
La juramentación de Keiko Fujimori como presidenta de la República convirtió al Congreso en una pasarela inevitable: cámaras, planos cerrados, banda, medallas, flashes y un protocolo que no perdona. En este tipo de ceremonias, la moda deja de ser solo estética y se vuelve mensaje.
Lo que alguien elige ponerse —y cómo lo lleva— puede comunicar respeto por la ocasión, jerarquía institucional o, por el contrario, distracción y ruido visual.
Para entender qué funcionó (y qué no) en los looks de diputadas y senadoras durante el evento, Infobae Perú conversó con Patricia Quinto, consultora de imagen con certificación internacional AICI CIC, quien evaluó si los atuendos estuvieron alineados con el contexto: una ceremonia de día, solemne, con una protagonista clara y un mandato de sobriedad para el resto del hemiciclo.
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En el caso de Rosángella Barbarán, Quinto enfocó su crítica en el color. Reconoció que el rojo tiene un vínculo simbólico con el Perú, pero advirtió que no siempre funciona en un contexto donde quien lo usa no es la figura central.
“El rojo, si bien es un color de nuestra bandera, también es como un color bien protagonista. Yo considero que ella siendo una de las diputadas, (…) no ha debido escoger este color”, sostuvo.

La especialista fue clara: “Me parece que rojo es too much para este evento, no siendo la protagonista”. Y remarcó el efecto del tono específico: “Es un color, además, un rojo vibrante el que ella se ha puesto (…) llama demasiado la atención”.
Sobre el diseño, su evaluación fue menos entusiasta: “La prenda en sí (…) tiene un corte de color, diagonal, en línea más o menos curva. No me encanta, la verdad”. Aun así, destacó un acierto: “El cabello de Rosángela pienso que está muy bien. Dejar el rostro libre pienso que ha sido una buena decisión”.
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El balance final volvió al mismo punto: el rojo “salta a los ojos” y, en una ceremonia de este nivel, eso puede jugar en contra.

Quinto señaló que Cecilia Chacón eligió una tela formal, pero no la mejor combinación de tono, forma y acabado.
“A ver, en el caso de Cecilia Chacón, el color es un color que no es muy favorecedor en ella. (…) Creo que es un color que la empalidece”, dijo, y añadió que no sería parte de su paleta.
Sobre el material, reconoció: “Es un vestido de tweed (…) una tela que sí es formal”. Sin embargo, cuestionó el diseño: “Tampoco es un diseño que sea favorecedor a su silueta. Creo que el cuello es muy cerradito”.
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Hubo también un detalle de conjunto que, para Quinto, generó “ruido”: “En la tercera foto, el color de las panties con el zapato. Hay algo me hace un poquito de ruido, como que no lo veo todo totalmente prolijo”.
En cabello, pidió un trabajo más “de ocasión”: “Podría haber estado mejor (…) que se vea que ha habido un trabajo en su cabello”. Y comparó con el caso de Barbarán, donde sí notó una decisión de peinado más evidente para un evento especial.
La consultora también comparó el impacto de la banda: “Fíjate cómo la medalla que tiene Cecilia Chacón, como que el vestido llora al lado de la banda”. En su lectura, el color se quedó corto y no acompañó el peso visual del protocolo.
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Finalmente, apuntó al maquillaje como un desacierto fuerte por contraste con la ropa: “Está demasiado intenso, colores muy oscuros. Y creo que no. Es un evento de día”. Y concluyó con una frase que resume su crítica: “No me cuadra para nada (…) maquillaje en tonos bien dramáticos y el vestido rosado”.

En el caso de Indira Huilca, Quinto reconoció que el negro es sobrio, pero cuestionó dos cosas: su lectura nocturna para un evento diurno y, sobre todo, un accesorio que para ella es incompatible con el protocolo.
“Lo único que distingo y que me parece fatal es que está con una mochila. ¿Cómo va a estar con una mochila? Me puedo morir”, dijo, sin suavizar su reacción.
Sobre el look, describió lo que percibe: “Creo que es un traje (…) una chaqueta y una falda (…) o es un vestido y encima lleva una chaqueta”. Y evaluó: “El negro es un color que es sobrio (…) sin embargo, creo que para un momento de día, no lo hubiera escogido. (…) Lo veo muy nocturno”.
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Aun cuando admitió que el negro completo puede estilizar: “Si bien, es un truco de estilismo para vernos más altas”, el cierre fue categórico: “Le quita toda formalidad la mochila. Este evento no es para mochila, para nada”.

Svieta Fernández: fitting apretado y cabello “mojado” en un evento formal
Quinto fue especialmente crítica con el look de Svieta Fernández, por dos razones que en moda suelen ser determinantes: el calce (fitting) y el pelo.
“Qué terrible el fitting de la prenda. O sea, se le ve apretada, se le ve que le ajusta”, señaló. Y sumó: “El pelo parece mojado y nunca, nunca, nunca un pelo mojado se va a ver bien para ningún evento formal”.
La consultora incluso lo trasladó a un estándar cotidiano: “Yo no recomiendo ni siquiera que vayan a la oficina con pelo mojado”. Y explicó el mensaje que, según ella, deja esa imagen: “Se ve como que me acabo de levantar, no me dio el tiempo, me vine como sea”.
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Para una juramentación, remarcó, ese efecto es particularmente negativo: “Terrible que para un día tan importante se le vea así”.

Senadoras: cuando el detalle final define el look
La evaluación de las senadoras tuvo un hilo común: más allá del color elegido, la “prolijidad” y el “terminado” del styling fueron determinantes.
Sobre Martha Moyano, Quinto observó que el blanco puede funcionar, pero cuestionó la estructura y el acabado de la chaqueta.
“Ella eligió blanco. La chaqueta (…) no ha sido la mejor elección porque (…) se ve muy rectangular”, comentó. Y agregó lo que más le incomodó: “No la veo muy prolija la chaqueta”.

Luego explicó un criterio de calidad: “Una buena prenda en el movimiento debería permanecer en su forma”.
En maquillaje, fue directa: “Es el ejemplo perfecto de muy poco maquillaje. Ella debió maquillarse bien las cejas, maquillarse bien la piel, resaltar un poquito los ojos”. Concluyó: “La veo incompleta. (…) faltó terminar de trabajar en su apariencia para el día de hoy”. Eso sí, rescató: “Los zapatos muy bien, bonitos”.
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En el caso de Paola Martínez, Quinto cuestionó el tono: “Creo que hay muchos colores que le quedan mucho más bonito que ese rosa”. Y también señaló un tema de acabado: “Veo un poquito desprolija la prenda, arrugado, un poco desprolijo”.
Para una ceremonia con cámaras, el arrugado se amplifica: lo que parece mínimo en persona, en fotografía queda como descuido.

Sobre Lourdes Alcorta, Quinto describió un look en clave masculina y con poca construcción de silueta.
“Está con un traje (…) negro (…) se ve bastante masculino la forma del traje. Creo que la camisa queda muy larga”, dijo. Y apuntó a lo principal: “Es un traje que no está creando ninguna silueta. Es como simplemente algo rectangular”.
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También observó el arreglo personal: “No la veo muy prolija tampoco de arreglo personal. Pudo estar mucho mejor”.
