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24/07/2026

Actualizado 25/07/2026 - 01:46h.

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Más de dos siglos lleva la diosa Cibeles tomando el pulso al corazón de la capital. La rehabilitación de este conjunto monumental que está ya en marcha(y que se prolongará al menos durante cinco meses) será la última de una larga lista de puestas a punto que ha vivido la obra del arquitecto madrileño Ventura Rodríguez, a cargo de la reforma del paseo por designio de Carlos III para engrandecer el llamado Salón del Prado, hoy parte del Paisaje de la Luz.

El salón

del Prado

Diseñada en 1777, la fuente de Cibeles se concibió como parte de la renovación que, inspirada en la piazza Navona de Roma, se llevó a cabo en Madrid a finales del siglo XVIII. Con la idea de una iconografía basada en los cuatro elementos (aire, sol, agua y tierra), se construyeron tres fontanas: la central, dedicada a Apolo, y a cada uno de sus extremos la destinada al dios marino Neptuno y la reservada a la propia Cibeles.

La deidad, una escultura de corte clasicista, lleva en sus manos un cetro y las llaves de la ciudad, así como corona turriforme, símbolo de poder y protección de la Villa. Los leones que aparecen en la fuente, según la mitología, son Hipómenes y Atalanta, obligados a tirar del carro de la diosa como castigo por profanar su templo.

Testigo del

cambio urbanístico

A lo largo de su casi cuatro de siglo de historia, la fuente no ha sido ajena a crecimiento que experimentaba la ciudad. En todo este tiempo el conjunto ha cambiado de tamaño, altura e incluso de orientación.

Encajonada en origen junto al Palacio de Buenavista, a un lateral de lo que hoy conocemos como plaza de Cibeles, la fuente fue desplazada al centro de la entonces llamada plaza de Madrid (y luego de Castelar, a principios del siglo XX). La sede del Banco de España no se construiría hasta 1891 y el Palacio de Cibeles, sede actual del Ayuntamiento de Madrid no se terminaría hasta 1919.

El cambio de régimen hacia la II República también dejó su huella en la fuente. El día de la proclamación, el 14 de abril de 1931, la escultura principal perdió la mano derecha y las llaves que sostiene en la izquierda.

La fuente de la Cibeles durante la Guerra Civil, fortificada contra obuses (hacia 1938)

La fuente de la Cibeles durante la Guerra Civil, fortificada contra obuses (hacia 1938).

(Martín Santos Yubero)

Imagen principal - Las mil vidas de la cibeles

Imagen secundaria 1 - Las mil vidas de la cibeles

Imagen secundaria 2 - Las mil vidas de la cibeles

(De arriba a abajo: la fuente antes de cubrirla con ladrillos y sacos, presenta daños visibles en el león izquierdo y el rostro de la Diosa (Martín Santos Yubero); el comienzo de la construcción de la fortificación (Virgilio Muro); tras la llegada del Ejército Nacional a Madrid, se empieza a descubrir la Cibeles, el 1 de abril de 1939 (Martín Santos Yubero )

La resaca del triunfo de España en los octavos de final del mundial de fútbol de EE.UU. '94 se dejaría sentir durante meses. El destrozo del brazo y de las llaves de la ciudad llegó a la escena política municipal, con acusaciones de negligencia contra la policía municipal del consistorio que entonces encabezaba José María Álvarez del Manzano.

Aquel acto vandálico no fue el último de envergadura que afectó a la fuente. En el año 2002, un nuevo robo obligó a sustituir la mano izquierda de la diosa, una nueva intervención de calado, otra más en la historia del monumento.

Daños e

intervenciones

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Con los trabajos actuales, presupuestados en más de 300.000 euros, se pretende devolver al conjunto la esencia de su imagen original, resolver las deficiencias que han surgido en su estructura y protegerla aún más del agua y del tráfico.

Los estudios realizados por la Dirección General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid permitieron detectar acumulación de suciedad, grietas y fisuras, corrosión en elementos metálicos, alteraciones en la piedra, así como reintegraciones y morteros en mal estado en algunas zonas del conjunto monumental, lo que hacía necesaria una intervención integral.

Las obras incluyen la limpieza de las superficies pétreas, la eliminación de morteros inadecuados, el tratamiento y sellado de juntas y fisuras, la aplicación de tratamientos biocidas e hidrofugantes, la consolidación de los materiales pétreos, la restauración de los elementos metálicos afectados por la corrosión y actuaciones destinadas a mejorar la estabilidad del monumento, así como la reintegración de pequeñas pérdidas.

Créditos