Las compras de enero a julio de 2026 se acercan a los 19.000 millones de euros, lideradas por Iberdrola, Santander, Amadeus, Enagás o Acciona.

Las empresas españolas van camino de batir en 2026 su récord de adquisiciones en el extranjero desde la crisis financiera, como resultado de la ofensiva lanzada por varios grupos del Ibex para consolidar sus posiciones en varios mercados o abrir nuevas vías de negocio.

Según datos recopilados por el servicio de información de London Stock Exchange Group (LSEG), entre enero y junio de este año las firmas con sede en España han anunciado compras en otros países por 21.513 millones de dólares (unos 18.700 millones de euros), cifra que supera en un 51% la del mismo periodo de 2025.

Entre las transacciones más destacadas figuran el acuerdo alcanzado por Santander para adquirir el banco estadounidense Webster Financial y el de Iberdrola para tomar el 80% de la distribuidora eléctrica finlandesa Caruna.

Dos décadas después

La cifra total de operaciones supone un récord para las inversiones foráneas del Ibex desde 2006. Ese año y los precedentes, compañías como Telefónica, Iberdrola, Ferrovial y Santander ejecutaron grandes adquisiciones (varias por encima de los 10.000 millones de euros), principalmente en el Reino Unido.

La crisis financiera y la posterior del euro obligaron a que los grupos se concentraran en reducir deuda, por lo que las compras en el exterior se redujeron en número e importe.

En la última década, el año de más actividad fue 2021, cuando durante la recuperación económica tras la pandemia del Covid y con los tipos de interés a cero hubo compras españolas en el extranjero por 23.000 millones de dólares, gracias sobre todo a la expansión en esa época de Cellnex.

Por tanto, teniendo en cuenta que los grupos españoles ya han anunciado compras internacionales por 21.000 millones de dólares en los siete primeros meses de 2026, bastarán compras por otros 2.000 millones de dólares en los próximos cinco meses para batir el registro de 2021 y sellar la mayor ofensiva internacional en veinte años.

Telefónica y Naturgy son candidatos a realizar alguna adquisición o fusión en el exterior, por ejemplo. En el ámbito de las renovables, la gestora española de fondos Qualitas Energy forma parte de un consorcio que negocia la compra de Lightsource, la división de generación eléctrica solar de la petrolera británica BP.

Las transacciones españolas en el exterior anunciadas en lo que va de año siguen estando dominadas por el deseo de consolidar posiciones y ganar escala en determinados países. El caso más claro es Santander, que crece en Estados Unidos con Webster y que acaba de lanzar una opa para comprar las participaciones de los minoritarios en su filial brasileña.

Acciona, por su parte, ha comprado el 80% del contratista Vertical Earth, con sede en Atlanta, para reforzarse en el mercado de infraestructuras en Estados Unidos.

Telefónica, a través de su sociedad conjunta con Liberty Global en Reino Unido, ha comprado el operador de fibra Netomnia para complementar su red actual.

Nuevos horizontes

Pero también empiezan a llegar operaciones para abrir nuevos mercados. Iberdrola, que en años anteriores se centró en reforzarse en países como Estados Unidos, Reino Unido o Brasil, va a entrar en Finlandia con la compra de la distribuidora eléctrica Caruna.

Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; Ana Botín, presidenta de Santander, y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona.
Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; Ana Botín, presidenta de Santander, y José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona.

Enagás se ha estrenado en Francia con la adquisición del 31,5% del operador de infraestructuras gasistas Teréga.

Ante los cambios tecnológicos, también empiezan a producirse adquisiciones destinadas a contar con nuevas aplicaciones. Amadeus ha pactado la compra de la firma francesa Idemia Public Security (IPS), especializada en reconocimiento biométrico, para integrarla con su servicio de reservas de viajes.

Uno de los motivos de la nueva ofensiva internacional de estas compañías es que apenas pueden crecer en España (por motivos de competencia) y ahora cuentan con una financiación asequible (las cotizaciones del Ibex están en máximos y la deuda está relativamente barata) para ejecutar adquisiciones en otros países de activos con valoraciones inferiores a las que ahora disfrutan los grupos españoles.

Además, las empresas han contado con pulmón financiero para las adquisiciones al tratar de mantener saneados sus balances durante los últimos años, en algunos casos con la venta de activos en países que ya no consideran estratégicos, como Telefónica en buena parte de Hispanoamérica.

Pendientes de Europa

Pese a todo, siguen sin llegar las grandes fusiones europeas con las que Bruselas quiere crear campeones continentales que hagan frente a los gigantes estadounidenses y chinos en sectores con la banca, la defensa, la industria o la energía.

Por una parte, las empresas están pendientes del plan de la Comisión Europea para relajar el marco de control de concentraciones. Y por otro, la realidad es que las distintas capitales no quieren perder de vista a sus "campeones nacionales" y van a poner trabas a integraciones con firmas de otros países que muevan sus centros de decisión.

Menos fusiones domésticas

El aumento de compras españolas en el exterior va acompañada este año también de un aumento de las inversiones foráneas en España, sobre todo por la adquisición de Urbaser. El tipo de actividad que baja es el de las compras y fusiones domésticas, entre empresas españolas. En el primer semestre se situaron en 2.900 millones de dólares, según LSEG, un 63% menos. La única opa lanzada este año es la de Ohmnia sobre Azkoyen.