Es la historia de una familia elegida. De cuatro amigos que formaron un grupo y que, casi 45 años después, aseguran estar viviendo el mejor momento de su vida. Los Hombres G hicieron un alto en su gira para presentar este jueves su documental, ‘Los mejores años de nuestra vida’, en el Festival de Televisión de Vitoria (FesTVal), justo el día en que la producción llegaba a Movistar Plus después de su estreno en cine hace pocos meses.
“Los mejores años de nuestra vida son estos”, afirmó David Summers durante la presentación. El cantante sitúa en los últimos ocho o diez años el momento más extraordinario de una trayectoria que arrancó en los ochenta, cuando Los Hombres G se convirtieron en uno de los mayores fenómenos musicales y sociales de la década. Ahora llenan estadios, agotan entradas en minutos y mantienen una intensa actividad internacional que les lleva a preguntarse dónde está su techo.
Dirigida por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, la película recorre la trayectoria de una de las bandas más trascendentes de la música española, responsable de poner banda sonora a varias generaciones con canciones como ‘Devuélveme a mi chica’, ‘Marta tiene un marcapasos’ o ‘Venezia’. Pero no se limita a los éxitos: se adentra en los hombres que hay detrás del grupo, sus vínculos, diferencias, separación y reencuentro, los sacrificios personales y la forma en que han conseguido mantenerse unidos durante más de cuatro décadas.
“Nosotros mismos tampoco queríamos hacer el típico documental de la historia de un grupo de rock español”, explicó Summers. Querían algo diferente: “No un documental sino una película emocionante”, en la que pudieran contar cosas que nunca habían contado y mostrar quiénes son también como seres humanos”.
“Éramos amigos antes que músicos, y creo que el documental habla precisamente del valor de la amistad, del compañerismo y de la unidad”
Para Summers, la clave está en la amistad. “La base de nuestra, digamos, de lo que nos pasa, del éxito que hemos tenido, no solo profesionalmente sino también personalmente, es nuestra amistad”. Una relación que comenzó en la adolescencia y que les ha llevado a recorrer el mundo con sus canciones y a hacerse mayores juntos.
“Ahora somos cuatro sesentones que llevamos disfrutando de nuestro trabajo, que es la música, pues más de 43 años y con la misma ilusión que siempre, o más todavía que nunca”, afirmó. La banda se encuentra inmersa en una gira que les llevará a México y Estados Unidos, entre otros destinos.
“Hemos tenido un gran pasado, una historia muy bonita, un recorrido impresionante, pero efectivamente estos últimos años estamos en un momento inigualable que no hemos vivido ni siquiera en los ochenta”, sostuvo Summers. Entonces fueron un fenómeno de fans y sociológico; hoy llenan grandes recintos y estadios. “Realmente, pues, por la edad que tenemos y la trayectoria que tenemos, deberíamos estar en un momento ya casi de retirada, y es todo lo contrario. Es que no sabemos qué techo tiene esto”.
El documental también se detiene en aquella explosión de popularidad y en cómo cuatro jóvenes que no habían previsto semejante éxito aprendieron a convivir con él. “Gracias al sentido de humor conseguimos gestionar esa locura que era nuestra vida al principio”, recordó Summers.
La fama llegó a impedirles incluso salir con normalidad a la calle, pero reírse de lo que les ocurría les ayudó “a llevar todo esto y a no perder la cabeza”. Tampoco las críticas consiguieron apartarles de su camino. “No las leíamos. Intentábamos vivir de espaldas a todo eso”, afirmó Summers. Y resumió su filosofía: “Los que están en contra ni siquiera existen en nuestro universo”.
Javier Molina comparte esa visión. Para el batería, Los Hombres G nunca fueron un producto fabricado para explotar el fenómeno adolescente. “Nosotros éramos todo lo contrario, unos chavales que llevábamos todo el día de cachondeo, y que de pronto nos vimos con eso encima”. El éxito, sostiene, llegó de forma natural.
También esa naturalidad atraviesa el relato de la separación del grupo. “Éramos amigos antes que músicos”, recordó Molina. Por eso, aunque la ruptura trajo distancia y algún problema, el documental acaba poniendo el foco en “el valor de la amistad, del compañerismo, la unidad, el estar todos juntos a una”.
“Ahora somos cuatro sesentones que llevamos disfrutando de nuestro trabajo más de 43 años y con la misma ilusión que siempre, o más todavía que nunca”
Rafa Gutiérrez Muñoz pone el acento en la cara menos conocida de la historia: la que queda fuera de los escenarios. Frente a la imagen de éxito, giras y diversión, la película muestra los sacrificios personales de una carrera tan larga. “Hay muchas cosas que a lo largo de la carrera sacrificas como persona por tu trabajo”, explicó. “Se ve toda la parte no tan bonita”, señaló.
Daniel Mezquita reivindica, por su parte, la capacidad del grupo para relativizar lo que estaba sucediendo a su alrededor. “Nunca nos tomamos en serio nada. El trabajo sí, por supuesto, porque es lo que más nos gustaba, pero nos reíamos de lo que nos estaba pasando”. Una actitud que les ayudó a afrontar un éxito repentino e inesperado.
El paso del tiempo es otro de los grandes protagonistas de la película. “Te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo cuando te lo estás pasando bien”, afirmó Summers. Al verla, lo primero que pensó fue en sus compañeros: “Cómo quiero yo a estos tíos. Qué bien lo hemos pasado y qué vida más acojonante hemos tenido. Ha sido un privilegio poder compartir con ellos tantas sensaciones, tantas emociones, tantos viajes”. Y ante semejante recorrido, solo le queda una pregunta: “Lo que no entiendo es cómo estamos vivos todavía”.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. En la actualidad en las secciones de Series, Televisión y Gente