
La necesidad de actualizar la Ley de Semillas volvió a instalarse en el centro del debate agropecuario. Con el avance de nuevas tecnologías y un escenario productivo muy distinto al de hace algunas décadas, referentes del sector coinciden en que el país necesita un marco normativo capaz de acompañar esa transformación.
Ese fue uno de los ejes de la Jornada de Carnes y Granos realizada en la 138° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, donde representantes de los productores, la industria semillera y el Estado analizaron los desafíos que plantea una nueva legislación.
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Aunque todavía persisten diferencias sobre algunos aspectos del proyecto, todos coincidieron en que el camino para avanzar deberá construirse mediante el diálogo y con una mirada de largo plazo.

El presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE), Martín Famulari, confirmó que el organismo impulsará una nueva Ley de Semillas junto con la adhesión a UPOV 91, aunque aclaró que el objetivo es alcanzar previamente los acuerdos necesarios.
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Si bien todavía no existe un cronograma para enviar el proyecto al Congreso, advirtió que no queda demasiado tiempo para avanzar en ese proceso.
Desde la Sociedad Rural Argentina, su director Tomás Palazón destacó la importancia de construir una norma que trascienda el presente. A su entender, las decisiones que se adopten ahora podrían regir durante los próximos 50 años, por lo que consideró indispensable que el texto final represente a todos los sectores.
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Para Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina, revisar la legislación resulta necesario porque las condiciones del sector cambiaron. Sin embargo, señaló que todavía persisten diferencias respecto de la adhesión a UPOV 91, un punto que deberá seguir discutiéndose para acercar posiciones.
Desde la industria semillera también remarcaron la importancia de contar con un nuevo marco normativo. Ricardo Fernández Pancelli, presidente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), sostuvo que el objetivo es que los productores puedan acceder a más tecnología y mejorar su productividad, mientras que Lorena Basso, presidenta de la Federación Internacional de Semillas (ISF), afirmó que la solución debe beneficiar a toda la cadena y no favorecer a un sector en detrimento de otro.
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Entre voces y posiciones diversas, el encuentro dejó en evidencia una voluntad común de seguir trabajando para alcanzar una legislación que brinde previsibilidad y acompañe el desarrollo del sector.
En el cierre del panel, Famulari convocó a todos los actores a continuar construyendo una propuesta conjunta y destacó el rol del Estado como articulador del proceso.
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El desafío, coincidieron los participantes, será transformar los puntos de encuentro en una ley que impulse la innovación, promueva la inversión y acompañe el crecimiento de la producción argentina durante las próximas décadas.