Cuando se piensa en contrabando, probablemente no vienen a la mente unos animales blandos y gelatinosos que pasan la mayor parte de su vida alimentándose y expulsando desechos. Sin embargo, un grupo de criaturas conocidas como "pepinos de mar" está en el centro de un mercado negro valorado en unos 200 millones de dólares.

Aunque en inglés también se los conoce como sand fish ("peces de arena"), no son ni pepinos ni peces. Se trata de equinodermos, es decir, animales marinos invertebrados con una piel o cubierta dura.

Abundantes en las aguas que rodean las islas Andamán (India), estos animales desempeñan un papel ecológico crucial. El biólogo local Sangamesh Uday asegura que, sin ellos, la zona intermareal "no sería un ecosistema, sino simplemente un conjunto de rocas".

De las aproximadamente 1.500 especies de pepinos de mar que existen en el mundo, muchas actúan como grandes recicladores marinos. Se alimentan de materia orgánica, incluidas bacterias y microalgas, la descomponen y expulsan arena limpia y oxigenada.

También aumenta la alcalinidad del océano, contribuyendo a ralentizar la acidificación marina, un problema cada vez más grave debido al calentamiento de los océanos, provocado por el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

¿Por qué se trafica con ellos?

Para su desgracia, los pepinos de mar también son considerados un manjar, especialmente en China y el sudeste asiático. Registros históricos muestran que ya hace 800 años existía comercio de esta especie entre pescadores indonesios y comerciantes chinos.

Se utilizan en sopas, se sirven encurtidos como acompañamiento o forman parte de la medicina tradicional. Aunque existen algunas evidencias científicas de que pueden tener propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, su popularidad se debe sobre todo a su forma fálica, que les ha dado fama de afrodisíacos.

Hong Kong, 2026: gran cantidad de pepinos de mar secos en un mercado de Hong Kong.
Pepinos de mar: se utilizan en sopas, se sirven encurtidos como acompañamiento o forman parte de la medicina tradicional.Imagen: oceansasia.org

Desde la década de 1980, la explotación comercial del pepino de mar se ha expandido por todo el mundo. Aunque muchos países han prohibido su captura, otros, como Sri Lanka y Madagascar, siguen permitiendo la pesca y la acuicultura de estas especies. A nivel mundial, alrededor del 70 % de las pesquerías de pepino de mar están sobreexplotadas.

La combinación de una demanda creciente y marcos legales complejos ha atraído a diferentes organizaciones criminales. Algunos de los principales cárteles mexicanos e incluso la yakuza japonesa habrían diversificado sus actividades con el comercio de pepinos de mar y otras especies marinas.

Estos grupos ilícitos intervienen en toda la cadena de suministro, desde la extorsión a pescadores hasta el contrabando transfronterizo del producto capturado ilegalmente.

También aprovechan las debilidades regulatorias y el desconocimiento sobre las normas o incluso sobre las propias especies. En ocasiones, los pepinos de mar se etiquetan como cargamentos legales de pescado o se introducen de contrabando en países donde sí está permitido comerciar con ellos.

Teale Phelps Bondaroff, uno de los principales expertos mundiales en delitos relacionados con pepinos de mar, afirma que la concienciación es fundamental para combatir este fenómeno.

"Mientras muchos agentes de la ley están atentos a drogas, armas o productos ilegales más conocidos, como el marfil, los cuernos de rinoceronte o las aletas de tiburón, los pepinos de mar pueden pasar desapercibidos", declaró a DW.

Cazadores furtivos atraídos por las islas Andamán

India comenzó a regular la captura de pepinos de mar en la década de 1980 y en 2001 impuso una prohibición total, al comprobar el impacto del comercio ilegal sobre las poblaciones locales.

Desde entonces, el país ofrece una de las protecciones más estrictas a la especie. Quien capture un pepino de mar se enfrenta a una pena de hasta siete años de prisión, la misma condena prevista para la caza furtiva de tigres o elefantes.

Como consecuencia, las poblaciones de pepinos de mar han prosperado alrededor de las islas Andamán.

La situación es diferente en Myanmar. Allí, las poblaciones han disminuido y los cazadores furtivos se desplazan hacia el sur.

La guerra civil ha golpeado duramente los medios de vida locales y los intermediarios del mercado negro aprovechan la inestabilidad para ofrecer sumas relativamente elevadas por cargamentos de pepinos de mar capturados ilegalmente.

Pero el negocio no es sencillo. Los furtivos deben evitar a la Guardia Costera india, la Armada, la Policía, los pescadores locales e incluso las densas poblaciones de cocodrilos de la zona.

Al menos 50 personas han sido arrestadas durante el último año. Entre ellas hay adolescentes de 16 años y personas de más de 60.

Comercio ilegal de pepinos de mar

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¿Cómo puede detenerse el tráfico ilegal?

Según Bondaroff, parte de la solución pasa por aumentar la concienciación internacional. Otros comercios similares, como el de las aletas de tiburón, han disminuido gracias a una mayor sensibilización sobre su crueldad y sus efectos sobre los ecosistemas, reduciendo así su aceptación social.

"Los delitos relacionados con los pepinos de mar requieren cooperación internacional. Eso implica coordinación e intercambio de información entre Gobiernos y fuerzas del orden, además de colaboración para desmantelar las redes criminales desde ambos extremos y combatir los delitos financieros que hacen posible este comercio", afirma el experto.

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(cm/rml)