Ana López García
Actualizado Miércoles, 23 septiembre 2026 - 01:54
"Si no tienes trabajo, no puedes casarte, no puedes buscar tu futuro, no puedes hacer un proyecto profesional, ni ayudar a tu familia ni viajar. La vida es demasiado cara", explica Mohammed (nombre ficticio), un joven diplomado en control de gestión de Tetuán, en el norte de Marruecos. Como Mohammed, miles de jóvenes de la Generación Z se encuentran sin empleo o con trabajos en negro que no les permiten vivir.
Esta situación ha desencadenado un movimiento social, la GenZ212. Con miles de seguidores en las redes, en 2025 consiguieron salir a las calles de las principales ciudades marroquíes para denunciar la situación de precariedad de la juventud en el país. Con su lema, "dignidad, justicia y libertad", declaran que los principales partidos políticos no piensan en los intereses de los ciudadanos y denuncian la corrupción y el coste de la vida. Sus reivindicaciones se han convertido en algunos de los principales temas de la campaña electoral. Las elecciones se celebran hoy.
La economía marroquí crece a buen ritmo, un 4,9% del PIB, y las inversiones en infraestructuras son estratosféricas, como ha demostrado la planificación de los estadios para el Mundial de Fútbol de 2030. "Los resultados macroeconómicos son reales y visibles. Todo el mundo es capaz de ver los resultados de estos avances y de este desarrollo, pero a nivel macroeconómico", afirma Ennmer, profesora de Geopolítica y Negocios Internacionales en la Universidad Global Business Environment, Université Abdelmalek Es-Saadi, en Tetuán. Marruecos ha conseguido crecer, invertir y modernizar su economía, pero ese crecimiento no está generando suficientes empleos, especialmente empleos formales y para jóvenes y mujeres.
Entre 2000 y 2024, Marruecos creó de media 215.000 empleos menos al año de los necesarios para mantener estable la tasa de empleo, según el Banco Mundial. Este país del Magreb lleva décadas manteniendo una elevada tasa de inversión, superior al 30% del PIB en determinados periodos, tanto pública como privada. El PIB marroquí crece gracias a esta inversión en carreteras, puertos, fábricas e infraestructuras, pero esa inversión no consigue aumentar proporcionalmente la productividad de la economía y, por tanto, generar empleos. Además, el crecimiento del empleo está concentrado especialmente en las grandes ciudades y en los servicios, mientras que las zonas rurales están perdiendo empleo agrícola.
"La gente comprende que hay una evolución, la percibe y constata. Hoy necesita ver la traducción de ese desarrollo en su vida cotidiana, en el poder adquisitivo, en la estabilidad del empleo y en unos servicios públicos de calidad", afirma Ennmer.
Ante la demanda de la mejora de la calidad de vida, el Ministro delegado del Presupuesto y Presidente de la Federación de futbol de Marruecos, Fouzi Lekjaa anunció que se habían invertido 280.000 millones de dírhams (unos 25.900 millones de euros) en mejorar el nivel de vida de la población . Esto generó una gran polémica ante la nefasta situación de los ciudadanos que no comprendían cómo esa inversión no se había visto reflejada en sus bolsillos. Lo que llevó a la asociación Transparency Maroc a pedir al Gobierno explicaciones sobre los sobre el impacto de esa inversión.
En este contexto, la Generación Z exige también medidas urgentes reales ante un empleo escaso y un coste de vida creciente: un tope a los precios de productos básicos como el pan, ayudas a los más vulnerables, un salario mínimo digno y pensiones que permitan vivir. "Las principales preocupaciones de la juventud marroquí son el empleo, en particular para los jóvenes titulados, y la adecuación entre la formación y las necesidades reales del mercado. Quieren formarse para responder al mercado de hoy y estar al día en términos de competencias", explica Ennmer.
Otra de las grandes demandas es en el ámbito sanitario. El país ha ampliado considerablemente la cobertura sanitaria hasta el 80% de su población, pero persisten desigualdades importantes en el acceso a la atención, falta de personal sanitario, financiación insuficiente y una distribución muy desigual de los recursos. Marruecos sigue teniendo menos médicos por habitante que la media regional y las zonas rurales están particularmente afectadas por la falta de médicos y de transporte sanitario que una mayoría de la población no puede pagar.
Las reivindicaciones en materia de salud de la GenZ212 exigen llevar el sistema marroquí a estándares internacionales, dotar a los hospitales regionales de equipamiento médico adecuado, abaratar medicamentos, ofrecer tratamiento gratuito a personas con discapacidad y ampliar de forma efectiva la cobertura del seguro médico integral.
Estas demandas también han entrado en la campaña electoral de los principales partidos. La coalición de Gobierno, la Reagrupación Nacional de Independientes (RNI) y el Partido Autenticidad y Modernidad han centrado su campaña en convencer a la población de que van a poder crear más empleo, aumentar el poder adquisitivo y mejorar los servicios públicos, además de continuar las reformas en sanidad y educación.
El problema es que el RNI ya prometió crear un millón de empleos en 2021 y no lo ha conseguido. Ahora, en su plan para 2026-2031, vuelve a fijar el mismo objetivo. "No hay confianza en el Gobierno marroquí porque en las últimas elecciones dijo que podía crear más oportunidades de empleo para los jóvenes", explica Mohammed. El joven ha perdido la confianza en las instituciones y en la posibilidad de que algo cambie con las elecciones. Sus hermanos pequeños también quieren marcharse del país: "Aquí no hay futuro", sentencia.