La exposición constante a notificaciones y redes sociales puede afectar el bienestar emocional

El uso masivo de dispositivos tecnológicos transforma la forma en que las personas se relacionan y perciben su entorno (iStock)

La vida moderna puede estar empujando la mente humana más allá de los límites para los que evolucionó, según un artículo científico citado por ScienceAlert que vincula el ritmo social, digital y urbano de los dos últimos siglos con problemas de salud física y mental como la obesidad, la ansiedad, la soledad y el estrés.

El trabajo, publicado en Behavioral Sciences por científicos sociales de instituciones de Singapur, sostiene que los seres humanos se adaptaron durante cientos de miles de años a grupos pequeños, personas conocidas y amenazas inmediatas, y que ese marco encaja mal con comunidades masivas, conexión constante y presiones superpuestas.

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La idea central del estudio es un desajuste evolutivo: nuestros cuerpos y mentes habrían sido afinados para un entorno social muy distinto del actual. La publicación explica que el progreso acelerado de la especie ha creado condiciones que los individuos no siempre pueden seguir al mismo ritmo.

La psicóloga ambiental Sarah Chan, de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur, plantea que el estrés, la soledad y la ansiedad suelen tratarse como problemas personales o de estilo de vida, cuando también pueden reflejar una falta de ajuste entre el entorno real y las condiciones para las que evolucionaron mente y cuerpo.

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Ese enfoque cambia el foco desde la resiliencia individual hacia el diseño de ciudades y comunidades. Chan sostiene que el problema no se limita a cómo afronta cada persona la presión, sino también a cómo están construidos los espacios en los que vive.

Los autores parten de una comparación temporal clara. Las respuestas instintivas humanas se habrían perfeccionado a lo largo de cientos de miles de años, pero funcionan peor en un entorno moderno desarrollado sobre todo en los últimos dos siglos.

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Las redes sociales amplifican la comparación constante con otros y aumentan la sensación de competencia
La hiperconectividad digital expone a las personas a estímulos y presiones sociales que antes no existían (Magnific)

Uno de los ejemplos que recoge ScienceAlert es la comparación social, ya que antes de internet, resultaba más sencillo situarse dentro de un grupo; ahora, la referencia incluye listas mucho más amplias de amigos, familiares, famosos y desconocidos, una exposición constante que amplifica la sensación de competencia.

El psicólogo investigador Jose Yong, de la Universidad James Cook en Singapur, afirma que la competencia no es nueva, pero que la vida moderna puede hacer que parezca permanente. A su juicio, una perspectiva evolutiva ayuda a explicar por qué las personas reaccionan con tanta intensidad al miedo a quedarse atrás, incluso cuando esas señales proceden de pantallas o de extraños y no de un grupo social reducido.

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El estudio añade otra capa: la acumulación simultánea de crisis. Cambio climático, pandemias mundiales, inestabilidad económica y disrupciones tecnológicas como el avance de la IA forman, según los investigadores, una “policrisis”.

En el artículo científico los autores sostienen que estas sacudidas globales y sus repercusiones psicosociales se reconocen cada vez más como fenómenos interconectados que se refuerzan mutuamente. El ejemplo que aportan es el aumento del coste de la vida y de la desigualdad económica, agravados por crisis financieras y por la pandemia de la COVID-19.

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Ese proceso, explican, incrementa la inseguridad financiera y social y puede empujar a conductas que desembocan en agotamiento, menor actividad prosocial y más inseguridad. El resultado son círculos viciosos que intensifican la competitividad social y contribuyen al estancamiento o a la contracción económica.

Los investigadores llaman a su propuesta Hipótesis de Desajuste y Competencia Evolutiva Social, o SEMCH por sus siglas en inglés. Su tesis enlaza con estudios previos que ya habían apuntado que la vida urbana en entornos concurridos hace que el cuerpo se sienta bajo ataque constante y que la cultura moderna está adelantando a los factores ambientales en su influencia evolutiva sobre la especie.

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Un experto explica cómo la meditación nos permite hacer ’el espejo de nuestra alma’ para empezar el día con más energía y claridad, quitando el agobio y la presión de la vida cotidiana.

Las implicaciones prácticas apuntan al urbanismo y al entorno digital, pues los autores proponen diseñar lugares menos concurridos y menos abrumadores, con espacios naturales y zonas más verdes como punto de partida evidente. La misma lógica se traslada a internet y a las plataformas digitales, ya que el estudio no plantea revertir los avances tecnológicos, sino configurarlos para reducir la sensación de competencia en vez de alimentarla.

En la parte final, ScienceAlert recoge que el siguiente paso que plantean los investigadores es someter estas ideas a nuevas pruebas con estudios adicionales y ensayos en el mundo real sobre cómo el entorno influye en el bienestar. Yong resume esa meta con una propuesta concreta: hay que diseñar intervenciones que trabajen en consonancia con la naturaleza humana evolucionada, y no en su contra.

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