Cuatro siluetas de hombres de pie en fila, con gorros y chaquetas, sobre una colina. El sol poniente detrás de ellos ilumina un paisaje de montañas.

Cuatro figuras masculinas se alinean sobre una cima, contra el sol de un atardecer que ilumina el paisaje montañoso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los Cabrera, un clan familiar de la sierra de Durango, son hoy una de las piezas centrales de la estrategia de la facción de Los Mayos para disputar Zacatecas al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El grupo, encabezado por los hermanos Cabrera Sarabia, construyó su estructura en el Triángulo Dorado desde 1996 y se consolidó como el principal aliado territorial de Ismael “El Mayo” Zambada fuera de Sinaloa, según fuentes ministeriales consultadas por Milenio.

La confrontación entre ambas organizaciones ha redefinido el mapa criminal del centro-norte del país. El avance del CJNG sobre Zacatecas convirtió a ese estado en el eje de una disputa que, de resolverse a favor del grupo jalisciense, dejaría expuesta la frontera sur de Durango, bastión histórico de los Zambada.

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Los hermanos Felipe, Luis Alberto, Alejandro y José Luis Cabrera Sarabia comenzaron como proveedores de heroína y marihuana para el Cártel de Sinaloa en Durango desde 1996. Su fortaleza no residió en la escala de sus operaciones iniciales, sino en el dominio de comunidades serranas y de rutas históricas para el traslado de drogas entre Durango, Sinaloa y Chihuahua.

Felipe Cabrera Sarabia, conocido como “El Inge”, fue durante años lugarteniente tanto de El Mayo Zambada como de Joaquín “El Chapo” Guzmán. El cargo lo convirtió en responsable del control de cultivos de marihuana y amapola a gran escala, así como del transporte de heroína hacia Estados Unidos.

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Las autoridades mexicanas arrestaron a Felipe en diciembre de 2011 y fue extraditado a Estados Unidos. Tras su detención, su hermano Alejandro asumió el control de la organización y, según las autoridades estadounidenses, apoyó al Cártel de Sinaloa con el transporte de toneladas de narcóticos a través de Baja California.

Infografía con el título Los Cabrera, una ilustración de montañas con un castillo y vehículos blindados, y seis recuadros de texto informativo.
La infografía muestra el poder del clan Los Cabrera y sus alianzas en Zacatecas, señalando su trayectoria y papel territorial en la disputa con el Cártel Jalisco Nueva Generación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El año 2012 representó el golpe más duro para la célula. Luis Alberto Cabrera Sarabia, alias “El Arqui”, murió en un enfrentamiento con militares que montaron un operativo en la zona serrana de Durango para capturarlo.

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En ese mismo operativo, las autoridades detuvieron a al menos diez presuntos miembros de la organización. Un año después, en 2013, las autoridades mexicanas arrestaron también a Alejandro.

Con tres de los cuatro hermanos fuera de la estructura, José Luis Cabrera Sarabia quedó a cargo del grupo. Su zona de influencia se consolidó en Durango y Chihuahua, los mismos territorios donde la organización había construido sus redes logísticas durante casi dos décadas.

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En 2018, la Secretaría de la Defensa Nacional acusó a al menos seis militares de brindar protección a la organización de los Cabrera Sarabia. El Ministerio Público Militar los responsabilizó de recibir pagos para evitar operaciones destinadas a detener a los miembros del grupo.

Uno de los soldados declaró ante el Ministerio Público que los presuntos integrantes del grupo fueron liberados a cambio de 100,000 pesos en al menos dos ocasiones. Las autoridades consignaron únicamente los vehículos, armas y droga incautados, no a las personas detenidas.

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Parche bordado circular con borde azul, fondo verde y letras amarillas "CJNG", mapa de México azul con dos estrellas amarillas y el texto "CARTEL DE JALISCO NUEVA GENERACIÓN".
Un parche bordado con el logotipo del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se observa en una prenda de tela oscura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese episodio ilustró la capacidad de Los Cabrera para operar con redes de protección dentro de instituciones del Estado. La organización no dependió solo del conocimiento del terreno, sino también de su penetración en estructuras de seguridad locales.

El crecimiento de Los Cabrera ocurrió bajo la protección de la estructura de El Mayo Zambada, con quien establecieron una relación de colaboración antes de la fractura interna del Cártel de Sinaloa. Esa cercanía previa determinó el alineamiento del grupo cuando la organización se dividió entre Los Chapitos y Los Mayos.

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Tras la ruptura, Los Cabrera permanecieron con la familia Zambada y no con la facción de los hijos de El Chapo Guzmán. La alianza les permitió conservar el control de su zona de influencia y ampliar su papel dentro de la organización sinaloense.

Zacatecas conecta el occidente con el norte del país y comunica Durango con Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Coahuila y Nuevo León. El control de esa red carretera y de sus zonas serranas representa una ventaja estratégica para cualquier organización dedicada al tráfico de drogas, armas, dinero y personas.

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Conforme el CJNG avanzó sobre Zacatecas y desplazó a Los Zetas y, posteriormente, al Cártel del Golfo, la facción de Los Mayos encontró en Los Cabrera el aliado para impedir que el grupo jalisciense consolidara un corredor continuo hacia Durango. El vacío dejado por esas organizaciones fue el espacio que la disputa entre el CJNG y Los Mayos vino a ocupar.

El colombiano contó que la oferta inicial era para desempeñarse en una empresa de seguridad privada - crédito archivo REUTERS/Stringer
El colombiano contó que la oferta inicial era para desempeñarse en una empresa de seguridad privada - crédito archivo REUTERS/Stringer

Según fuentes ministeriales citadas por Milenio, Los Cabrera extendieron sus operaciones hacia municipios zacatecanos como Sombrerete, Fresnillo, Río Grande, Juan Aldama y la franja limítrofe entre ambas entidades. En esos territorios, el grupo aporta operadores, refugios, conocimiento del terreno y redes logísticas a la estructura de los Zambada.

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Las fuentes ministeriales consultadas por Milenio precisaron que la presencia de Los Cabrera en Zacatecas no representa un reemplazo del Cártel de Sinaloa, sino una división de funciones. Mientras la dirigencia de Los Mayos mantiene la conducción de la organización, Los Cabrera proporcionan la infraestructura territorial que sostiene la disputa contra el CJNG.

Diversos reportes de inteligencia atribuyen a esa alianza la operación de células que actúan bajo distintas denominaciones vinculadas con Los Mayos y que aparecen en investigaciones federales sobre la violencia en el corredor Durango-Zacatecas. Sin la capacidad logística y las redes construidas durante años por Los Cabrera, la facción de los Zambada tendría mayores dificultades para mantener presencia en Zacatecas y contener el avance del CJNG hacia Durango.