Wall Street


El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires profundizó su deterioro con una contracción del 7,1% en moneda local durante septiembre, mientras que medido en dólares retrocedió un 8,4% y acumula una pérdida del 13% desde el inicio de 2026.

De esta forma, el panel local quedó visiblemente rezagado en el marco de una región donde el optimismo electoral impulsó a las acciones en países como Colombia, Brasil y Perú.

Según reportó Bloomberg Línea, el economista de la corredora Intervalores, Federico Desprats, explicó que los activos locales carecen de catalizadores de peso, con una disminución del volumen operado y una inclinación de los inversores hacia los títulos internacionales. Por su parte, Martín Polo, director de la consultora Polomics, explicó que, si se excluye a la energía, el S&P Merval luce débil ante inversores que prefieren aguardar mientras persistan los controles cambiarios.

El sector bancario traccionó la caída a raíz del aumento de la morosidad y un negocio crediticio estancado, con pérdidas del 16,5% para el Grupo Supervielle, del 14,0% para Banco Macro y del 13,4% para Grupo Financiero Galicia.

Fuera del ámbito energético, la única acción importante que registró ganancias en el año fue Telecom Argentina, con una suba del 5% impulsada por actividades de fusiones y adquisiciones.

La gran excepción del mercado recae sobre el sector hidrocarburífero, impulsado por Vaca Muerta y los precios globales. En el segundo trimestre, la producción de shale de la estatal YPF se disparó casi un 50% a nivel interanual, lo que explica que sus acciones acumulen un salto del 48,4% desde enero.

Ricardo Giménez, gestor de carteras de Bull Market Brokers, detalló que el desempeño energético responde a los precios disparados por el conflicto en el estrecho de Ormuz y a fundamentos sólidos de las empresas que aumentan producción y generan flujo de caja positivo, al tiempo que advirtió que existen pocos catalizadores para el resto del Merval si persiste el riesgo político y la actividad económica sigue débil.

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El dólar, en calma


Pese a la tensión financiera en las pizarras accionarias, el mercado cambiario operó prácticamente sin sobresaltos para la administración libertaria, cuyo objetivo central es mantener el tipo de cambio a rienda corta.

El dólar oficial cerró el mes en $ 1.540, con una suba de apenas el 0,7% en su valor. Las alternativas financieras exhibieron una pasividad similar: el dólar mayorista avanzó un 0,6% ($ 1.517), el dólar MEP sumó un 0,5% ($ 1.542,56) y el Contado con Liquidación ajustó un 1,5% ($ 1.619,12).

Este escenario comprimió las brechas a un 0,20% frente al MEP y un 5,10% frente al CCL. Sin embargo, cada vez que se enfrenta a una situación de estrés no ahorra en intervencionismo, según apuntó el periodista Roberto Pico, quien destacó que analistas señalaron que el viernes pasado -día en que se fijaba el precio de un bono atado al tipo de cambio- el Tesoro vendió U$S 20 millones para contener el precio mayorista.


El Gobierno incumplió la meta fiscal con el FMI: qué pasó con las reservas del BCRA


El cierre bursátil de septiembre coincidió con la culminación de la misión técnica del Fondo Monetario Internacional encabezada por Joyce Wong. El equipo económico nacional solicitará un «waiver» al organismo a causa del incumplimiento de la meta de superávit fiscal correspondiente al primer semestre.

Hasta junio, el Estado logró un saldo primario de $6,29 billones frente a los$ 6,86 billones exigidos. Según reportó Infobae, Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), precisó que el Gobierno quedó «$570.000 millones por debajo de la meta del 30 de junio«. Este desvío se produjo incluso luego de que el FMI flexibilizara las pautas iniciales y aplicara una reducción de $ 1,60 billones en el objetivo fiscal.

A pesar del revés en las cuentas públicas, la administración cumplió la meta de reservas internacionales. El BCRA cerró con una variación acumulada de -US$ 3.111 millones frente a una exigencia de -US$ 8.600 millones. Este logro también requirió una fuerte flexibilización previa por parte del Fondo, que recortó la meta en US$ 11.800 millones. Sin ese perdón estadístico, Letcher advirtió que al Gobierno le habrían faltado US$ 6.311 millones para cumplir.

A su vez, el viernes pasado la Argentina pagó un vencimiento de US$ 800 millones al organismo, lo que hizo caer las reservas brutas a US$ 47.000 millones y los depósitos del Tesoro a US$ 1.400 millones.

De cara a eventuales escenarios de volatilidad electoral, el ministro de Economía Luis Caputo pronosticó un fuerte fortalecimiento de las arcas. «Las compras de reservas conservadoramente van a estar en el orden de los US$ 20.000 millones. Si logramos mantener el ritmo de compra con el que venimos, ese número puede ser de US$ 25.000 millones o US$ 30.000 millones», aseguró el funcionario.

El equipo económico calcula poseer un poder de fuego de US$ 75.000 millones para contener corridas, cifra que surge de sumar las compras genuinas junto con el swap de China (US$ 20.000 millones), un swap con Estados Unidos (US$ 20.000 millones) y unos US$ 15.000 millones para intervenir en el mercado de dólar futuro.


Contexto internacional: qué pasó en Wall Street en septiembre


El clima adverso para los activos domésticos se retroalimentó con una renovada ola de volatilidad en Wall Street. El índice S&P 500 cedió un 0,25% en la última rueda en un marco donde el índice de gastos de consumo personal en Estados Unidos (excluyendo alimentos y energía) aumentó un 0,2% en agosto.

David Russell, de TradeStation, consideró que el dato representa «una buena noticia para los inversores preocupados por el reciente aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, y refuerza la idea de no subir las tasas en octubre», aunque aclaró que las cifras no reflejan el impacto reciente del aumento del diésel.

En la misma línea, Bret Kenwell, de eToro, indicó que la batalla contra la inflación en Estados Unidos está lejos de terminar, pero destacó que los números marcan la dirección correcta. Kenwell apuntó que un descenso del crudo aliviaría la presión y adelantó que el próximo informe de empleo y la temporada de resultados revelarán si la resiliencia económica se mantiene.

Finalmente, Krishna Guha, de Evercore, concluyó que la revisión inflacionaria otorga a la Reserva Federal cierto «margen de maniobra» para evitar un alza de tasas en octubre, aunque los sólidos datos de crecimiento mantienen el debate abierto sobre el rumbo definitivo del banco central estadounidense.