La administración de Donald Trump anunció nuevos aranceles para 60 economías, incluida la Unión Europea, alegando que no combaten suficientemente la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) afirmó que investigó a sus principales socios comerciales y determinó que no aplican de forma efectiva prohibiciones contra bienes producidos mediante "esclavitud moderna".

Los nuevos gravámenes cubren más del 99 por ciento de las importaciones estadounidenses y sustituyen al arancel global temporal del 10 por ciento que estaba a punto de expirar.

Países como Argentina, India, Pakistán y Reino Unido enfrentarán un arancel del 10 por ciento, mientras que la UE, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza tendrán tasas del 10 por ciento o 12,5 por ciento, según el producto. China y otros 38 países estarán sujetos al nivel más alto.

Quedan excluidos productos como acero, aluminio, automóviles, aeronaves civiles, minerales críticos y bienes cubiertos por el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá. Los nuevos aranceles entraron en vigor poco después de la medianoche de este viernes 24 de julio.

¿Realmente se trata de trabajo forzoso?

Estados Unidos sostiene que los productores extranjeros obtienen una ventaja injusta al utilizar mano de obra sometida a explotación y que las empresas estadounidenses no pueden competir con esos costos.

La USTR recordó que Washington prohíbe desde hace casi un siglo las importaciones vinculadas al trabajo forzoso y afirmó que, pese al consenso internacional, esta práctica "persiste en todo el mundo y se ha intensificado en los últimos años".

Sin embargo, varios analistas consideran que la medida es una nueva vía legal para mantener el amplio programa arancelario de Trump, anunciado en abril de 2025 y rechazado posteriormente por la Corte Suprema.

En ese momento, el presidente estadounidense utilizó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por su siglas en inglés) de 1977 para imponer aranceles sin autorización del Congreso. La Corte determinó que esa norma no permite a los presidentes establecer aranceles por cuenta propia.

Los nuevos gravámenes contra el trabajo forzoso se basan ahora en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una legislación más consolidada que, según expertos, podría ser más difícil de impugnar judicialmente. 

Mayo de 2026: ceremonia de bienvenida de Donald Trump y Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, China.
Si combatir el trabajo forzoso es la prioridad, expertos en comercio cuestionan por qué el Gobierno de Trump no ha centrado sus aranceles en China.Imagen: Mark Schiefelbein/AP Photo/picture alliance

¿Tiene la UE un problema de trabajo forzoso?

En comparación con regiones de África, Asia y América Latina, el trabajo forzoso no representa un problema importante dentro de la Unión Europea, debido a sus leyes laborales y mecanismos de control.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo forzoso como aquel realizado bajo amenaza de castigo y sin consentimiento voluntario.

No obstante, algunos productos importados por la UE contienen materias primas o componentes relacionados con trabajo forzoso en otros países. Bruselas prepara para 2027 una de las prohibiciones de importación más estrictas del mundo, que impedirá la entrada, circulación o exportación dentro del mercado europeo de productos vinculados a esta práctica.

La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, defendió las normas laborales del bloque frente a las de Estados Unidos y destacó derechos como las vacaciones pagadas y mejores condiciones laborales.

Críticas por una posible vía para eludir el fallo judicial

Algunos expertos consideran que los nuevos aranceles podrían no respetar el espíritu del fallo de la Corte Suprema y ser nuevamente cuestionados.

"Estos nuevos aranceles representarían otro caso de extralimitación presidencial", escribió en un blog Alan Wolff, exdirector adjunto de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Según Wolff, no hay pruebas de que cambiar la justificación de los aranceles vaya a reducir de forma significativa el trabajo forzoso en otros países.

Otros analistas creen que Trump utiliza la preocupación por los derechos laborales como argumento para imponer aranceles generalizados, cuando la mayor parte de las economías desarrolladas tienen una incidencia limitada de productos vinculados al trabajo forzoso.

Brad Setser, del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, afirmó que la medida utiliza las preocupaciones sobre las prácticas laborales de China "no como base para imponer aranceles a China, sino para aplicar aranceles amplios contra gran parte del mundo".

Chad Bown, del Instituto Peterson de Economía Internacional, señaló que los nuevos gravámenes desvían la atención de la disputa comercial con China y del objetivo de construir cadenas de suministro alternativas. Brasil calificó los aranceles de "injustificados" y Australia los consideró "absurdos".

¿Puede Trump imponer más aranceles con esta ley?

La administración estadounidense ya utiliza la Sección 301 para investigar el exceso de capacidad industrial en 16 socios comerciales, entre ellos China y la UE. Expertos prevén que ese proceso podría derivar en nuevos aranceles.

Durante su primer mandato, Trump utilizó la misma legislación para imponer aranceles a China por robo de propiedad intelectual y transferencia tecnológica. Esas medidas fueron ampliadas posteriormente durante la administración de Joe Biden.

Además, Trump mantiene aranceles por motivos de seguridad nacional sobre el acero, aluminio, automóviles y otros productos mediante la Sección 232 de la misma ley.

(ct/rml)