Mujer con el cabello castaño sentada en una silla de madera con los brazos extendidos y las palmas sobre una mesa.

Un cambio simple en la rutina diaria podría mejorar la firmeza de la piel después de los 50 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La flacidez de la piel después de los 50 años se combate con entrenamiento de fuerza usando el propio peso corporal, según la Clínica Mayo y la Escuela de Salud de Harvard.

El fenómeno ocurre porque el músculo pierde masa con la edad y deja de sostener la piel desde adentro.

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La solución, respaldada por evidencia clínica, son tres movimientos —sentadilla, flexión de brazos y plancha o puente de glúteos— que se ejecutan en casa, sin equipo, en sesiones de 20 a 30 minutos, al menos dos veces por semana.

Mujer con chaqueta oscura y pantalón gris apoyando ambas manos sobre una pared blanca en una sala.
Especialistas coinciden en que no se necesita equipo ni gimnasio para fortalecer la piel con la edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Andrew R. Jagim, director de investigación en medicina deportiva de Clínica Mayo, señala que “depende de tus niveles de actividad previos, puedes seguir generando músculo hasta tus 80 años y más”.

La pérdida de masa muscular relacionada con la edad, agrega la institución, puede llegar a un 5% por década en personas físicamente inactivas.

Una mujer de unos 65 años, con ropa deportiva azul y gris, está de pie frente a una silla de madera, con las rodillas ligeramente dobladas y los pies separados.
Clínica Mayo documentó en un estudio de 16 semanas que el entrenamiento de fuerza aumenta el grosor de la dermis. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Escuela de Salud de Harvard detalla el primer ejercicio de la rutina: la sentadilla apoyada en una silla. Se ejecuta así:

Harvard advierte que a mayor tiempo bajo tensión durante el descenso, mayor es el trabajo muscular exigido.

Mujer con sudadera marrón y leggings grises sentada en una silla de madera. Apoya las manos en una mesa de madera, con la boca fruncida exhalando.
Una silla puede ser el complemento ideal para hacer ejercicio en casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El segundo movimiento trabaja brazos, pecho, hombros y core al mismo tiempo. La versión de bajo impacto, sugerida por la Escuela de Salud de Harvard para quien inicia, se realiza contra una pared:

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Una mujer con ropa deportiva y el cabello recogido apoya sus manos en una pared verde en dos secuencias de flexión de brazos.
La flexión de pared, según Harvard, es el punto de entrada antes de progresar a superficies más bajas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) coincide en incluir la flexión contra la pared como punto de entrada antes de progresar hacia superficies más bajas, como un mueble o el piso.

El tercer ejercicio se enfoca en el core, zona donde la piel del abdomen suele perder firmeza. La Escuela de Salud de Harvard describe la plancha modificada desde una posición de manos y rodillas:

Una mujer con camiseta sin mangas y mallas verdes realiza un ejercicio apoyada en rodillas y manos sobre una esterilla negra.
El Sistema DIF recomienda practicar ejercicios de peso corporal de tres a siete días por semana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como alternativa, el puente de glúteos —acostado boca arriba, con rodillas flexionadas y pies apoyados— permite elevar la cadera y sostener la contracción antes de bajar con control, un movimiento que Harvard clasifica como accesible para cualquier nivel físico.

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La consistencia semanal, más que la intensidad de una sola sesión, es el factor que las tres fuentes señalan como determinante para observar cambios en el tono muscular y la firmeza de la piel.

Mujer de cabello gris, de unos 60 años, en esterilla azul, realizando puente de glúteos con rodillas dobladas y caderas elevadas, en una habitación luminosa.
El puente de glúteos es accesible y fortalece el abdomen. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación publicada en Scientific Reports y difundida por Clínica Mayo documentó una intervención de 16 semanas en la que el entrenamiento de resistencia aumentó el grosor dérmico y mejoró la elasticidad de la piel en los participantes.

Una mujer de cincuenta años, de pelo gris y ropa deportiva, levanta su camiseta gris para mostrar sus abdominales definidos en un parque.
La pérdida de masa muscular por inactividad puede alcanzar 5% por década, según Clínica Mayo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mecanismo identificado fue una reducción de factores inflamatorios en circulación, lo que favoreció la producción de colágeno en la piel.

El DIF, dependencia del gobierno federal mexicano, publicó una guía para prevenir sarcopenia —la pérdida progresiva de masa muscular— que recomienda iniciar cualquier rutina de fortalecimiento con el peso corporal en tronco y piernas, antes de sumar pesas.

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Una mujer de mediana edad con cabello gris realiza un abdominal cruzado sobre una colchoneta gris en una sala de estar, con un sofá y una ventana al fondo.
La pérdida de firmeza en la piel tiene una causa muscular que puede revertirse con constancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El documento del DIF establece que estos ejercicios deben practicarse de forma regular, de tres a siete días por semana, comenzando con sesiones de 20 minutos.

Solo después de dominar los movimientos básicos se recomienda, si la persona se encuentra interesada, incorporar pesas pequeñas de 500 gramos para el trabajo de brazos.